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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2013.

DON PEPIN CORRIPIO

 

 

Por Bernot Berry Martínez  (bloguero)

 

                                   José Luis Corripio Estrada (Pepín).
 

           

(Tomado del Internet) :

 

“No hay día que no llegue a nuestra página a través de las “palabras claves”, keyword, la pregunta de quién es el hombre más rico de República Dominicana. Pues bien, aquí está: Pepín Corripio.

Según nuestras indagatorias la fortuna personal más grande de esta nación pertenece a este caballero.

Fíjese que no hablamos de grupo económico, sino de fortunas personales.

Y cuando decimos caballero, lo decimos en todo el sentido de la palabra.

Que conste que él no nos va a agradecer la distinción de que es objeto, porque no es persona de presumir.

Algunas de sus propiedades:

Desglosar todas las propiedades y participaciones del señor Corripio nos llevaría tanto espacio en este portal que aburriría. Vamos a mencionarle sólo algunas de las empresas donde es dueño único o tiene participación.

Distribuidora Corripio, Metaldom, Gas Pepín, Pinturas Tropical, Pinturas Kings, Pinturas Popular, Pinturas Domastur,  El Mundo del Juguete, Técnica CxA (automóviles Peugeot), Euromotors (automóviles Renault), Los canales de televisión Teleantillas, Coral, Telesistemas canal 11,  Tienda Yanes (joyería), Periódicos y portales digitales: Listín Diario, El Nacional, Hoy y El Día. Piruleta (tienda de ropa de niños).

En productos masivos tiene la línea de mayor venta en el mundo, los productos de Procter & Gamble, los productos Victorina cátchup, salsa de tomates, salsa condimentada, guandules, petit pois, habichuelas, maiz, sales, etc.), Gatorade, Bounty, Charmín, baterías Duracell, galletas Keebler, Pampers, avena Quaker, sopas Cambell’s, pastas Barrilla, Gallina Blanca, Ariel, Always, Camay, Crest, V8-Splash, Tropicana, Lipton, Adrenalina Rush, Kellogg’s, Pepsico, Niveo, Guillette, Dawn, Head & Shoulders, Ivory, Joy, Oral-B, Pantene, Pringles, Secret, Zest, Frescavena, Cap’n Crunch, Chewy, Aunt Jemima, Prego, Tropicana, Color Guard- Cheer, Dentina, Gaia.

También están las emisoras de radio La Nota Diferente, HIJB y Listín FM. En Editora Corripio están las impresoras de libros, revistas,  medios, impresos, boletas electorales, etc. Por otro lado están las líneas exclusivas de electrodomésticos, televisiones, cd players, equipos de música, radios, lavadoras, aires acondicionados, abanicos, estufas, licuadoras, calzados, perfumes, planchas, tablas de planchar, tostadoras, hornos micro-ondas y un sin fin de artículos más.

También cuenta con una fundación y una ONG.

Junto al Grupo Vicini, es propietario de la empresa CORVI, que produce productos de PVC y de la Ferretería Ochoa, dos monstruos en el sector construcción. También Corripio y su grupo son productores de cine, películas locales y muchas más”.

 

Del autor del blog :

 

El Sr. Corripio posee una caterva de buenos y mediocres periodistas dispersos por toda la nación. Ellos les informan cualquier detalle que podría perjudicarlo como beneficiarlo. Son sus espías con doble moral, mercenarios de la palabra A quienes les caen arriba los desbaratan. Si alguno tiene moral y decide no venderse, debe irse hacia un país liberal, nacionalista, en donde se respeten los Derechos Humanos o se morirá de hambre, pues ésos que dirigen la prensa del Sr. Corripio son individuos de bajos instintos, capaces de cualquier cosa. Claro, tiran la piedra y esconden la mano. En el fondo son cobardes al extremo, ya que utilizan a otros para que realicen sus grandes patrañas.

