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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2013.

’EN EL 2DO. ANIVERSARIO DE SU ASESINATO'

 

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      (Foto: Juan Miguel Vivenes).

Nótese las hojas verdes de un árbol lleno de vida, con raíces profundas, pero que no quisieron curar por un viejo resentimiento del Alcalde e incapacidad de sus asesores politiqueros, derechistas, más que mediocres, enemigos de la Madre Tierra.). 

 

Por: Bernot Berry Martínez   (bloguero)

 

NOTA: AL CUMPLIRSE EL 2do. ANIVERSARIO DEL CRIMEN DEL ICONO DE MACORIS, EL BICENTENARIO ARBOL GUARAGUAO DEL PARQUE DUARTE, EL 5-12-2011, LO RECORDAMOS CON AMOR Y RESPETO.

NUNCA LOS VERDADEROS MACORISANOS DEBEMOS OLVIDARLO. SU DERRIBO HA TRAIDO QUE MACORIS SEA UN PUEBLO FANTASMAL.

   

      El guaraguao en el 2008


Gracias, Sr. Alcalde, por realizar tan noble y cobarde acción de exterminar al "MAS VIEJO DE LOS MACORISANOS". Esa era, a juicio de ustedes, la forma más fácil.  

¡Cuánta incapacidad, carajo!

Ha sido muy gentil de su parte derrumbar a un ícono de Macorís. Pero sepa que la Naturaleza se cobra, es la Ley de la Compensación. Y de igual forma como le hiciste al Guaraguao del parque Duarte, así mismo te sucederá a ti o a los tuyos. Qué mal Alcalde eres, Tony. Solamente en un pueblo de lejanos lugares, como hoy es Macorís, permiten sus moradores que le hagan algo así al único símbolo real que teníamos. Son campesinos, no conocieron su historia, y tampoco leen nada, ni siquiera los denominados ’profesionales’. A éstos solamente les interesa nuestra politiquería.     

Si lo hubieras hecho en San Fco. de Macorís, Tony, sus habitantes, hombres corajudos, te hubieran sacado a palos del Ayuntamiento junto con tus mediocres asesores. Pero vivimos en una ciudad de soñadores, de cobardes, y por eso cometiste tan terrible asesinato.

Los árboles, como los humanos, se enferman. Al guaraguao lo enfermaron los ’meadores’ del parque Duarte a consecuencia de que allí no hay sanitario. Es que ni para eso tienes capacidad, Tony, ni tú y muchos menos tus asesores, con sueldos de lujos, pero que nada hacen, sólo afirmando que muy pronto llegará Jesús.

¡Caramba, cuánta mediocridad existe en ese Cabildo!    

 

05/12/2013 10:13 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¡ A UN MES DE TU PARTIDA, QUERIDO HERMANO !

 

  Por Bernot Berry Martínez   (bloguero)

 Con la vida deshecha por tu ida, hermano, me veo obligado –aunque estoy aún muy adolorido— de hacer este trabajito que tal vez estará lleno de laberintos que no podría salvar porque la sensibilidad que llena mi conciencia hace desviarme de un recto camino que obstaculizan cuanto anhelo relatar.

Es por tanto que no puedo escribir uno como ansío, hermano, y pido tu perdón debido a que estoy seguro de que sabes por cuanto estoy pasando por dejarme sin tu compañía entre esta jauría de hambrientos lobos, ansiosos de devorar mi cuerpo, mi manera de ser, a consecuencia de la cual conocen que ‘Soy como soy’.

Cierto, lo sabes tan bien como yo, pues con frecuencia tomabas alguna llamada telefónica y escuchabas esos insultos que me dedicaban. Y sin embargo, tú, para no preocuparme y continuara con cuanto realizaba, al preguntarte acerca de la misma me informabas: “número equivocado”. No obstante, por tu forma sincera de mirarme, me daba cuenta de que había llamado uno de los tantos cobardes que pululan por esta decadente ciudad llamada Macorís.

¡Diantre, cuantos insignificantes viven en este pueblo! Y la mayoría no son de aquí, sino campesinos de lejanos lugares con extrañas costumbres ancestrales.

¡Es horrible el destino que le aguarda a nuestro amado Macorís del Mar!

Empero, retornando a ti, querido hermano, es incomprensible lo que hiciste, al menos que realmente, como afirman los Maestros Esotéricos, de que todo se halla escrito en el gran Libro Cósmico que asevera:  “La partida de todo ser viviente se cumplirá en el instante, día, hora y lugar en que se encuentra relatado”.  

¡La muerte es un enorme misterio de la cual  nadie puede escapar!

