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'UN CIUDADANO EJEMPLAR'

(De nuestro libro “Más allá de la esperanza”)

Don Juan Bosch, escritor y político.

Por: Bernot Berry Martínez   (bloguero)

    Cuenta antigua leyenda indígena de
Centro América, que al nacer infante en
tribu, esa noche se contemplaba con interés
si alguna estrella fugaz se desplazaba por
el firmamento, bañando con su luz dorada
todo el contorno.
    Si lo anterior por casualidad acontecía,
entonces los viejos se miraban sonreídos,
y fumando sus cachimbos susurraban que el
Gran Espíritu les había mandado un futuro
gran hombre, sabio, para conducir ese pueblo
por el espinoso camino de su redención.
    Ignoro si tal vez aquel 30 de Junio, 1909,
La Vega, en que varios ancianos extasiábanse
contemplando el estrellado cosmos durante
tan memorable fecha, advirtieron gozosos
una fugaz, iluminando por breves segundos
la preciosa campiña cibaeña.
    Cierto, creo que la mencionada tradición
indígena volvió a cumplirse esa inolvidable
noche en la cual nació un niño con bellos ojos
azules muy abiertos, como ansiando él
conocerlo todo inmediatamente.
 
    Y ese infante, quien se hizo hombre con
prontitud a causa de los muchos textos que
leía, influyendo ellos en las cortas narrativas
que escribía y que contaba a sus amiguitas,
las hermanitas Hernando, las cuales
cariñosamente le llamaban ‘Juanito’.
    Las luchas montoneras y tanta miseria que
notaba en el pueblo iban acrisolando su
carácter.
    Siendo jovencito le dio fuerte neumonía
que mucho le afectó, pero pudo superarla,
prosiguiendo con su vida de observación al
ser humano y la tan admirable naturaleza.
    Su vida quedó marcada por los efectos de la
intervención norteamericana, 1916-1924.
 
    Era de temperamento independiente, soñador,
aventurero, de fibras indomable. Y quizá por
eso abandonó sus estudios, viniendo para la
capital en 1924 donde laboró en distintas
casas comerciales: Ramón Corripio,
Lavandero, Font Gamundi & Cía.,...
    Pero también publicaba cuentos y poemas en
periódicos y revistas provinciales.
    En 1929 navegó hacia Barcelona, España,
siendo recibido por su familia paterna.
    Allá trabajó en publicidad. Asimismo
organizó compañía teatral, viajando a
Venezuela para laborar con ella.
 