Personas con tanto poder económico como el Sr. Corripio son peligrosas para la estabilidad de un gobierno. Es por esto que todos les han dado muchas condecoraciones de todo tipo. Es que le temen, esencialmente a su grupo de prensa: sujetos que se hallan dispuestos a escribir todas las mentiras del mundo para derrumbar al gobierno de turno.  

¿Y si el Sr. Corripio decide buscar la presidencia? Podría ganarla, no obstante es muy probable que sería un mal gobernante, pues una cosa es ser empresario exitoso y otra convertirse en excelente político. Son asuntos del cielo a la tierra. Así que los adulones, buenos vagos, que tratan de que la busque, deben pensar en trabajar con honestidad como lo ha realizado desde la mocedad don ’Pepín’ Corripio.


01/11/2013 19:34 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

GENERAL ANTONIO DUVERGÉ

                                 

 

 Antonio duverge.jpg

Ant. Duvergé Duval

 

EN ESTOS TIEMPO EN QUE LA NACIONALIDAD DOMINICANA PELIGRA, SE HACE IMPRESCINDIBLE QUE RECORDEMOS A NUESTROS GRANDES HÉROES. A CONTINUACION LES OFRECEMOS UNA ANÉCDOTA SOBRE UNO DE ELLOS, ANTONIO DUVERGÉ, EL GENERAL QUE MAS COMBATIO POR NUESTRA INDEPENDENCIA, VENCIENDO EN TODAS DE ELLAS. INCLUSO YA SE HALLABA COMBATIENDO EN LA BATALLA DEL 19 DE MARZO CUANDO  SE APARECIO SANTANA. 

LO GRANDE ES QUE A ESTE HATERO OPORTUNISTA (SANTANA) LE DAN LA HONRA DE HABERLA GANADO. APENAS MENCIONAN AL “CENTINELA DE LA FRONTERA” COMO DE MANERA SENSACIONAL LE LLAMO JOAQUIN BALAGUER EN SU TEXTO CON EL MISMO NOMBRE.    

¡HASTA EN ESO SOMOS DESAGRADECIDOS!           

¡ABAJO LOS TRAIDORES COGE DOLARES DE LOS YANQUIS!

”!VIVIR SIN PATRIA ES VIVIR SIN HONOR!”   (Duarte).

 

Bernot Berry Martínez  (bloguero). 

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GENERAL ANTONIO DUVERGÉ….SU ÚLTIMO DESEO ANTES DE SU EJECUCIÓN.

 

Por: Raifi Genao/ Historia Dominicana, Politica y Sociedad

 

Raifi Genao  te trae esta impactante y casi desconocida petición de éste héroe independentista, no dejes de leerla, de seguro te asombrarás. 

En la mañana del 11 de abril de 1855, un penoso cortejo de condenados a muerte, escoltado celosamente por un batallón de soldados regulares y observados a discreción desde la retaguardia por una abigarrada multitud de curiosos, llegaba en silencio al cementerio municipal de El Seibo.

Aquel había sido el lugar escogido por las autoridades para darle cumplimiento a la sentencia emitida tres días antes contra ellos por un tribunal militar, encabezado por el general Juan Rosa Herrera y el coronel Eugenio Miches, a instancias del entonces presidente, general Pedro Santana. El grupo era apenas una parte del amplio contingente de dominicanos que, imputados de conspiración contra el régimen de terror impuesto por Santana, habían sido detenidos entre febrero y marzo de 1855. 

La develada conjura había sido auspiciada por el ex presidente Buenaventura Báez desde su exilio en Saint-Thomas, pero la mayoría de los dominicanos de ideas progresistas se habían sumado a ella con el objeto contribuir a enderezar el tortuoso derrotero que había tomado la república desde 1853 en manos de Santana). 

