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Bernot Berry Martinez (Turenne)

'LA PROEZA DE DOS CAMPEONES'

                           

Por: Bernot Berry Martínez (bloguero)

   

    Aunque la misma no aconteció en Macorís, la incluimos a consecuencia de que fue celebrada con bastante satisfacción por algunos compueblanos residentes en la capital, como igualmente en nuestra ciudad, esencialmente por la juventud de Miramar ya que cuatro de los concursantes eran de aquella combativa barriada.     

    La hazaña sucedió cerca al mediodía del 16 de Agosto de 1960. Fue parte de la programación del Club Atlético de Natación y Pesca para festejar un nuevo aniversario de la Restauración y el 30 de haber tomado el poder político Rafael L. Trujillo Molina.  La Competencia se realizó en el Río Haina. Lo designaron como “Campeonato de Natación Candidatura Generalísimo Trujillo 1962”   

    Muy buenos nadadores de variados lugares del país, aparte de varios ‘Hombres Ranas’ del Cuerpo Élite de la Marina de Guerra, entrenados por magníficos mercenarios extranjeros, efectuaron enormes esfuerzos por llegar primero a la ansiada meta para convertirse en el Campeón Nacional de Natación de aquel evento.  

    El certamen deportivo, como ya se dijo, fue dedicado al dictador y a su hijo Radhamés. Se realizó en un medio hostil. Los ‘calieses’ del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) vigilaban atentamente a los competidores cual forma de intimidarlos. Es que los ordenadores del concurso no deseaban que ningún civil ganara, sino que lo hiciera un ‘Hombre Rana’, de esta forma quedarían bien con el despiadado régimen, evitándose posibles problemas.             

    Pero no ocurrió como los organizadores anhelaban. Los deportistas de Macorís no se intimidaron. Nuestros valerosos concursantes (Andrés Lara, Richard y Máximo Berry (*) se entrenaron intensamente en  Playa de Muertos bajo la estricta dirección del destacado profesor de  Educación Física, el siempre bien recordado Nicolás Beras. Por tanto, aunque no ingirieron el alimento balanceado que deben poseer los nadadores, esos jóvenes se hallaban imbuidos en obtener la victoria con la finalidad de lesionar la arrogancia de esa tiranía, trayendo el triunfo a Macorís, ciudad con muchos antitrujillistas, la Sultana del Este, odiada mucho por el tirano desde que comenzó sus andadas persiguiendo a los patriotas Guerrilleros del Este.    

    Y de igual modo aconteció. Aquellos jóvenes, sin importarles frases insultantes, aborrecibles miradas, evitando los famosos ‘ganchos’, al disparar el comandante de los ‘Hombres Ranas’, el macorisano Ramón Montes Arache, el estampido indicador de que la competencia comenzaba, los nadadores de Miramar, sin amilanarse, no compitieron por concursar, dejando la victoria a los militares, sino con aquel firme temple cuales poseen los seres con honor. Y dos de ellos, Máximo Berry y Andrés Lara (‘Chichí’ y ‘Larita’), sin temer cuanto pudiera venirles, empezaron a nadar raudamente hacia donde se encontraba la meta del torneo, logrando ambos el éxito ansiado con vehemencia. 

    Primero llegó Máximo Berry, convirtiéndose en Campeón Nacional de Natación, y poco después lo hizo Andrés Lara, quedando como Subcampeón. Esta crónica salió en el vespertino La Nación, fecha 16-8-60, Página 17, con tres fotos.        

    Con enorme emoción se abrazaron los campeones. Eran verdaderos triunfadores. Lograron cuanto se propusieron ejecutar en lo más íntimo de sus conciencias: herir la arrogancia de una dictadura en decadencia.        

    Los productores del programa no salían de su asombro, así lo advirtieron varios testigos. Por eso corrió un rumor sobre la posibilidad de que varios de esos organizadores quisieron desaparecer entre las aguas, para quizá no ofrecer seguras explicaciones. Sin embargo, el valeroso comandante de los ‘Hombres Ranas’, el oficial Manuel Montes Arache poseía una sonrisa  de satisfacción  por el triunfo de sus compueblanos, así también contemplaron los declarantes. 

    Los ganadores fueron recibidos con fuertes aplausos en las tristes calles de la barriada de Miramar. Chichí levantaba en alto el trofeo que le obsequiaron como vencedor en aquella competición, efectuada sin premio en metálico, con el solo donativo de dos cajas de refrescos.  