    Publica poemas en el Listín Diario (1931), y
un año después escribió su famoso cuento
“La Mujer”.
    1933: Junto a otros jóvenes escritores
forman grupo literario conocido como
‘La Cueva’.
    Ese mismo año, 24 de Noviembre, editó
su primer libro de cuentos, al cual tituló
“Camino Real”.
    Teniendo 25 años se inicia en la Masonería,
logia La Esperanza No.9, Inc., Zona
Colonial, Santo Domingo, año 1934.
    Estuvo detenido en la Fortaleza Ozama. Ahí,
contemplando la mar, compuso letra de
hermosa criolla ‘La Gaviota’, con música
de Julio Gautreaux.
    Le gustaba caminar por la calle El Conde
con su pecho erguido, elegantemente
vestido, sombrero de paja en su cabeza,
prenda que siempre se quitaba cuando
saludaba a las hermosas jóvenes con las
cuales se encontraba.
    Contrajo matrimonio, 1935, en Santo
Domingo, con Isabel García Aguiar.
Durante ese mismo año labora en la
Dirección de Estadísticas, organizando
Censo Nacional de Población.
    Publica en periódicos nacionales artículos y
cuentos.
    Dirige la sección literaria del Listín Diario.
    Publicó su segundo texto: “Indios. Apuntes
históricos y leyendas”.
    En aquel 1936 sale a la luz “La Mañosa. La
novela de las revoluciones”.
    También le nace su primer hijo, a quien llamó
León, tal vez en honor al famoso escritor
ruso Tolstoi o al destacado poeta español
Felipe.
    Evadiendo al tirano Trujillo, en Enero de
1938 este futuro ilustre hombre se marcha
con su esposa e hijo para Puerto Rico, en
donde Adolfo Hostos y él llegan a un acuerdo
para la recopilación de las obras completas
del padre del primero, el gran antillano
Eugenio María de Hostos.
    Leyendo tales originales comprendió con
magnitud...“qué fuerzas mueven, y cómo las
mueven, el alma de un hombre consagrado
al servicio de los demás”.
    En San Juan, Puerto Rico, nace su hija
Patricia.
    Ese 1939 se dirige a Cuba mandado por el
Comité Hostos para dirigir la publicación de
las obras completas de Eugenio María de
Hostos.
    Fue un verdadero hostosiano.
    Durante ese mismo año participa con otros
exiliados en la fundación del Partido
Revolucionario Dominicano. Asimismo se
divorcia de Isabel García Aguiar.
    Para ganarse la vida, 1941, honesto como
siempre se le conoció, vende productos
farmacéuticos por la isla de Cuba.
Dos programas escribió para la CMQ-Radio:
“Los forjadores de América” y “Memorias de
una dama cubana”.
    Edita el cuento “Dos pesos de agua”.
    Escribió “El río y su enemigo”, cuento que
le hizo percibir que con el mismo había
perfeccionado tan difícil género creativo.
    Para los numerosos años que le aguardaban
de buena enseñanza hacia sus semejantes,
aquel 1943 fue inolvidable, dichoso, pues
contrajo nupcias con la distinguida joven
Carmen Quidiello.
    En 1944 se desempeña como consejero del
primer ministro Carlos Prío Socarrás.
    Nuestro ciudadano ejemplar organizó con
hombres de distintas nacionalidades la
expedición de Cayo Confites, 1947, con la
finalidad de derrocar a Trujillo. Empero, la
misma quedó abortada por Marina de
Guerra cubana. La mayoría de sus integrantes
fueron detenidos. Sólo unos pocos lograron
escapar, como fue el caso del joven
revolucionario Fidel Castro.
    Edita “Ocho cuentos”.
    1948: estuvo en la comitiva con el presidente
electo de Cuba Prío Socarrás, por el
recorrido que hiciera por Costa Rica y
Venezuela.
    Fue muy amigo, también admirador, de
nuestro Poeta Nacional don Pedro Mir
Valentín.
    Se asegura que de cuanto en vez le oyeron
susurrar, escuchando al vate leyendo
algún poema, que éste poseía el alma de
un colibrí.
    Afirman que fue muy leal con sus amistades,
en buenas y malas.
    En 1951 llega al mundo, en San José de Costa
Rica, su hija Bárbara.
    Vive un tiempo en Bolivia, 1953, viajando
luego a Santiago de Chile.
    En todos esos lugares se codea con los
mejores intelectuales de la época, igualmente
con los políticos liberales.
    Durante el 1955 escribió “Póker de espanto
en el Caribe”, manuscrito que se pierde,
publicándolo años después.
    Pero sale a la luz “Judas Iscariote, el
calumniado”, “La muchacha de la Guaira”,
además “Cuba, la isla fascinante”.
    Retornó a su hogar en la Habana el 1956.
    En la prestigiosa Universidad Central de
Caracas, 1958, pronuncia una serie de
conferencias acerca del tecnicismo para hacer
cuentos. Igualmente dicta una tremenda
charla sobre la horrible dictadura del sátrapa
de San Cristóbal, la cual le serviría de base
para realizar su texto “Trujillo, causas de una
tiranía sin ejemplo”.
    1959: muy triste se puso con lo acontecido a
la Raza Inmortal inmolada en Constanza,
Maimón y Estero Hondo, asimismo por el
vil asesinato de las Mártires de Salcedo y
del valiente chofer Rufino de la Cruz.
    En 1961, Abril, fue nombrado profesor del
Instituto de Educación Política de Costa Rica.
Más luego, muerto el terrible sátrapa, con su
alma henchida de emoción, feliz, retorna a
    Santo Domingo después de pasar 24 años de
duro y peligroso exilio.
    En Diciembre, Plaza Colón, varios jóvenes
estrechamos su suave y sincera mano.
    Todavía recordamos aquella sonrisa franca
ofrecida mientras sus azules ojos nos
observaban atentamente.
    Fabuloso fue aquel debate radial-televisivo
entre el representante del clero católico, cura
cargado de títulos, y nuestro humilde
ciudadano ejemplar.
    El de la sotana negra, con dolor de su alma,
tuvo que confesar, arrinconado, sus ojos hacia
el suelo, negar cuanto admitían sus jerarcas:
no era ‘comunista’, todo era inmensa
calumnia.
    Igual que su literatura, sencilla pero profunda,
lo fue también con su oratoria política,
pudiendo ganarse con increíble facilidad a los
desheredados, a cuantos andaban descalzos
por campos y ciudades.
    Cuando decía por radio una palabra que el
pueblo no comprendía, él nos la explicaba.
    Y conocimos lo que era ‘tutumpote’, ‘hijo de
Machepa’, ‘pescuezo largo’,...
    ¡Qué gran maestro de la política fue!
    En 1962 edita “Cuentos escritos en el exilio”.
    En Diciembre de ese mismo año es elegido
presidente de la República de manera
abrumadora, tomando juramento el 27 de
Febrero de 1963 para defender y hacer
cumplir la progresista Constitución que en
gran parte él había redactado.
Dominicana, pobre país abandonado en El
Caribe Antillano, comenzó a disfrutar la
verdadera democracia que nunca había
conocido.
    El pueblo, hambriento de libertad, la saboreó
de forma glotona, llegando a lastimarla
vergonzosamente.
    El profesor quería con ansias que la gente se
enamorara de la democracia y de aquella
bienhechora Constitución del ‘63.
    Empero, los enemigos del vuelo de la tijereta,
del esperanzador canto del ruiseñor,
igualmente de gaviotas y colibríes,