En aquel infeliz desfile de sentenciados que arribaba a las afueras del cementerio seibano, unos cabizbajos y otros con la mirada perdida en el horizonte de cruces que se levantaba a la distancia, se destacaba la figura serena y altiva de un hombre de rostro curtido, mediana edad y estatura procera: era el general Antonio Duvergé, popularmente conocido como “Bois” (pronunciado “Buá”), antiguo jefe del legendario ejército dominicano del sur y uno de los más descollantes héroes de las jornadas independentistas criollas frente a Haití. 

Duvergé, quien había sido confinado a El Seibo tras salir absuelto en el proceso que Santana le armara en 1849, debió ocultarse cuando la mencionada conspiración fue descubierta, y luego de una persecución tenaz y violenta fue apresado en su escondite como resultado de una infidencia cuyo origen aún se discute. 

Era de general conocimiento que Duvergé, cuya vida de soldado se inició en los días primigenios de la independencia, gracias a su acendrado espíritu patriótico, su valor espartano y su pericia en el arte de la guerra -galvanizados al calor de la guerra a muerte contra el invasor haitiano-, había ascendido paulatinamente entre sus pares hasta terminar convertido en una de las más importantes figuras militares de la naciente República Dominicana. 

Fue Duvergé, en efecto, el comandante victorioso que durante años frenó las hordas invasoras en las agrestes tierras de la frontera sur -especialmente en Comendador, Las Matas de Farfán y San Juan de la Maguana- y el caudillo nacionalista que se alzó con la victoria en los heroicos combates de El Memiso (abril de 1844), Cachimán (diciembre de 1844, y junio y julio de 1845) y El Número (abril 1849). Sus hazañas militares en esta zona durante casi siete años hicieron que uno de sus más ilustres biógrafos lo denominara, con justa razón, “el centinela de frontera”. 

El tribunal militar que lo juzgó, como ya se ha reseñado, condenó a Duvergé a la pena capital, y fue tratado con tanta saña que ni siquiera sus hijos quedaron a salvo: Alcides, un jovencito de apenas 22 años, y Daniel, adolescente menor de edad, fueron sentenciados a la misma pena -siendo prorrogado el cumplimiento de la decisión con respecto a este último hasta que cumpliera 21 años-, y Tomás -de 11 años- y Nicanor -de 9 años- resultaron sentenciados a la pena de confinamiento en Samaná. 

Aquel fatídico día de primavera, miércoles posterior a la Semana Santa de 1855, impelidos por el vozarrón de mando del comandante y las amenazas de los soldados bayonetas en ristre, los condenados empezaron a formarse a un lado de la amplia pared del camposanto, y luego del anuncio de rigor se procedió, con la rudeza que es propia del comportamiento castrense, a despojar deshonrosamente de sus insignias a los convictos que eran portadores de rangos militares. 

Luego de concluir esa odiosa ceremonia de degradación y humillación, también tras la orden al efecto de oficial comandante de las tropas, se iniciaron los preparativos para el proceso de fusilamiento, uno a uno, de aquellos patriotas que, debido a sus manifestaciones por un mejor destino para la patria o simplemente en virtud de asechanzas políticas o personales, habían caído bajo las botas implacables del general Santana y sus incondicionales. 

Un soldado avanzó entonces hacia la pared del cementerio y, situándose a unos metros de ella, con la punta de su bayoneta dibujó en el suelo una equis para señalar el sitio exacto donde debía ser colocado cada uno de los hombres que iban a ser pasados por las armas. Un rancio olor a muerte se sentía en el ambiente, y tanto la mayoría de los uniformados como los civiles curiosos que estaban situados a prudente distancia del teatro de los hechos eran presas de un mutismo sepulcral. 

En el momento en que el jefe de los soldados procedía a ordenar la presentación ante el pelotón de fusilamiento del primer condenado, todos los presentes se sorprendieron al ver que el general Duvergé, con mirada apremiante, le hacía con su mano derecha un firme gesto de llamado a aquel. Aunque nadie osó romper la fúnebre mudez que reinaba en el ambiente, muchos se cuestionaron interiormente por el extraño acto del gran patriota y líder militar. “Parece que Bois se está cagando del miedo”, susurró un desaprensivo. 