Ahora estoy más solo que nunca. Tu partida me ha producido un dolor tan grande que a muchas personas no se lo he dicho. Incluso, si me interrogan al respecto, sobre tu ida hacia la otra orilla o dimensión desconocida, les afirmo que es real pero que a mí no me agrada hablar de tan lamentable acontecimiento.                       

Sí, varios son todavía que lo ignoran. Y así es mucho mejor a consecuencia de que tú vivirás por siempre a nuestro derredor. Es que un ser tan puro y servicial como tú, quien a nadie hizo ni habló mal, el cual con fabulosa paciencia callaba cualquier insulto que te decía o tus queridísimos sobrinos te manifestaran o ciertos inmundos individuos con quienes tropezabas porque tenías problemas en las piernas, no puede morir.  

Ya no deseo continuar escribiendo. Las escenas me están emocionando bastante. Y por eso aguardo que estés en esa hermosa luz que se halla destinada a pocos hombres sobresalientes en un mundo de ‘humanas’ bestias.

Ojalá que en esa bella luz encuentres la felicidad que nunca tuviste en tu vida terrenal. 

¡Descansa en paz, querido hermano J. Richard Berry Martínez, fallecido en la madrugada del 12-11-2013!     


12/12/2013 10:39 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


'SIEMPRE TE RECUERDO, PIRIS, SIEMPRE'

 

 

  Por Bernot Berry Martínez (bloguero) 

NOTA:  Este trabajo debí publicarlo unos días atrás, pero el fallecimiento de mi hermano Richard me tenía atolontrado.  

Aconteció en Diciembre 15 del 2000, aproximadamente a las seis de la mañana, cuando expiró Miguel Alfonso Mendoza, mejor conocido como ‘Piris’. Falleció a consecuencia de diversas complicaciones. Tenía 67 años. Fue sepultado en la Necrópolis “San Pedro” en plena tierra, donde se pensaba levantar próximamente el Panteón de la Prensa, el cual se hizo en otro lugar más adecuado del mismo camposanto.

‘Piris’ y yo fuimos amigos. Hubo respeto mutuo. Con frecuencia conversábamos de cultura en general. Poseía una inmensa memoria. Fue persona polémica. Defendía sus ideas con fogosidad. Era gran amante del ecosistema. A veces se iba a los puños con cualquiera en defensa de un árbol, una culebrita, algún cangrejito, sapo, pajarito, etc. Cierto, su vocación de servicio fue muy grande. Le agradaba enseñar. A nadie ponía mala cara cuando era interrogado sobre algún tema histórico, esencialmente si se trataba de algo relacionado con Macorís, pues la historia de este pueblo le apasionaba en demasía, llegando con frecuencia hasta la xenofobia localista. Quienes convivieron con él siempre recordaremos su frase:“Nosotros no somos petro, sino macorisanos”, la cual utilizaba cuando alguien, sin importar persona ni lugar, mencionaba nuestro gentilicio.

Fueron famosas sus “Efemérides Macorisanas” en el desaparecido semanario ‘El Este’, del siempre bien recordado periodista Napoleón Santana. Asimismo lo era su columna ‘Nuestras Calles’, que con satisfacción publicaba en ‘El Higuamo’, ese combativo medio del periodista Víctor Pérez Quiñónez. Tales trabajos debieron estar ya impresos mientras vivía Miguel Alfonso, sin embargo él era un poco descuidado en estos asuntos de publicaciones, siempre lo dejaba para después (“luego lo haré, ya tú verás”), me decía cuando le aconsejaba que publicara sus laboriosos escritos. Incluso traté de ayudarle en las correcciones, asimismo diagramarlos en computadora, mas siempre lo dejaba para después. Entonces le sorprendió la muerte, llevándoselo para su misterioso dominio laberíntico. Ojalá no suceda lo peor, y que su inmenso trabajo se pierda con el tiempo, cumpliéndose aquel popular refrán de que “nadie sabe para quien trabaja”.

Miguel Alfonso Mendoza era duartiano. Enseñaba que Duarte es el único Padre de la Patria y que fue en el Este donde se proclamó nuestra Separación de Haití. Y lo efectuaba con vehemencia, defendiendo sus ideas en cualquier parte. Él no tenía miedo. Por su manera de ser fue salvajemente golpeado por paleros trujillistas y por la ‘banda colorá’ en el gobierno de Balaguer. Igualmente los hicieron ciertos trogloditas, dejándole profundas heridas, esencialmente emocionales, perdiendo casi la visión de un ojo. Personeros del pasado-presente, con ideas falangistas, incendiaron la vivienda donde residía en la calle Mella, quemándosele variados escritos históricos. Empero, debemos recordar que José Martí manifestó: “No tiene derecho a escribir quien no tiene el valor de defender con su vida cuanto escribe”. Y “Piris” se caracterizó por su enorme arrojo defendiendo sus notas. Y por eso fue odiado en demasía, esencialmente por su ética.