además de atardeceres, mariposas, y de la
mar, ésos que moran en tenebrosa oscuridad
en acecho constante,
no quisieron que el atormentado pueblo se
bañara de las luces que comenzó a caer cuan
lluvia pertinaz, y rumiando en noches
pesarosas, ellos conspiraban contra el canoso
gobernante de pausada voz.
    Y con la cruz y la espada, apoyados por
forasteros sin honor, dejaron caer su gran
odio cuan mazo gigantesco durante aquella
inolvidable madrugada del 25 septembrino de
1963 (como ladrones en la noche), aplastando
brutalmente cuanto en siete meses ya estaba
sembrado, a punto de cosechar.
    Y aconteció lo que nunca debió pasar: Golpe
de Estado contra presidente justo, honrado,
quien había jurado gobernar sin robar y
matar.
    La ignominia se hizo presente por toda la
República.
    Nos arropó la tristeza.
    Hasta las aves dejaron de cantar.
    Corrió por calles un silencio de muerte
mientras en buque se llevaban al destituido
gobernante impuesto por voto popular.
    Se dice: “con él se marchó la Constitución del
‘63 y que Ella fue lanzada en lo más
profundo del mar caribeño cuando lo
conducían hacia Guadalupe, isla francesa”.
    Fue uno de los poquísimos presidentes que
subió pobre al poder y bajó peor.
    La esperanza de mucha gente terminó.
Los sueños de Duarte volvieron a esconderse,
esperando nuevas oportunidades.
    Jóvenes del Movimiento 14 de Junio
protestaron contra los trogloditas golpistas.
    Los cavernarios, insaciable de odio y sangre,
mandaron sus mercenarios a garrotearlos,
encarcelarlos.
    Entonces, un hombre de gran valor,
atormentado hasta lo indecible por régimen
trujillista,
acompañado de decisivos valerosos
compañeros, subió a las escarpadas montañas
quisqueyanas para reponer al Gobierno de la
Constitución del ‘63.
    Enorme fue el sacrificio de esos grupos
esparcidos por el país. Algunos murieron
combatiendo por la dignidad de un pueblo
engañado hasta lo inimaginable.
Cumpliendo órdenes norteñas, varios fueron
salvajemente asesinados por sicarios,
esencialmente el inolvidable líder Manolo
Tavárez Justo.
    El ex presidente, quien iba convirtiéndose en
virtuoso latinoamericano, 1964, publica
“Bolívar y la Guerra Social”, “Crisis de la
democracia de América en República
Dominicana” y “David, biografía de un rey”,
y da los toques finales a su novela “El oro y
la paz”.
    Como todo buen artista era muy sentimental,
con inmenso amor al ecosistema, poseyendo
soledad de roca oceánica la cual lograba
contrarrestar con la dulzura cariñosa de doña
Carmen, encantadora dama que los dioses le
obsequiaron para templar su alma adolorida.
1965: llegó Epopeya del 24 de Abril para
reponerlo en el poder junto a Constitución del
’63.
    El pueblo insurreccionado tirado en calles,
pechos al viento, pasión en los cielos,
esperanza aullando en hambrientas bocas.
    Los estampidos sacuden ciudad.
Hay muertos por doquier. La sangre mancha
una vez más vías capitaleñas.
Pero por cada constitucionalista caído, varios
fueron quienes ocuparon su lugar.
La guerra ya casi estaba ganada por los
boschitas. Todo era cuestión de horas (¿?).
    Entonces, nuevamente llegaron los del Norte
a mancillar Patria duartiana.
    Y con sus tanques como montañas, morteros,
poderosos cañones, aviones, helicópteros,
dividieron así la ciudad: de este lado, con el
mar a sus espaldas, Caamaño y los
constitucionalistas; de este otro, con la
ancha y verdosa campiña detrás, los vividores
de siempre con sus pagados seguidores, la
cruz como estandarte sirviéndoles de apoyo.
    ¡Oh, pobre Jesús de Galilea, grande entre los
hombres, cuántas injusticias sus enemigos
han cometido en su nombre!
    ¿Hasta cuándo continuarán ellos burlándose
de tan virtuoso humano, creador del Sermón
del Monte?
Todo se derrumbó. La insurrección abrileña
se perdió, sin importar valentía demostrada
por sublevados, quedando honda y amarga
pena entre los desamparados.
    Los norteamericanos defienden sus amigos,
cuan igualmente sus intereses. Son expertos
en diplomacia de cañonazos.
    “¡Quien no esté con nosotros, está en
contra!”, afirman a los vientos del mundo...
    Aunque se trató de llevarlo al poder por
elecciones (1966), trabajándose mucho en
ello, muriendo diversas personas en caravanas
y asechanzas, haciendo el profesor la
promoción desde su morada, su vida en un
hilo, el veredicto de tan desigual contienda ya
había sido dada en aquel gran edificio de
cinco lados llamado el Pentágono.
    Y ganó el que anhelaban los gringos. Y
continuó con más crueldad la cacería de los
ruiseñores.
    La tormenta había empezado. Doce años
duraría.
    Entretanto, el ciudadano ejemplar partió para
España y Francia. Viajó por algunas naciones
asiáticas de donde saldría el libro “Viaje a los
Antípodas”.
    Sus interesantes ensayos “Composición
social dominicana, “De Cristóbal Colón a
Fidel Castro” y “El pentagonismo: sustituto
del imperialismo”, escribió durante esos años
de auto exilio.
    Mientras, la Universidad de los Andes,
Venezuela,1967, editaba sus apuntes acerca
del arte de escribir cuentos con el rótulo
“Teoría del cuento”, ganando un premio en
Madrid (1968), por su obra “En un bohío”.
    En 1970 retornó a Santo Domingo y publicó
“Composición social dominicana” y varios
folletos para la capacitación del partido que
dirigía, el PRD.
    Durante tres años, luchando duramente
contra sectores internos de su organización
política, tomó la firme decisión de irse del
PRD en 1973, y con pequeño grupo de
seguidores fundó al denominado ‘Partido de
la Liberación Dominicana’, PLD.
    Afirmó que tomó tal decisión para poder
cumplir con las ideas de Duarte y los
Trinitarios.
    En 1974 puso a circular ‘Vanguardia del
Pueblo’, periódico semanal al servicio de la
nueva entidad política.
    “El oro y la paz”, novela que fue escribiendo
lentamente con el paso de varios años y con
mucha corrección, la publica en 1975.
    Durante ese mismo año le conceden el
Premio Nacional de Literatura ‘Manuel de
Jesús Galván’.
Roma, Enero, 1976, preside la tercera y
última reunión del Tribunal Rusell II.
En ese año obtiene el Premio Nacional
de Novela con “El Oro y la paz”.
Además, por primera vez publica en el país
“El Napoleón de las guerrillas”.
1979: fue muy interesante aquel hermoso
encuentro entre escritores de renombre
cuando él cumplió 70 años. Gabriel García
Márquez, Pedro Mir, Nicolás Guillén,
Virgilio Díaz Grullón, Regis Debray, Miguel
Otero Silva, Maldonado Denis, Julio Le
Riverand, y otros destacados intelectuales
nacionales e internacionales compartieron
su alegría.
Durante ese mismo año publicó un folleto
relacionado a la Insurrección de Abril, y
varios más sobre política
    Su PLD se iba desarrollando con lentitud. Él