El oficial comandante, sin ocultar su desagrado por la interrupción de que había sido objeto por parte del general Duvergé, obtemperó de mala gana al llamado, y avanzó con paso marcial y aire de arrogancia hacia el lugar donde él se encontraba. Tras escuchar algunas palabras pronunciadas por el condenado, el oficial pareció quedar momentáneamente paralizado. Se le vio turbado, como si no pudiera dar crédito a lo que había escuchado. “Tiene usted que complacerme -se oyó decir a Duvergé con voz estentórea-. Es el último deseo de un condenado”. 

Algunos segundos después, ya repuesto del efecto que le causaron las palabras del general pero con el rostro visiblemente desencajado y el pecho probablemente henchido de conmiseración, el oficial ordenó que llevaran de inmediato al patíbulo a un jovenzuelo de mirada tímida, piel acanelada y contextura media: se trataba de Alcides, el hijo de 22 años de Duvergé que, como ya se señaló, había sido condenado junto con él. En medio de la expectación general, dos soldados se adelantaron para darle cumplimiento a la orden. 

El muchacho, virtualmente arrastrado hacia el cadalso, estalló en sollozos mientras se alejaba con mirada anhelante de su padre, y minutos después el plomo graneado del pelotón de fusilamiento caía letalmente sobre su joven anatomía. El general Duvergé tuvo el valor de verlo retorcerse ante el impacto de los proyectiles, pero no pudo sostener la mirada cuando lo vio desplomarse, exánime, sobre el suelo polvoriento. Dos gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas ajadas. 

Cuando llegó su turno, el general Duvergé se negó a que los soldados lo llevaran de brazos, como se estilaba en la época, y caminó calmadamente hacia el lugar en donde se encararía con la muerte. Una vez frente al pelotón de fusilamiento, el insigne patriota levantó los hombros, miró altivamente hacia sus ejecutores y grito: “Estoy listo”. Entonces se escuchó la voz de mando ordenando disparar. Duvergé, impactado por el fuego de los ejecutores, cayó lentamente al suelo, con el pecho destrozado. 

Al concluir el macabro acto de administración de la pena capital, uno de los presentes se acercó al oficial que lo dirigió y, entre mordaz y curioso, le preguntó: “Comandante, respetuosamente, ¿y qué fue lo que le dijo el general Duvergé que usted se puso blanquito?” La respuesta del oficial, ofrecida con un dejo de emoción que resultó perceptible a pesar del tono cortante de su voz, causó estupefacción en todos los asistentes: 

-Me pidió como último deseo que:

¨ Fusiláramos primero a su hijo para evitarle el dolor de ver morir su padre”.

 Por: Arq. Raifi Genao..

Escritos de: Luis Decamps-Archivo General de la Nación. 


07/11/2013 11:32 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


AL LIC. LEO MARTINEZ

                                                   

Por Bernot Berry Martínez  (bloguero). 

 

 

            Lic. Leo Martínez

 

Quiero agradecer de manera pública al excelente comunicador,  verdadero macorisano del Este, matemático, abogado, charlista, maestro de la locución, etc., por haberme apoyado en su programa y en las redes de Facebook, Tweeter…, dando comienzo a que varios amigos --tanto de Macorís y otros lugares de Dominicana, Nueva York, España y distintoa países-- se unieran a su brava petición contra un grupito de arrogantes ‘intelectuales’ politiqueros que de lejos vinieron y de muy pobres pasaron a ser riquitos con variados negocios, todo eso gracias a la desdichada política que tanto daño le ha hecho a esta fallida República. ¿Y qué pasó después de la petición de Leo Martínez? ¡Oh, que de manera sutil, cual ladrón en la noche, pusieron mi foto como uno de los escritores de este infeliz pueblo!