Fue considerado el decano del periodismo de Macorís. Laboró y cooperó con diversos medios de comunicación, tanto nacionales como locales, la mayoría de las veces gratuitamente. Pienso que lo hacía por amor a la comunicación.

Desde años se desempañaba como Asistente-Director del periódico ‘El Higuamo’.

Su cadáver fue velado en la Funeraria San Pedro. Como era capitán Honorífico de nuestro Benemérito Cuerpo de Bomberos, en su honor fue tocado la sirena, despidiéndolo, y a eso de las 5:35 de la tarde fue conducido delante del cercano Cuartel General en donde se le rindió los honores correspondientes a su rango. Después fue llevado a la Catedral San Pedro, seguido el carro fúnebre por familiares, colegas, amistades, vehículos. Al cortejo le tomaban fotos y fílmicas.

Yo me encontraba sumamente adolorido, sintiendo un hondo vacío por su partida que no pude hablar bien cuando Ramón Perdomo trató de entrevistarme (más luego comprendería que jamás ‘Piris’ se iría de las calles macorisanas pues su espíritu las continuaría caminando, pateando algún objeto, ojeando papeles que hallaba,...)

Llegamos a la catedral. No obstante, por algo que a varios nos pareció extraño, las puertas laterales no pudieron ser abiertas. Dizque el llavero no apareció. Y vaya, tuvimos que entrarlo por la puerta de atrás, por la cual Miguel Alfonzo afirmaba que deberían de entrar a los difuntos ya que era su entrada principal. Y ya frente al altar, aguardamos un buen rato antes de que apareciera un extravagante ‘religioso’, quien con rapidez, sin mencionar ni una vez el nombre del fallecido, rezó un Padre Nuestro, y casi de inmediato, mirando a los presentes con ojos cansados, loco por irse a dormir, haciendo en el aire la señal de la cruz dijo que se lo llevaran en paz. Creo que eso fue lo más apresurado que se le ha efectuado a un muerto en iglesia, algo así como un récord, una verdadera desconsideración a los asistentes, a los familiares que pagaron el dinero exigido por la parroquia para efectuar aquella ridícula ‘ceremonia’.

En tanto avanzábamos en vehículos hacia la retirada Necrópolis, un repentino aguacero cayó sobre la ciudad. Temimos que la lluvia seguiría. Los motoristas buscaron protección. Sin embargo, así como vino también se alejó. El cielo se aclaró. Y llegamos al cementerio. Y cargamos el barato ataúd grisáceo hasta el terreno designado para sepultarlo, introduciéndolo en un hoyo en la recién mojada tierra. Observando todo con gran dolor medité que allí iremos a parar los que vivimos, sin importar clase social, en determinado tiempo ignorado.

Mientras las personas echaban tierra encima del féretro, algunas personas hablaron. Primero lo hizo Josefina, su hermana, y después tres periodistas, comenzando el directivo de la filial del Sindicato de Prensa, Eduard Leger; después Tomás Astacio Zorrilla, dirigente local del Colegio de Periodistas, y Víctor Pérez Quiñónez del periódico El Higuamo.

Al mismo tiempo que la tumba iba siendo cubierta de flores y tierra, yo percibí una conmoción recorrer mi cuerpo, escuchando una susurrada voz diciéndome al oído: “Animo amigo, siempre estaré con ustedes”. Entonces, ligeramente sonreí al advertir el adusto rostro del fallecido, contemplándonos atentamente encima de una tumba cercana.

NOTA2: En tarde grisácea, de llovizna de cuando en vez, el 3-4-’08, los restos de Miguel Alfonzo Mendoza (‘Piris’) fueron exhumados y conducidos al Panteón de la Prensa, introduciéndolo a la vera del periodista-sindicalista Ramón Martínez Félix, quien había fallecido días atrás. 

En ese traslado asistieron poquísimas personas: Agustín Vega, Eduard Leger, Francis Aníbal, Iván Santana, Rafael Soto y quien escribe.


 

17/12/2013 10:44 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ESE ENTIERRO DE LUIS IBARRA RIOS (1940-1963)

 

NOTA: A petición de reales ‘catorcistas’ y recordando aquel gesto heroico de aquellos compañeros.  ¡Siempre los recordaremos!  