    Empero, se rumoreó que los principales componentes de la despótica y brutal dictadura, no olvidarían la humillación recibida, y dizque comenzó a vigilar más atentamente a los victoriosos nadadores, igualmente a sus cercanos familiares, aguardando el apropiado momento para su dulce venganza. Mas, aunque lo anterior pudo haber acontecido, también fue posible que dicho murmullo formaba parte del enorme dominio psicológico que poseía la autocracia de Trujillo sobre la temerosa población. Y aunque la tiranía no les dio paliza ni metió preso como algunos temían, no les permitió a ninguno de ellos participar en eventos internacionales de natación, perdiendo tal vez la nación dominicana de varias medallas de bronce, plata, y hasta quizá de oro, ¿por qué no?                                  

    Es preciso revelar que unos años antes de celebrarse esa  competencia, Máximo Berry era el presidente del  denominado   Club  V.  C.  Miramar, compuesto por un conjunto de jóvenes deportistas. En ese círculo se practicaba gimnasia, lucha, también clavados y natación en el rompeolas. Estaba situado por la actual Domínguez Charro, en un viejo garaje de concreto armado que la familia Serrallés les había prestado a sus directivos. No obstante, el temible Servicio de Inteligencia Militar los vigilaba sigilosamente, sospechando el SIM que era un nido de posteriores conspiradores. Y tales agentes se propusieron averiguar cuanto sucedía en el mismo. Y trataron de introducir espías al círculo, pero no fueron admitidos. Y los integrantes del SIM en Miramar se pusieron más preocupados: temieron perder sus puestos, ser trasladados, echados en las ergástulas del régimen por flojedad. Por eso idearon otra manera para investigar cuanto sucedía en la interioridad del grupo. Se afirma incluso que perspicazmente les propusieron a unos miembros ofrecimientos de empleos, también dinero, con la finalidad de que divulgaran cuanto sabían. Pero que se  conozca, a nadie golpearon, tampoco torturaron. Se asegura que de esa forma constataron a un individuo que les contó el significado de las iniciales V. C., letras que tanto inquietaban a los del SIM. Manifiestan que ese tipo les narró que ellas figuraban ‘Vaguin Company’, tratándose de un club de jóvenes que satirizaba a una ‘Compañía de Vagos’, supuestamente ubicada en el barrio de  Miramar. 

    Se les recuerda a los lectores que la tiranía afirmaba que “los mejores amigos de Trujillo eran los hombres de trabajo”. Por tanto, el SIM se dispuso cerrar el Club V. C. Miramar porque dejaba entrever que era uno de holgazanes, algo imperdonable por el gobierno del jefe, principalmente durante el ‘Año del Benefactor de la Patria’, 1955. Y los de la Inteligencia Militar, sin ejercer ninguna violencia, actuando con la sutileza de una serpiente cascabel, desbandaron a la mayoría de los integrantes de ese círculo deportivo. El club fue quedando cada  vez más solitario, abandonado, con  pocos  jóvenes visitándolo  para  hacer ejercicios en las argollas sujetas al techo con soga. Dejaron de ir porque los del SIM vigilaban a cuantos entraban. El temor se encargó del resto. En la entrada del garaje quedó impreso hasta la década de los noventa, tal vez como forma de recordar aquella valiosa juventud deportiva, unas letras de color negro testificando que allí funcionó el Club V. C. Miramar, cuyos principales integrantes fueron: Máximo Berry Martínez (‘Chichí’), Marcial Fiorentino, Jesús Casas, Osorio Potter, Claudio Jhom, Francisco Garrido (‘Quico’), Antonio Martínez Rodríguez (‘El Gallo’), Homero de la Cruz Sánchez, José Torres, Ramón Reyes Valdez, José Ml. Fernández (‘Tirulí’), y otros.                   

    Hace unos años, 1988, que Máximo Berry Martínez falleció. Partió a destiempo. Una pequeñísima calle en la Villa Olímpica lleva su nombre, recordando sus dotes de buen nadador, deportista, hombre de alta moralidad, buen hijo, laborioso empleado, excelente hermano y amigo, cariñoso esposo y magnífico padre de cinco hijos: Máximo, Alexander, Dugo, July y Max Turenne.

  

(*) Hubo un excelente nadador en la ‘Punta de los Pescadores’, llamado Rafael Chapman, quien no pudo participar en el evento a consecuencia de que un hombre celoso le dio un machetazo que casi le desprendió la cabeza.  Se dice que si hubiese concursado con seguridad Macorís hubiera conseguido los tres premios.   

    Por su muerte llevaron de relleno a Frank Molina, el cual no era buen nadador pero poseía buenas relaciones con el régimen. Lo consideraron un infiltrado.   

 

bernotberrym2@hotmail.com 

 

NOTA: Esta narración pertenece a nuestro libro "Anécdotas Macorisanas y..."

 

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