Mucha gente se asombró. Al preguntarme les decía que no querían ponerme porque me encuentro en la lista negra de quienes mandan en esta sucísima ciudad, con el Parque Duarte en ruina, un escribidor que no adula la alta clase y mucho menos a políticos ladrones, igual a los curas jesuitas.

Soy como soy, ave de alturas, que ve cuanto acontece abajo. Nunca nadie me ha puesto narigón y creo que jamás lo harán. Y por eso me odian con la vileza del envidioso. Es que no soy como ellos, putrefactos y miserables.            

Doy gracias a los amigos de Miramar que me apoyaron. A Luis Leonor y Tavito Santana. Al poeta-escritor Ramón Perdomo, a mi sobrina, Dra. July Berry en Cotuí, así como otros a quienes mi mente no memoriza sus nombres en estos momentos a consecuencia de que no tengo cuenta en Facebook. Les pido que me excusen. No obstante, A ésos que me conocen desde años por mi trabajo cultural y guardaron el silencio de la complicidad, mi desprecio hacia ellos. Y lo hicieron por un insignificante cheque que piensan que nadie lo sabe que lo reciben. Cuánta cobardía poseen.

Se asevera que en Macorís ya no existen poetas. Sólo queda un grupito de mediocres coge suelditos que se asemejan a lagartos cogiendo el sol mañanero.   

Quienes apoyaron al valiente Leo Martínez fueron muy amables. Este real comunicador es un hombre del Barrio El Toconal, quien viene de abajo, de la humilde sufrida clase, explotada por empresarios con grandes fortunas.

El Dr. Leo Martínez jamás ha abandonado su bonita casa en su barrio, vivienda que fue arreglando lentamente a base de su trabajo, algo raro en un pueblo de parejeros, adulones y calieses. Creo que él, quien nunca ha pertenecido a ningún bando politiquero (entiéndase PRSC, PRD y PLD), merece que el pueblo de Macorís le dé una oportunidad de llevarlo en un Movimiento Independiente a buscar la Alcaldía de Macorís, no comprometiéndose con ninguno de los podridos partidos  mencionados, ya que perdería su esencia, la ética en la cual se basaría.

Pienso que Leo puede llegar a ser un tremendo Alcalde, autoridad que nunca hemos tenido desde hace tiempo.

Ayudemos a Macorís a salir del lodazal en el cual lo ha metido el actual Alcalde Echavarría. Nuestro pueblo debe comenzar a caminar, a dejar de ser zombis, indiferentes a los enormes problemas que poseemos. Pero para eso debemos de echar entre el zafacón a las tres ladronas organizaciones que tiraron entre el pozo a este honorable pueblo.

!POR EL BIEN DE MACORIS!

LLEVEMOS A LA ALCALDIA A LEO MARTINEZ 

¡LO MERECEMOS EN DEMASIA!


16/11/2013 09:17 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'SOLILOQUIO CON MAXIMO GOMEZ'

Por Bernot Berry Martínez  (bloguero)                    

 


Máximo Gómez 001.jpg
General
  1852-1905

 

General de generales:          

En nuevo aniversario de su nacimiento,         

frente a su ecuestre figura inmortal,         

¡oh libertador de pueblos!,         

venimos a platicar contigo.            

 

Sí, conocemos que la idea libertaria de la         

angustiada Cuba surgió en Ramón de la Luz Silveira,

expirando la blanca paloma antes de vuelo emprender,         

continuándola José Antonio Aponte,         

quien junto a mujeres y hombres,         

emancipadores tambores,         .

quiso levantarla,         

pintarla en el cosmos cubano.            

Pero la isla entera se cubrió de sangre,         

quedando sólo el sinsonte llevando entre los         

montes el canto hermoso de la Luz Silveira.            

 

Y pasaron los años, general,         

la palmera crecía, endurecíase,         

adulta se hacía.            

 

Un día, próximo a río,

Carlos Manuel de Céspedes

halló una Estrella.         

Se maravilló.

La limpió.

Quedó enamorado de su hermosura.         