  

Por: Bernot Berry Martínez    (bloguero)  

 

Aunque sucedió hace 50 años, aún mantengo en mi mente nítidas imágenes de aquel triste anochecer cuando la multitud llegaba al viejo cementerio de Villa Providencia con el cadáver del valeroso guerrillero, quien había caído junto a Rafael Faxas Canto (‘Pipe’), Adolfo Pérez Sánchez, José Padua Falet, Juan María Candelario (‘Naño’o Ñaño) y Roberto Hernández, en ‘La Berrenda’, loma de Miches, el 15 de diciembre de 1963, pertenecientes todos al Frente “Mauricio Báez”.

Tal vez me acuerdo de esas escenas a consecuencia de que indignado e impotente me hallaba escudriñando los senderos del cosmos, reconociendo que intentaba en tan lamentable ocasión de encontrar alguna explicación lógica por la cual tantas valiosas vidas se pierden por socorrer al sufrido y engañado pueblo dominicano--igualmente de Latinoamérica, también del mundo--, en tanto los malévolos rufianes, ésos deshonrosos enemigos del progreso cultural y económico de la humanidad, asesinos de atalayadores ruiseñores, respetados por inmorales ciudadanos, cuando regularmente se mueren de viejos, ricos e influyentes, al poco tiempo sus nefastos compinches --tránsfugas de la peor casta-- se ponen a efectuar diligencias para que nuestras calles lleven sus odiosos nombres.

Son muchos quienes creen que los cadáveres de Luis Ibarra Ríos y Adolfo Pérez Sánchez fueron traídos juntos a Macorís. Pero no aconteció así. El de Ibarra Ríos fue primero, el de Pérez Sánchez unos días después. ¿Quiénes los trajeron? El de Luis lo hizo en una ambulancia don Elías Bobadilla Rejinco, audaz y decidido dirigente regional del 14 de Junio, cuyo lema es “a la patria no se le pasa factura”, pasando riesgosas vicisitudes con guardias y labriegos, de acuerdo a confesiones suyas para conmigo, afirmándome que eso acaeció el 17 de diciembre, dos días después de la muerte del combatiente, llegando al pueblo a eso de las seis y pico, deteniendo el vehículo en una vivienda de la Avenida Independencia, la No.90, en la cual habitaban parientes cercanos del fallecido. Me explicó que como lo buscaban ciertos individuos con fines de asesinarle, buscó protección por otro lugar, no pudiendo asistir al culto religioso celebrado en la iglesia San Pedro Apóstol como tampoco al cementerio de Villa Providencia, en donde lo sepultaron con la asistencia de numerosos dolientes. En cambio, la viuda del mártir Adolfo Pérez Sánchez (1924-1963, de 39 años y seis meses, y que había nacido un 14 de Junio, quizás el de mayor edad de los caídos en aquellos frentes de ‘Las Manaclas’, ‘La Horna’, ‘La Berrenda’, ‘Bahoruco’ y ‘El Limón’), me afirmó que el cadáver de su esposo lo trajo a Macorís el Sr. Rafael Santini (‘Fello’), un día que no recuerda bien, entre el 19 ó 20 de diciembre, y debido a que estaba bastante descompuesto lo quemaron para bajarlo, “trayendo ‘Fello’ los restos para sepultarlos en el antiguo cementerio durante un anochecer”... Noto que sus ojos se ponen más entristecidos de como siempre deben de hallarse. Intuyo que ya no pueden llorar más: lo han hecho demasiado. Por tanto, pensando que no debo continuar molestándola con preguntas que le deben traer tristísimos recuerdos, me despido, ya he venido tres veces, y mientras voy caminando estoy tratando de acordarme del entierro del maestro-oficinista, quien fue empleado de Rentas Internas y de la Cédula Personal, delgado, altísimo, muy amigable, amable, de sonrisa franca, que sin formación militar, con poca visión ya que usaba lentes de vidrios muy gruesos, con varios hijos pequeños, nos sorprendió cuando conocimos que formaba parte del Frente “Mauricio Báez”. Sin embargo, debemos reconocer --y tal vez podría ser la causa principal de su participación en la Guerrilla-- que Adolfo se encontraba altamente enamorado de ese noble ideal, como era la de combatir para que los golpistas volvieran a poner al profesor Bosch en el poder, igualmente la Constitución de 1963. Y por eso él se fue a las montañas. Y aunque trataron de que no fuera por distintos medios, incluyendo razonamiento personal, nada impidió que se fuera al encuentro con la dignidad auroral.