deseaba, oh ilusión de poeta, que los
militantes de esa organización templaran su
carácter político con el estudio, de esa manera
serían sobrios y honrados para servir al
pueblo, nunca a ellos.
    Además, él conocía que las personas
miraban a los peledeístas de reojo pues
comprendió que se dieron cuenta de
que sus seguidores actuaban de forma
extraña, como jamás habían visto en
afiliados de partido alguno.
    Y supo que les pusieron “gentes de logia”,
cuan manera de distinguirlos de los demás.
El ciudadano ejemplar rió con esa frase,
pero poquísimos ciudadanos sabrían la razón.
Por buen tiempo así fueron llamados.
Él aconsejaba a sus compañeros de que no
se molestaran por tal expresión, sino que se
sintieran orgullosos: eran diferentes; luchaban
por sacar a Dominicana del atolladero en que
malos políticos la habían conducido.
    En las elecciones del 1982, participando en su
segunda contienda con ese partido, su morado
PLD consigue obtener sus primeros
diputados, logrando captar el 10% de la
votación general.
    Él se sintió contento porque esa organización
estaba madurando en la conciencia del
pueblo. Empero, se dijo que deberían de
laborar con más tenacidad.
Interviene durante el indicado año en un
encuentro de intelectuales llamado ‘Diálogo
de las Américas en México’.
Publica en 1983 “El partido: concepción,
organización y desarrollo”, igualmente
“Capitalismo, democracia y liberación
nacional”.
1984: el Consejo de Estado de Cuba le
condecoró con la Orden “Félix Varela“,
Primer Grado, y la medalla ”Alejo
Carpentier”.
Asimismo estuvo como invitado especial de
la Cultura de Origen Caribeño celebrado
en el Santiago cubano.
Fue hombre con gran vocación de servicio.
Le agradaba en demasía enseñar.
Por eso fue distinguido maestro y profesor.
En 1985 editó “La pequeña burguesía en
la historia de la RD” y ”La fortuna de
Trujillo”.
    Siempre se ha dicho que el real cimiento de
su pensamiento debemos buscarlo en sus
textos, esencialmente los literarios.
    En aquellas elecciones de 1986 el PLD logra
obtener dos senadores y 16 diputados,
llegando a conseguir el 19% de la votación
nacional.
    Publica “El capitalismo tardío en RD” y
“Máximo Gómez, de Montecristi a la gloria”.
    Un par de años después, 1988, dicho partido
escoge al boschismo como su teoría.
    El gobierno cubano le condecora con la orden
de José Martí, la más alta distinción de esa
nación.
    Obtuvo el premio al mejor libro de cuentos
extranjeros de la Fundación FNAC de París,
por “Vers le port d’ origine”.
    Edita “Textos culturales y literarios”, “Las
dictaduras dominicanas”, “Póquer de espanto
en el Caribe” y “33 artículos de temas
políticos”.
    Caramba, como son las cosas, su gran
enemigo político, el Dr. Balaguer, por motivo
de cumplir el ochenta aniversario su gobierno
le otorgó aquel 1989 la orden de Duarte,
Sánchez y Mella, alta condecoración
reservada para Jefes de Estado.
    Publica “El PLD, un partido nuevo en
América” (¿otra ilusión de su formación
poética?).
    Y llegó el 1990 con su proceso electoral. El
profesor fue de nuevo candidato presidencial
por su organización, la cual había crecido
enormemente en el seno del pueblo.
    Se considera que él ganó esa discutida
contienda, mas, igualmente que aquel
1966, el caudillo Balaguer se quedó con
la ‘silla de alfileres’.
    De nada valieron diferentes protestas que
se hicieron por respeto a la denominada
‘voluntad popular’.
    Con el transcurso de semanas él se fue
quedando solo. Aquellos de su partido que
fueron electos para senadores, diputados,
síndicos y regidores, lentamente (algunos un
poco cabizbajos, otros dizque ‘rabiosos’ y
maldiciendo, puños en alto) iban ocupando
sus puestos para cobrar lujosos sueldos por
cuatro preciosos años.
    Una vez más nuestro ciudadano ejemplar fue
estafado.
    Era un artista metido en nuestra desgraciada
política vernácula.
Por eso sufrió diferentes clases de traiciones
que son difícil enumerar.
    Pero en el fondo, hombre sabedor de la
Biblia, se sospechaba que él conocía con
quienes trataba. Y eso hizo que sufriera
menos, quizá riéndose para sí cuando se
juntaba con ellos y les oía hablar sus
frases patrioteras.
    Cierto, es posible que conociera a quienes
se comportaban cuales fariseos.
Tal vez ninguno lo engañaba.
    Puso en circulación, 1991, “Breve historia de
los pueblos árabes”.
    Fue gran admirador de los misteriosos
Etruscos, extraña gente que dominó la
península itálica y cuya civilización influyó
grandemente en futuro Imperio Romano.
    Él amaba la política.
    Ansiaba servir a su pueblo, verlo educarse,
ganar el sustento, contemplarlo sonreír.
    Deseaba levantar al sufrido querido hijo por
encima de su cabeza.
    Sin embargo, sabía que los norteños y
ensotanados no le permitirían retornar al
poder nuevamente. Y de esa manera
aconteció implacablemente.
    En 1994 vuelve a presentarse como
candidato porque así se lo pidieron casi de
rodillas ciertos ‘compañeros’ en nombre de
la inquietante militancia peledeísta.
    Se dice que no debió ir a tal contienda
pues esa participación fue algo humillante
para un hombre de su esplendor.
Pero así es el pueblo: intuía que los
poderosos, igual que antes, no le dejarían
ganar, y en masa votaron por el antiguo
discípulo, Dr. Peña Gómez, a quien le
sucedió algo parecido a él.
    Y el admirado profesor, tal vez hastiado y
cansado de nadar contra fortísima corriente,
también por enfermedad relacionada con
vejez, decidió dignamente retirarse de
manera definitiva de actividades políticas.
    Durante ese 1994, en su Quinto Congreso,
el PLD lo declaró Presidente Ad Vitam,
equivalente a ‘presidente de por vida’.
    Ese mismo año el Congreso Nacional,
de forma unánime, lo declara “Maestro de
la Política y Gloria Nacional”.
    Le fue muy agradable a nuestro ciudadano
ejemplar que su queridísima esposa, 1995,
presentara “La eterna Eva y el insoportable
Adán”, obra teatral de la autoría de doña
Carmen.
    Cuando cumplió su 86 aniversario lo
celebraron jubilosamente quienes lo
quisieron, pero también algunos de sus
adversarios, esencialmente el presidente
Balaguer, Jacobo Majluta, Peña Gómez,...
    Dicho homenaje se lo efectuaron poderosos
personajes de la nación. Tal vez lo hicieron
porque sabían que políticamente ya él estaba
liquidado, vencido por las traiciones y el
tiempo, preparando ellos el momento para
utilizarlo de acuerdo a circunstancias.
    Y llegó aquel 1996, otro año de elecciones
porque extranjeros le quitaron dos a Balaguer
de los cuatro que obtuvo en la contienda
contra el ‘máximo’del PRD.
    Confieso que a mucha gente nos dio pena ver
al ciudadano ejemplar levantando los brazos
cuando conformaron el denominado ‘Frente
Patriótico’.