Orgullosamente la guardó en su corazón antillano.           

Y entonces, inducido por Ella,

a todo pulmón de Céspedes gritó en Yara:          

“¡Viva Cuba Libre!”                    

 

La frase fue esparcida por aves cantoras,          

mariposas y luciérnagas.          

Sobre la pradera la esculpió el pájaro carpintero,

y en toda flor el bello colibrí.             

Usted, general, sonrió satisfecho a los montes          

orientales.          

Y  de  nuevo se  oyó el cimbraneo machetero,          

galopadas,  estruendos,  llamas  lamiendo bosques...             

La República en Armas fue proclamada.          

De Céspedes, Presidente.            

 

Con los mambises estuvo, señor.          

Dirigió operaciones en Guantánamo.          

Famoso fue el combate de Palo Seco.          

Invadió Las Villas.          

Usted y el general García sobresalieron          

en la Guerra de los Diez Años.            

Pero llegó el Pacto de Zanjón.          

La contienda terminó.          

Palideció la Estrella y su luz fue perseguida          

con fiereza.          

Hubo resistencia.          

Brotó la Guerra Chiquita.          

Pero nada. 

 

La Estrella se refugió en la manigua

hasta que la palmera terminara de crecer.           

Usted fue al exilio.          

Cargado de dolor retornó al país de

laTricolor Bandera.             

Y en Monte-Cristy,           

en su finquita La Reforma,          

sin hacer caso a murmuraciones,          

pensó en Los Restauradores de nuestra          

nacionalidad, recordando con admiración a                          

Gaspar Polanco, Benito Monción,          

Gregorio Luperón,...           

Y sin que nadie lo viera, general,          

observando la belleza de los astros,          

gruesas lágrimas serpentearon su duro rostro          

varonil.             

 

Empero, en  Cuba,  lo sabe bien,

se levantó aquel joven visionario,

henchido de amor, mirada taciturna

(“yo soy un hombre sincero de donde crece la palma”,

aseguraba),

y de la manigua sacó la Estrella,

refulgente puso.           

La besó.

Abrazó contra su pecho,         

y solemnemente juró ponerla en el                                     

firmamento!               

--¡Es el Apóstol de la Libertad! --sentenció          

usted la vez primera que lo vio, ¿recuerda?.                    

Claro, por eso no titubeó en firmar el          

Manifiesto de Montecristi, buscar voluntarios              

por Dominicana, ayuda en el gobierno,

y con la vista en lontananza, junto a Martí,          

llegar a tierra de Oriente, la de Maceo,          

para lanzar por siempre, allende los mares,          

a los arrogantes ibéricos.             

 

¡Y bramó el Grito de Baire!.          

El machete, buscando aurora,

rasgó el oscuro horizonte,

y la sangre salpicó arboledas, aves y nidos.             

El  sable suyo, general, su grito guerrero,          

"¡a la carga, macheteros!”,

llevó pánico a los hispanos.               

El fuego devoró haciendas,

cafetales, cañas,...          

¡La isla convirtióse en inmensa lumbre de la mar!                     

Y aunque cayera en Dos Ríos el hombre que          

afirmó “con los pobres del mundo quiero yo          

mi suerte echar”,

y perdiera a su hijo y al           

gran Maceo,

usted, señor, tragándose las          

lágrimas, 

aunando esfuerzos, el Estandarte           

Dominicano en su conciencia,

con poquísima ayuda,

comandando improvisado ejército haraposo,

sosteniendo  

“las revoluciones ni se asustan ni se exterminan,

¿cómo matar una idea?”, 

su  don  de mando,  su  táctica  y estrategia militar, 

derrotó a los mejores generales españoles

y sus más de 200 mil feroces soldados.                     

Y no quiso la Presidencia, mi general.          

Grande fue su modestia.   

Sin embargo, permítanos manifestarle, señor,          

de los Libertadores Americanos usted es         

 uno de los superiores, así lo atestigua la Historia.          