Recuerdo que ambos sepelios fueron parecidos. Acontecieron en el anochecer. La Bandera Nacional y la del Movimiento 14 de Junio cubrieron sus féretros. Se cantó el himno de la Agrupación verdinegra. Semejante fue el dolor de quienes acudimos. Han pasado muchos años. Casi nadie ya se acuerda. Existen variadas confusiones. Es que sucedieron en un lapso conflictivo, de luchas y muertes, de vigilancia constante, hogares allanados humillados, encarcelaciones, deportaciones,... En fin, no existe algo más lastimoso que el fracaso por un prototipo. Trae hondas frustraciones. Es por eso que en Dominicana quedó una decaída generación, la cual ya va desapareciendo, aunque de ella son muchos quienes afirman, meditando en aquel abatido pasado, que preciso era haber tenido un encuentro con alguna bala asesina en profunda cañada, que vivir sin decoro y honor, en esta absurda y asfixiante realidad.

Debido a que no pude averiguar los nombres de quienes pronunciaron los panegíricos ante los respectivos féretros de Luis Ibarra y Adolfo Pérez para ponerlos en este decoroso trabajo, con sinceridad pido les disculpas. Parece que el tiempo se tragó sus apelativos. En aquel entonces yo laboraba en Melazas Dominicanas. Vivía en la calle Sánchez No.91. Estaba esperando a unos jóvenes de Miramar con los cuales acordamos ir al entierro de Luis Ibarra (al de Pérez Sánchez acudí con el amigo Vinicio Castillo), y porque llegaron un poco tarde no pudimos concurrir a la ceremonia católica, uniéndonos al cortejo fúnebre cuando ya se encontraba próximo al viejo camposanto.

Con el dolor desgarrándonos las entrañas fuimos adentrándonos en la consternada muchedumbre. El gentío poseía enorme silencio. Eran momentos de solemnidad, de vasta pena, de unión familiar y amistad y compañerismo. Fue algo que lo llevo muy dentro, sintiéndolo hacerse más pesado con el paso de los años. Contemplé a mujeres y muchachas lloriqueando, adultos apretando sus puños, a jóvenes caminando con los brazos enganchados.

Mientras andaba con la energía de la juventud, por mi mente pasaron importantes acontecimientos históricos, todos relacionados al bienestar de la humanidad. Entre tales eventos me acordé del originado por el admirable Espartaco (en ese tiempo estaba de moda el filme “Espartaco”, protagonizado por Richard Douglas), aquel líder que con titánica lucha estremeció los cimientos del Imperio Romano, solamente por lograr el sueño dorado de que los esclavos vivieran en libertad. Igualmente memoricé los intensos padecimientos del Galileo de Palestina, el santo varón de paz y amor sacrificado por los sacerdotes judíos a morir en la cruz por sólo predicar que se amaran los unos a los otros... Empero, ahora, vaya que sí, me estoy poniendo a pensar en ese heroico proyecto de los Frentes Guerrilleros del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, honroso intento por restaurar el gobierno del profesor Juan Bosch, destituido el 25 de septiembre 1963 por siniestras fuerzas del mal cuando apenas llevaba cerca de siete meses en el poder constitucional, asegurándose que lo derrocaron porque era un hombre de luces, con liberal ensayo democrático que tal vez alumbraría la tenebrosidad en la cual aún cohabita nuestro pueblo.

Aquellos Frentes de Guerrilla estaban dirigidos por Manuel Tavárez Justo, incorruptible guía del 14 de Junio, valeroso ciudadano comprometido en subir a las cordilleras para defender la presidencia de Bosch si los mandos cavernarios lo derrumbaran. Y Manolo Tavárez Justo, de 31 años, cumplió cuanto prometió en esa grandiosa manifestación catorcista en el Parque Independencia, cuando sentenció con su enorme elocuencia, que “el 14 de Junio mantendrá la lucha en la forma precaria en que hasta ahora le ha sido posible, mientras no se obtenga otra alternativa, pero óiganlo bien los señores de la reacción... el 14 de Junio sabe dónde están las escarpadas montañas de Quisqueya... y a ellas iremos, siguiendo el ejemplo y para realizar la obra de los héroes de Junio del 1959... y encenderemos la antorcha de la libertad, la justicia social, bajo el lema de los héroes de la raza inmortal: Libertad o Muerte”.

Y Manolo murió en Las Manaclas. Ejecutó con creces su empeñada palabra delante del Altar de la Patria. Por eso soy de quienes sostienen que no tenía otra opción. Él era un romántico de inmensa pasión revolucionaria. Y quizá por eso se ilusionó en que la población respaldaría el levantamiento guerrillero. No obstante, el pueblo no lo hizo porque todavía no se hallaba maduro para semejante acción, viniéndolo a efectuar un año y meses después, abril 1965, al apoyar plenamente a los constitucionalistas por el retorno de Bosch a la dirección republicana (la mayoría de los comandos revolucionarios estaban dirigidos por la organización catorcista), insurrección que logró malograr Norteamérica con nueva intervención armada, subiendo otra vez al poder político el Dr. Balaguer.