    Personas aseguran que a él lo llevaron
engañado, quizás endrogado, y sonreía, tal
vez vagando su mente entre la brumosa
penumbra de su cuento “Rumbo al puerto de
origen”, con el botecito meciéndose en la
mar en aquel triste crepúsculo y Juan de la
Paz tratando de sujetar a la paloma que
entre las aguas chapoteaba...
    El profesor luchaba por mantenerse en la luz
con esa sobriedad que siempre le caracterizó.
    La oscuridad era su poderosa enemiga.
Iba estallando en su interior una guerra sin
cuartel.
    Por el cumplimiento de sus 89 años, 1998, se
realizaron festejos durante algunos días.
Pero cuanto mucho agradó fue la lectura de su
texto “La guerra de la Restauración” por
variadas personalidades.
    En esas celebraciones participaron diferentes
conjuntos artísticos.
Fidel Castro lo visitó en su residencia.
En esos días, con la misión de promover la
gran obra del escritor-político, familiares y
amistades proclamaron una fundación que
llevaría su nombre.
    El ilustre hombre fue cayendo de manera
paulatina entre sombras. Duraba más en la
siniestra penumbra que en divina luz.
    Un inmenso luchador iba perdiendo la
contienda.
    En los meses que pasaban lo llevaban de
hospital a otro, incluyendo su amada Cuba.
    Y así fue pasando el tiempo, recluido en su
morada o en blanquecinas habitaciones
sanatoriales.
    Pero eso sí: la adorada esposa no se apartaba
de su lado. Inmenso amor los unía.
    Y aconteció lo que numerosos, apenados,
esperábamos.
    Vino la parca en la madrugada de aquel 1ro
de Noviembre del 2001 a llevárselo para
su mundo abstracto, misterioso, muy difícil
de interpretar.
    Había cumplido su ciclo vital con 92 años de
utilísima existencia.
    Por tan funesta noticia, Dominicana quedó
paralizada, realmente conmovida.
    La tristeza se paseó silenciosa por las
comunidades quisqueyanas.
    Declararon tres días de duelo nacional.
    Había fallecido el gran literato e idealista,
inmenso duartiano, vástago del matrimonio
entre albañil español y dama borinqueña.
La nación recibió condolencias de muchas
partes del mundo.
    Algunos directivos de la organización morada
deseaban sepultarlo en la capital, pero el
profesor ya había pedido que lo hicieran en
La Vega, su ciudad natal, “a la vera de un
camino para escuchar las pisadas del pueblo”.
    Su cadáver fue llevado a varios sitios antes
de ser conducido al lugar del reposo final.
Hubo canciones populares durante su velorio
porque así él lo exigió. Con frecuencia se oyó
‘La Gaviota’, su bella criolla.
    Le hicieron guardia de honor, diplomáticos,
militares, políticos ...
    Las instituciones golpistas, aquéllas que lo
derrumbaron en 1963 y que nunca se han
arrepentido de tan horrible acción, efectuaron
gala de simulación por tan enorme pérdida, y
aprovecharon la ocasión para beneficiarse.
    Muy cierto es: cambian de acuerdo a las
circunstancias. Son reales camaleones.¡Saben
salirse con las suyas!
    Se asemejan a víboras llenas de odio,
alimentadas por el oportunismo,
continuamente arribistas, peligrosas en
extremo.
    Cuando llevaban al difunto profesor hacia
La Vega, capitaleños lo despidieron con
flores, conmovedores lamentos y sinceros
adioses con pañuelos de variados colores.
    Es que en lo más profundo de sus conciencias
ellos conocían que habían perdido un justo
varón, verdadero guerrero por conducirlos
a la decencia espiritual y material, asimismo
para sus semejantes.
    Vinieron delegaciones de varios países a
despedirlo. Incluso de algunos (Puerto Rico,
Cuba, Venezuela, España) porciones de
tierra trajeron de ellos para echarlas
alrededor de su sepulcro.
    Numerosos humildes dolientes, ‘hijos de
Machepa’, se agruparon a lo largo de la
autopista Duarte para ver pasar el carro
fúnebre, el cual era seguido por una larga
caravana de vehículos.
    Y ya en La Vega, llenando las calles los
comprovincianos del insigne hijo extinto,
fue llevado a la Catedral donde el cardenal
López Rodríguez presidió una prolongada
ceremonia, diciendo en la homilía virtudes
del distinguido profesor.
    Pero el atardecer de aquel día 2 de Noviembre
había partido cuando lo condujeron a sepultar
en el viejo Cementerio Ornamental.
    Y así fue inhumado, de noche, prácticamente
con rapidez, cuan los directivos del partido
morado tal vez no planificaron.
    La bella canción entonada por el gran
cantautor Manuel Jiménez nos arañó el alma.
    Personas afirmaron que al difunto maestro
quisieron ocultárselo al pueblo vegano, que
bien pudieron dejarlo expuesto toda esa
noche para que lo despidieran cual él se
merecía, un vástago ilustrísimo de La
Vega, quien con sumo orgullo había
sugerido ser enterrado en su nativa ciudad.
    Empero, los denominados ‘discípulos’ no
son complacientes: son gentes de actuación
extraña, la mayoría no tiene la humildad
del maestro.
    El ex presidente Fernández estaba ansioso
por pronunciar su panegírico, de figurar en
el capítulo final.
    Se asegura que ‘rey muerto, rey puesto’.
    Y así se hizo.
    Aquel ser de luz fue sepultado con la
lobreguez.
    ¡Qué triste!
    Pocas veces se ha visto que un hombre de
tantas virtudes, quien todo lo dio a cambio
de nada, lo inhumaran de tal manera,
cuando lo esencial era realizarlo en pleno
cenit del día.
    Poco tiempo después visité su tumba en
atardecer silencioso, solitario, muy gris.
    Confieso que me hallaba emocionado.
    Contemplé flores que hermoseaban el
sepulcro, nombre, fechas, escultura de la
gaviota, cuanto allí estaba.
    Realmente me encontraba en un instante
crucial de mi existencia taciturna, así percibí.
    Un dedo puse sobre la fría sepultura. Me dije
que ahí estaba el final de todo humano, bueno
o malo para sociedad.
    Alcé mi vista al firmamento, como buscando
explicación hacia lo desconocido. Mas...
ninguna me llegó. Todo en mí hallábase
estático. Era forma de autómata humano.
Y de tal manera estuve varios segundos.
De repente, desde la profundidad del cosmos
vínome iluminación que llenó mi corazón,
conciencia, el alma entera Fue especie de
revelación. Por eso lo relato aquí. No tengo
que mentir.
    Y es que la vida es así, misteriosa.
    No sabemos de dónde vendrá cuanto
deseamos conocer en breve momento.
    En esa ocasión, mientras mi vista se perdía
entre el laberíntico grisáceo cielo, me llegó
de Bertol Bretch, lo siguiente:
“Hay hombres que luchan un día y
son buenos; hay otros que luchan
un año y son mejores; hay quienes
luchan muchos años y son muy
buenos; hay unos que luchan toda la
vida, esos son los imprescindibles”.
Muy cierto es, don Juan Emilio Bosch
y Gaviño, 1909-2001, combatió toda su
existencia para bien de los demás.
    Era gran humanista.
    ¡Fue real ciudadano imprescindible!