Por tanto, reverencia le hacemos.          

Enorme fue su genio militar.                     

 

¡Generalísimo Máximo Gómez,          

usted puso a brillar más arriba del cielo cubano,

a la emancipadora Estrella Solitaria!  

¡Honraremos siempre su memoria!


21/11/2013 10:30 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿ACASO FUE MISTERIO O SIEMPRE SE HA CUMPLIDO?

 

 Por: Bernot Berry Martínez    (bloguero) 

 

 Aseguraba  el brillante escritor colombiano J. M. Vargas Vila, aún "excomulgado" por la denominada Iglesia Católica, institución con muchos pedófilos y homosexuales pero también con excelentes curas, que el pueblo-- esa mayoría hambrienta e inculta-- son extraños en su comportamiento con la sociedad, pues hoy aplauden hasta el cansancio a su tirano y mañana arrastran el cadáver del déspota por la plazoleta principal de la ciudad, ebrios, con continuas patadas por todo su cuerpo.      

Esta aseveración de Vargas Vila se comprueba en numerosos episodios de la historia de la humanidad.

Con referencia a la misma, si algo siempre ha llamado la atención de los intelectuales no dogmáticos, es aquel día en que el Maestro Jesús llegó a Jerusalén y los hebreos lo recibieron de manera estruendosa: sacudiendo palmas, aplausos, cánticos, vítores al tan aguardado Mesías. No obstante, unos días después, no más de tres, gran parte de ellos estaban pidiendo al gobernador militar romano, Poncio Pilatos, que lo ajusticiara en la cruz por blasfemar contra su religión.

Esa forma de matar era sumamente cruel, y se practicaba desde muchísimo tiempo atrás contra malísimos asesinos, traidores a la nación o al gobernante de turno, uno supuestamente puesto por alguno de los diversos dioses que los humanos han inventado, esencialmente esos vividores hechiceros, sacerdotes, vagos sumamente astutos que siempre han vivido de fábulas hasta el presente, poseedores de inmenso poder entre el ignorante pueblo y los hipócritas politiqueros (¿se han fijado lo bien que viven los curas y los nuevos fariseos, mejores conocidos por pastores?).  

Desde luego que estas contradicciones las han arreglado bien los vividores de la religión cristiana. Es muy fácil decir que "todo estaba escrito en la Biblia", un libro lleno de contradicciones. Pero lo principal es confundir a los tontos. Y usted los oye repitiendo como loros todos estos disparates acerca del pobre Jesús. Los intelectuales de fuste afirman que Poncio Pilatos, militar de carrera, el cual sabía bien por sus chivatos o calieses que Jesús, aunque estaba en contra del imperio romano en Palestina, era un pacifista, no pensaba en guerra ni en nada de eso. Por tanto, Pilatos deseaba eliminar a Barrabás que era uno de los principales jefes de guerrilla que había matado a muchos de sus soldados. Y aunque quería soltar a Jesús después de azotarlo, los sacerdotes judíos no se lo permitieron, chantajeándolo con mandar una comisión donde el César para informarle que él estaba soltando a los enemigos de Roma. Entonces Pilatos, que no estaba bien con el César, percibiendo que se encontraba entre la espada y la pared, se vio obligado a preguntarle al gentío (era una costumbre judía) sobre a cuál debería de soltar, a Jesús, un pobre loco que se decía ser el Salvador del pueblo hebreo o a Barrabás, un perverso hombre, ladrón de caminos, tremendo asesino, etc. Y la muchedumbre, dominada por los poderosos sacerdotes judíos y a quienes les convenía que soltara a Barrabás para que continuara con la lucha que ellos apoyaban discretamente, gritaron a todo pulmón que soltaran a Barrabás. Y Pilatos, no viendo otra forma de salvar al infeliz de Jesús, delante de todos se lavó sus manos por la sangre de tan gran inocente.


27/11/2013 10:04 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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