Confieso que quienes murieron en aquellos Frentes del Honor me dolió enormemente. Nunca los he podido olvidar, sin importar a cuantos no tuve la nobleza de conocer, de estrechar sus francas manos. Y por tanto, debido a tan ilustre esfuerzo, incluyendo los que no fallecieron, por años, en noviembre y diciembre, por todo el país hay personas que se visten de negro y verde, como forma de respeto a esos combatientes que se alzaron en armas con la finalidad esencial de que sus conciudadanos regresaran al gobierno electo en diciembre de 1962, asimismo a la Constitución de 1963. Lucharon para que disfrutáramos de un régimen democrático. La Patria de Duarte les honra. Están en los agradecidos corazones de todo buen dominicano. De cierto les recordamos, principalmente delante del sol. Los inmolados en dicho alzamiento fueron: Dr. Manuel Tavárez Justo (‘Manolo’); Luis Eduardo Ibarra Ríos; Adolfo Pérez Sánchez; José Padua Falet (‘Josecito’); Rafael Faxas Canto (Pipe); Juan María Candelario (‘Naño’); Roberto Hernández; Alfredo Peralta Michel; Antonio Filión (‘Mancháo’); Enrique Almánzar (‘Enriquito’); Piculín Fondeur; Francisco Bueno Zapata; Caonabo Abel; Gustavo Adolfo González (‘La Yerba’); Antonio Barreiro (‘Tony’); Danielito Fernández; Juan Escaño (‘Juancho’); Rafael Minaya (‘Ponono’); Polo Rodríguez; Dr. Francisco José Cabrera; Ing. Rubén Díaz Moreno; Alfonso Marte; Leonte Schot Michel; Francisco Ramírez (‘Papito’); Emerson Mota Galarza; Jaime Ricardo Socías; Ramón Martínez (‘Monchy’) y Domingo Sánchez Bisonó.

Aunque Manuel Aurelio Tavárez Justo ya lo era por mandato popular del pueblo, el 3 de Diciembre de 2004 el presidente Leonel Fernández promulgó la ley que el Congreso Nacional hizo Héroe de la República al grandioso dirigente del Movimiento 14 de Junio, considerada una de las pocas honrosas agrupaciones políticas que ha tenido Dominicana en toda su historia, así lo certifican los hechos. Ese día, y lo sé bien porque mucha gente así lo percibió, el firmamento de la Patria se cubrió con un bello matiz verde y negro, esperanzador de un fructífero porvenir.

Luis Ibarra Ríos y yo fuimos amigos. Hicimos camaradería en la mocedad, cuando estudiábamos en la “Academia Generalísimo” de las hermanas Crime. Esa escuela se encontraba delante de las ruinas del Teatro Colón, en la calle Mella, en donde viviría después un honorable y excelente abogado, el Lic. Laureano Canto (‘Galano’). Su directora era la inolvidable maestra doña Victorina Crime. Se afirma que los afectos se forman en la juventud. Él no era de Macorís, sino de Guaza, Ramón Santana. Por esa circunstancia algunos hijos de influyentes riquitos del pueblo lo relajaban llamándole ‘guacero’. Algo similar sucedía conmigo, pues como era de Miramar me voceaban “tigre miramaleño”. Tal vez esas burlas nos hicieron unir y a veces peleábamos contra los bromistas. Y aunque trataron luego de distanciarnos, --su padre era en ese tiempo Gobernador Provincial de Macorís--, él no les ponía caso y varias veces se apareció en su bicicleta por donde yo vivía. Le agradaba caminar por los montes cercanos. De vez en cuando me acompañaba a Playa de Muertos, disfrutando de sus quietas aguas, de su blancuzca arena.