02/05/2012 19:57 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'A CINCO MESES DE SU ASESINATO'


Por: Bernot Berry Martínez (bloguero)

El Guaraguao en el 2008
    Un día como hoy, el 5 de Diciembre de 2011, fue vilmente asesinado el Icono de Macorís, su símbolo, el Guaraguao del parque Duarte, con más de 200 años de haber nacido cuando aún la ciudad de Macorís no existía. Fue un golpe demoledor para los reales habitantes de este pueblo, quienes siempre lo amaremos más allá del más allá. Hoy, en donde vivió por tan largo tiempo, está ocupado por varias matas de maíz, señal inequívoca de que sus asesinos poseen mentalidad conuquera, campesina, de ésos que dejaron sus montes y montañas para venir a desgraciar a Macorís, como en efecto de manera continua lo hacen. 

    ¿Quiénes lo mataron y porqué? Lo mandó a tumbar el alcalde ’Tony’ Echavarría y sus asesores a consecuencia de que se hallaba enfermo y ellos no quisieron sanarlo, ni gastar algunos pesos contratando técnicos en la materia. Si lo hubieran hecho, nuestro querido Guaraguao estaría en estos momentos adornando con orgullo el parque Duarte, prefiriendo ellos la forma más fácil: destruirlo, irrespentado la enorme historia que guardaba entre sus entrañas. Hicieron lo mismo que con frecuencia realizan ciertos médicos con las piernas de infelices obreros: cortarlas para no tener la virtud de laborar para curarlas. 

    ¿Diantre, y es cierto que existe un dios que todo lo ve y juzgará? Cada vez pienso más que todo es una enorme fábula para que un grupito viva como los príncipes, principalmente esos llamados pastores, algunos ligados al narcotráfico. 

05/05/2012 18:41 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


UN DESAFIO AL MUNDO

Por: Bernot Berry Martínez (bloguero)

 

Soy un animal que va pasando por determinadas encrucijadas.

A veces no sé hacia dónde me dirige la vida, el destino, lo que sea.

No obstante, no puedo detenerme.

Mi mundo se encuentra más allá de toda esperanza.

Nadie, absolutamente nadie me puede seducir a realizar cuanto él anhela.

Tal vez eso pasó hace tiempo, cuando era un joven imberbe, rebelde, un apasionado por determinadas cosas que jamás quisiera enumerar.

La gran veracidad es que el tiempo partió y en vano no fue.

Nunca podré estar en paz con los depredadores del planeta, inmundos sujetos que destruyeron un hermoso mundo heredado de seres salidos de la mar.

¡Cuánta tristeza nos arropa!

¡Qué vergüenza es pertenecer a ignominiosos destructores de nuestro habitad, de nuestra fauna y flora, del medio ambiente!

Es mejor ser gaviota, colibrí, tijereta, algún triste ruiseñor buscando sus robadas crías.

¿A dónde llegaremos? ¿Acaso no saben que el planeta se está vengando?

Terremotos por doquier, erupciones de volcanes, poderosos tornados, inmensas tempestades, enormes maremotos,… Y esto es sólo el comienzo.

.El 2012 ya se halla en acción. No lo podemos parar. Es indetenible. Empero, ¿se alinearan los planetas como los Mayas profetizaron para el 21-12-12?

El hombre abusó en demasía con la destrucción del único planeta con condiciones de originar vida en nuestro Sistema Solar. Pienso que aguantó muchísimo para que nosotros cambiáramos esa inmadurez que nos ha seguido en el transcurso de los siglos.

Pero qué va. Somos como perros hueveros, con sus excepciones.

Estamos en nuestra gigantesca nave Tierra que se adentra hacia lo desconocido. ¿Con qué nos encontraremos en este viaje que quizá ni los Maestros Esotéricos conocen?

¡Bienaventurados los que vivan en aquel mañana de esplendoroso amanecer! El pensamiento positivo podrá salvar a muchos en este oscuro y hediondo ambiente. La hediondez nos lleva a actuar peores que las fieras.

Dejemos el petróleo en el sitio en que se encuentra. Ese mineral es la sangre del planeta. Ya está bueno de matar a tantos delfines, ballenas, y a numerosos animales marinos. Todos poseen igual derecho que nosotros de vivir en la Tierra.

¡MIRAD LAS ESTRELLAS Y EL MENSAJE QUE NOS DICEN!

¡Avanzar, avanzar, el cielo se está quemando!

 

09/05/2012 20:28 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'EL LUGAR DE LA CITA'


Por: Bernot Berry Martínez (bloguero).

Hay hechos que escapan a nuestro raciocinio, fenómenos paranormales a los cuales uno no les haya una lógica explicación.

Cierto, conozco diversas de esas raras manifestaciones pero narraré una que le aconteció a un conocido mío. Me contó el amigo, a quien llamaré Carlos, que el asunto comenzó hace tiempo, cuando él tenía poco más de 20 años y perdidamente se enamoró de una joven de 17, estudiante de un colegio católico. Su principal problema consistía en que pertenecían a clases sociales diferentes y no podía acercarse a ella fácilmente para tratar de ganar su amor. Además, él era algo introvertido, lo cual contribuía en aumentarle su dificultad amorosa.