Escribiendo este trabajo me acordé de esa vez en que nuestra distinguida maestra, Srta. Apín Simón, tía del cardiólogo Johnny Jacobo Simón, al finalizar aquel culto religioso por el descanso del alma de Luis Ibarra Ríos el 2 de enero 1964, celebrado en la parroquia San Pedro Apóstol, abrazándome me susurró: ”Berry, sé que ustedes eran amigos, así que cuídate mucho, mucho”. La excelente profesora quizá sospechaba que en cualquier instante yo podría ser víctima de algún atropello. Empero, aunque en el lapso transcurrido he pasado muchas vicisitudes, revelo que Luis Ibarra y yo, cuando aún me hallaba en la Marina de Guerra y él estudiaba Derecho en la Universidad de Santo Domingo, USD, entre los años 1960-1961, nos encontrábamos en el Parque Independencia, al anochecer. Casi siempre él tenía ese vespertino de la Mella, ‘La Nación’, y conversábamos sobre diferentes asuntos, incluyendo políticos. Era muy formal. Poseía don de líder. Sin embargo, en 1962 prácticamente no nos vimos porque ya yo había salido de la institución militar. En 1963 nos hallamos varias veces, tanto en la capital como en Macorís, ¿En dónde fue la última vez que estuvimos juntos? Bueno, eso sucedió en la terraza del ‘Hotel del Mar’. Allá arriba, en su azotea, donde había un elegante bar y se apreciaba el mar y las estrellas, me lo encontré junto a bastantes jóvenes de ambos sexos, bailando y bebiendo. Se alegró mucho al divisarme. Un par de veces me abrazó, dándome golpecitos en la espalda, murmurando: “Ese tigre, ese tigre de Miramar”. Pero casi no pudimos conversar: se lo llevaban a danzar. Lo rodeaban con preguntas. De veras era muy popular. Ahora, sí recuerdo que me informó un asunto el cual se iba convirtiendo en un lamentable secreto a voces. Me expresó, poniendo su diestra sobre mi hombro: “Algo grande el Movimiento está por realizar pronto”. Pero deseando saber más de eso, no pudo responderme porque una linda muchacha se lo llevó a bailar un pegajoso merengue amplificado por la ‘Vellonera’. Sonriéndome me voceó: “Yo te aviso, tigre, yo te aviso”. Mas esa comunicación jamás llegó. A los pocos días supimos que el 14 de Junio se había insurreccionado contra ‘El Triunvirato’, ese despreciable gobierno títere e impostor.

En tanto mi pensamiento se llenaba de variados recuerdos imposibles de borrar, subrepticiamente retorné al 17 de diciembre de 1963, en el viejo cementerio de Villa Providencia, al instante justo en que el gentío despedía al siempre memorizado Luis Eduardo Ibarra Ríos. Entonces, con los ojos lagrimosos, contemplando el tristísimo oscuro cielo, percibí asombrado que allá en lo alto, súbitamente, con resplandecientes letras verdes, se formó el 1J4, siglas del Movimiento 14 de Junio. Y por eso, esperanzado en que tendremos un porvenir mejor para nuestro bastante traicionado país, a todo pulmón también me puse a cantar el bello Himno del glorioso Movimiento 14 de Junio:

  

“Llegaron llenos de patriotismo,

enamorados de un puro ideal,

y con su sangre noble prendieron,

la llama augusta de la Libertad.

Su sacrificio, que Dios bendijo,

La Patria entera glorificará,

como homenaje a los valientes

que allí cayeron por la Libertad.

14 de Junio, gloriosa gesta nacional,

sus mártires están en el alma

popular.

Hermanas Mirabal, heroínas sin

igual, su grito valiente es el grito

de la Patria inmortal”.

 

(las primeras estrofas se repiten)

 

(Música: Héctor Jiménez. Letra: Vinicio Echavarría, Leandro Guzmán y Ángel Concepción).

21/12/2013 10:29 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿SE SUICIDO O ULTIMARON A "PECHITO"?

 

Por: Bernot Berry Martínez           (bloguero)

   

     Como la Rep. Dominicana está considerada como una nación fallida, muy especial, en donde suceden las cosas más increíbles y raras, llama la atención el supuesto suicidio del íntimo del hijo mayor del tirano Trujillo, ‘Ranfis’, el coronel Luis José León Estévez (‘Pechito’), ex esposo de la adorada hija del sátrapa, la Sra. Angelita Trujillo quien, supuestamente escribió un vergonzoso libro ensalzando al régimen de su padre.

    Lo extraño de este suicidio es que lo encontraron en su cama, vestido, sin zapatos, al lado del lecho varias maletas hechas, un novenario y varias cosas personales. Todo esto hace sospechar que ‘Pechito’ --el cual había escrito un artículo en un periódico local alabando el texto de su ex mujer--, se hallaba listo para levantarse rápido, ponerse los calzados, tomar sus maletas y sus cosas, como también el novenario e irse hacia donde se dirigía, fuera Miami u otro lugar. En cambio, con todo lo señalado preparado, puso dos grandes almohadones, colocó su cabeza sobre ellas y se pegó un tiro con su poderosa pistola que siempre portaba. Es algo que con seguridad llamó la atención a ciertos investigadores muy sagaces que posee nuestra Policía. Sin embargo, nada se investigó. ¿Por qué motivo? Es una interrogante que ningún medio se hizo, dio a conocer.  De inmediato se informó que ‘Pechito’ se mató por motivos desconocidos, tal vez depresivos. Y posiblemente así quedará su muerte para la historia, al menos que otras oscuras cortinas se abran a la luz.

    De acuerdo a un interesante trabajo del gran escritor peruano Vargas Llosa, dice el investigador narrador que se afirmaba que el ex coronel León Estévez pertenecía al Opus Dey, esa siniestra organización secreta que de manera fanática defiende a la Iglesia Católica. Conociendo cuanto fue su vida, entonces había mucha posibilidad de que era un sicario religioso, de los que matan por ganarse el cielo, no por dinero ya que era millonario. Porque, ¿cuál sujeto con tres dedos de frente, y con cierta cultura, no sabe que el Opus Dey elimina a ciertos enemigos de la indicada iglesia,  principalmente a los denominados Iluminatis o Iluminaros? Se dice que eso viene de siglos, de bastante tiempo atrás, antes de la existencia de la abominable Inquisición y de los genios astrónomos Copérnico y Galileo. Es larguísima tal contienda entre la ciencia y el fanatismo religioso, entre la luz y las tinieblas, del conocimiento contra la ignorancia. Desde luego, aunque el Opus Dey se mantiene fuerte, ha ido perdiendo poder: es que la iglesia se encuentra dividida. Ya existen muchos excelentes curas que están en contra del Opus Dey, pero se mantienen callados porque estos sujetos no juegan, eliminan a cualquiera por su fanatismo. Y la iglesia posee unos aliados llamados protestantes, numerosas sectas que viven de cuanto le dice un vividor denominado “pastor”.

    Los  iluminatis son científicos, avanzados técnicos, intelectuales, pintores, escultores, etc., los cuales se mueven como serpientes, introduciéndose en variadas instituciones como la masonería, los Rosacruces, las esotéricas, etc.  

    León Estévez fue un asesino-torturador del régimen trujillista. Después del derrumbe de los Trujillo, sólo pudo meterse en el Opus Dey para continuar en sus andadas. Por eso cargaba encima ese Novenario, para rezar por quien mataría o eliminó. Ellos rezan nueve días, pidiendo perdón al ‘Señor de los Ejércitos’ por haber quitado una vida. Era tan cruel que si se mató estuvo bien y si lo ultimaron mucho mejor. Empero, ¿acaso tuvo tiempo de rezar los nueve días para luego asesinarse?

 

30/12/2013 20:24 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL INFELIZ MADURO

 

Por Bernot Berry Martínez   (bloguero)

 

Hay declaraciones que en el fondo causan grandes penas, pues son expresadas sin pensarlas de manera profunda. Y eso fue cuanto aconteció con las que hizo últimamente él dirigidas directamente al Pdte. Medina con referencia a Haití.

Maduro no es político, sino todo lo contrario: es un camionero que por adulonería (entiéndase lambonería) al gran Chávez tuvo la enorme suerte de caerle en gracia al fallecido bolivariano.

Maduro no sabe nada de nuestra historia, igual que muchos otros que viven hablando tonterías acerca de la fusión de Haití y Dominicana. Ignoran que son dos naciones muy diferentes en su indiosincracia: tienen diferentes idiomas, religiones, costumbres, y muchas cosas más.

Sr. Maduro, si los haitianos son sus hermanos me parece que bien podría usted llevarse un millón de ellos para Venezuela, ya que ese rico país posee un gran territorio y poca población, muy contrario a Dominicana. De igual forma el Brasil podría con otros dos millones, Estados Unidos y Canadá dos más, y la paz y tension en que ambos países viven vendría a calmar esta región.

Usted no nos va a meter miedo con esas declaraciones. Dominicana ha derrotado a grandes potencias. Hemos peleado más que los venezolanos, una nación de vagos. Métase a resolver los problemas de Venezuela, los cuales son peores que los nuestros.

Usted le está haciendo el juego a los yanquis. Debería revisarse. 

Seguiremos hacia delante. Y prosiga usted armando y entrenando a los haitianos que nosotros a machetazos los volveremos a derrotar.

Usted no tiene personalidad. Así lo dijo un siquiatra. Tiene tendencia a la demencia. Hasta habla como Chávez, qué infeliz. Es un fetechista que conversa con pájaros y ve la figura del fallecido comandante en el cielo y montañas. Usted va directo hacia la esquizofrenia.

¡Las botas de Chávez le han quedado sumamente grandes!  

¡Fuera el chantaje del petróleo!

¡VIVA DUARTE, DUVERGÉ Y LUPERON!           


31/12/2013 10:49 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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