Carlos, impotente, temiendo ser rechazado con fuertes epítetos como en otras ocasiones, veía pasar a su idolatrada cuando salía en las tardes de la escuela, regularmente protegida por familiares y amistades. Y la perseguía con su mirada hasta perderse lejos, absorbida entre el rojizo y bello crepúsculo veraniego de aquellos tiempos. Pero otras veces no se quedaba solamente mirándola, sino que seguía al grupito desde prudente distancia, soportando con estoicismo las risitas y señalamientos de las estudiantes cuando advertían su presencia.

La madre de su gran amor le llamó la atención duramente, afirmándole que se pusiera en su puesto y procurara muchachas de su clase. Sin embargo, él era perseverante, esto lo había aprendido de su progenitor-- un esotérico incomprendido--, enseñándole a no renunciar con prontitud a cualquier ideal, continuando combatiendo con firmeza, sin desesperarse, pues al final podía llegar a contemplar el sin igual arco iris, al cual sólo tienen derecho a otear los virtuosos guerreros protegidos de los dioses.

En cierta oportunidad, mientras aguardaba verla cruzar con sus protegidos por el otro lado de la vía, se apareció el padre de su venerada con un bate de béisbol sobre el hombro. Venía caminando en la misma calzada en que él se hallaba parado, junto a la pared de una vieja casa. El ambiente estaba muy tenso: fue un momento de salir huyendo o quedarse sin importar consecuencia. Mas, el joven era sereno, izquierdista, bien entrenado, participante en la Guerra de Abril de 1965, andando regularmente con una oculta pistola ‘32 entre su cinturón cubierta con la camisa que siempre usaba por fuera, teniéndola ‘sobada’ con el seguro puesto (esta narración sucedió durante los horribles doce años del balaguerato, régimen que asesinó a miles de jóvenes de la izquierda revolucionaria). Y él optó por quedarse en el mismo lugar. Le quitó discretamente el seguro al arma, colocando su diestra cerquita de la culata, casi tocándola. Así esperó al individuo, un arrogante tipo cuyo padre fue un insignificante calié trujillista, robador de terrenos, cuatrero, verdadero azote de un cercano ingenio azucarero. No obstante, el sujeto pasó a su vera sin contemplarle, no efectuando ningún movimiento de agresión… Carlos lo percibió nervioso, asustado. Además, notó que apuraba su andar, manteniendo el bate encima del hombro. El joven, sin quitarle la vista, intuyó que el individuo estaba ansioso por alejarse de allí.

Ahora bien, ¿quiso ese hombre asustarlo para que saliera corriendo y ellos se rieran después, haciendo sus comentarios entre sus amigotes? ¿Acaso fue una idea de la madre con ese propósito? Eso sólo lo conocerán ambos. Cuanto sí era cierto es que esa tarde el destino o lo que sea evitó una horrible tragedia en Macorís, en el mismo centro del pueblo, ya que con seguridad el joven le hubiera dado varios certeros balazos en pleno pecho, si trataba de hacer cualquier intento de agresión.

Empero, Carlos gozaba con su tristeza cuando ella pasaba por el otro lado --siempre escoltada como si fuera una princesa de la engreída monarquía española--, pues experimentaba que la chica le observaba con afectos, dulcemente, lo que le daba cierta animosidad para continuar con su silente y conocido enamoramiento.

Fue en un sabatino atardecer que sorpresivamente él se encontró con una primita de su idolatrada, quien estaba enterada de todo y se llevaban bien. Con frecuencia andaban juntas. Y Carlos, aprovechando la casualidad que se le presentó (“el destino me la puso ahí”, me afirmó), armado con ese valor espartano que posee todo enamorado, se le acercó y le manifestó: “Eh, perdóneme, pero hágame el gran favor de decirle a Luisita que ansío hablarle rápido o me volveré loco. Dígale que es mañana domingo, a las siete en punto, en la Duarte con Domínguez Charro, y que por favor no deje de ir”.

La jovencita, algo sorprendida, sin hablarle nada, movió su cabeza de manera afirmativa, como diciéndole que sí, que se lo informaría. Y Carlos, contentísimo, la muchacha contemplándole asombrada, dio un salto y riendo se fue trotando por la calle Sánchez, la gente observándole cual demente. Llegó a detenerse cuando llegó al Malecón, sentándose allí sonreído, su corazón latiéndole deprisa, complacido por la hazaña efectuada, esperanzado en que ella acudiría a la cita, era un motivo especial para los dos, lo sentía en lo más hondo de su ser.

En esa ocasión no pudo dormir. Las horas fueron pasando lentamente, levantándose del lecho varias veces. Creyó escuchar el enorme sonido (TIC-TAC, TIC-TAC) del reloj del mundo. “Fue la noche más larga de mi vida, pensé que jamás amanecería”, me indicó esa tarde en la cual por pura casualidad nos encontramos frente al río, junto a la muralla en la que yo admiraba la preciosidad de un crepúsculo y de cuando en vez el lanzamiento de una atarraya por un hombre sin camisa, descalzo, de tez cobriza, encaramado encima de una solitaria roca).

Sí, fue en aquel muro gris que conocí la interesante historia que cuento aquí. Me dijo que por fin sonó la sirena de los Bomberos anunciando las seis de la mañana, y que ahí mismo restó el tiempo faltante para la cita: 13 horas exactas. Lo consideró un lapso larguísimo para el grandioso encuentro entre él y Luisa, la amadísima joven de hermosos ojos negros, sonrisa sin igual y lindísimos carnosos labios. Me señaló que se encontraba tan emocionado meditando en eso, que lanzó un alegre fortísimo chillido que hizo corretear a sus familiares hacia su dormitorio, debiendo decirles una mentirita acerca de una supuesta pesadilla que tuvo.

Carlos me narró que fue contando hasta los minutos para el gran momento. Habló solo. Su madre le contempló preocupada, preguntándole si le sucedía algo. Los hermanos se rieron: sabían que estaba obsesionado por una joven que no le hacía caso. Prácticamente no desayunó ni almorzó, tampoco casi cenó. Con frecuencia su vista estaba en el reloj de pared, asimismo en el suyo. Dos veces se bañó y afeitó, y tres veces fueron las que cambió de parecer sobre la vestimenta que llevaría.

Y por fin la sirena aulló, avisando las seis de la tarde de aquel domingo veraniego, precioso, aún azuloso, especial para tan apreciable encuentro. Y Carlos terminó de prepararse para partir. Entonces, nervioso por el tiempo que ahora pasaba con prontitud, se puso en la camisa, el cuello, las orejas y el velludo pecho, un líquido de ciertas flores introducidas entre un perfume barato, comprado a una hechicera la cual le aseguró que no existía fémina que pudiera resistir a un enamorado si éste lo llevaba puesto, cayendo inmediatamente bajo su hechizo. No obstante, él no creía en eso, se lo puso porque se lo recomendaron unos jóvenes mujeriegos. Entonces se lo quitó con jabón, poniéndose otra camisa, pues consideró que si Luisita lo amaba no debía de hacerle trampas, eso no iba con sus principios.

Regocijado, apenas oyendo a su madre de que tuviera cuidado en la calle pues la cosa está peligrosa (incluso se le olvidó la pistola), sin cavilar ni un instante en la posibilidad de que la joven no acudiría a su invitación por razón ignorada, salió con pasos firmes hacia el lugar escogido para el grandioso momento durante ese atardecer dominguero, día en que Luisa regularmente acudía con su prima a la misa de las siete.

Faltando diez minutos para la hora indicada, Carlos llegó al sitio de la cita, parándose en la intersección de las indicadas calles, junto a una antigua casa de cemento armado construida en 1915. Ojeaba para todas partes buscando la figura de su adorada, ya que la oscuridad iba envolviendo el ambiente. Se paseaba inquieto. Ni siquiera sabía qué le diría cuando la viera llegar. En eso le llegó una idea negativa, nublando su mente: ¿Y si ella no viene porque su parienta nada le dijo, ah? (“No, no puede ser, la muchacha me afirmó con su cabeza que se lo diría, yo la entendí bien”, dizque pensó). En ese instante se dio cuenta de que no tenía su arma, de que se hallaba desarmado en lugar peligroso. Y quiso ir a buscarla, pero el tiempo de la reunión se le venía encima, decidiendo quedarse, enfrentar la situación originada por sí mismo.

En eso le pregunté: “Carlos, ¿acaso no creíste que ella no acudiría aunque su prima se lo dijera, eh?” Pero me respondió que no, que no temía tal cosa pues poseía esa honda intuición de que la joven le amaba intensamente.

La verdad es que todo aquello me intrigó. Y como ansiaba conocer el final, su desenlace, elegí no estorbarle, dejándole continuar relatándomelo. Y seguí oyéndolo con fascinante interés. Me contó que la angustia le estaba ocasionando estragos. Pensó hasta en salir huyendo si Luisa no llegaba pronto. Empero, observando que en su reloj de pulsera eran las siete, mirando la calle Duarte --vía por la cual consideró vendría--, la alcanzó a ver que se aproximaba abrazada de su prima. La contempló más hermosa que nunca en ese vestido de color azulino, sintiendo introducírsele una felicidad imposible de narrar.

Me explicó que la emoción lo embriagaba, que su corazón latía con rapidez. La primita los dejó solos, después de comunicarles que vendría a buscarla a las ocho, cuando terminara la misa. Me informó que se tomaron de las manos instintivamente, mirándose con dulzura, dirigiéndose enseguida hacia el Muro de Contención, y que desde ahí, delante del río, hablaron de su amor. Se besaron y abrazaron con pasión, jurándose amarse más allá de la muerte, hechizados por un circundante agonizante crepúsculo.

--Fue como si nos conociéramos desde un largo tiempo --comentó Carlos con la vista perdida en aquel recuerdo.

Me contó que así estuvieron, dominados por un estupendo encantamiento, hasta que la primita regresó, poco más de una hora, y que continuaron viéndose durante unos domingos, amándose cada vez con mayor intensidad en el mismo lugar, pero que los padres de ella lo averiguaron con los acechadores que comenzaron a vigilarlos, principalmente a su persona. Y por tal motivo decidieron mandarla hacia Norteamérica, para apartarla de él, quedándose por su partida muy afligido, tan adolorido que poca cosa le faltó para no perder la razón.

Relató que con frecuencia iba por el lugar donde pasaron felices instantes, recordándolos con nitidez, aconteciendo en ciertas ocasiones que veía la imagen de su adorada surgiendo por la esquina, en el sitio de la primera cita. Detalló que el llanto lo envolvía, pero que a veces no podía soportarlo y lloriqueaba frente al Río Higuamo (el Macoríx), comunicándome que luego de unos años (“Es algo increíble de creer”, expresó con sollozante voz), su gran y único amor, Luisa en persona, no una ilusión de su imaginación, volvió a manifestarse en el mismo lugar e igual tiempo, 7:00 PM, esa vez sola, y que se abrazaron ardientemente, llorando ambos de felicidad, y que abrazados caminaron hacia la orilla del río, amándose de manera apasionada. Me indicó que días después se casaron (claro, sin la participación de los familiares de ella, exceptuando a la prima, algunos de sus parientes, unos amigos) y que partieron para Miami, viviendo allá varios años, siete, retornando al pueblo para festejar junto al río el séptimo aniversario del hijo, nacido un día siete, a las siete del atardecer del séptimo mes del año 1977.

Realmente yo quedé maravillado. En ese instante, una voz infantil gritó:

--Papi, papi, papi,...

Carlos ojeó su reloj, y me manifestó:

--Es la hora, allá vienen. Míralos. Ven, ven para que los conozcas...

 

(De mi libro de relatos "En ese doblar de campanas").



15/05/2012 09:31 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'OBAMA, EL 'PRIMER PRESIDENTE GAY'

Portada de ’Newsweek’

Portada de la revista ’Newsweek’.

Portada de la revista ’Newsweek’.

  

Por: Bernot Berry Martínez  (bloguero)

 

    Vaya, vaya, Obama, ¿por fin te atreviste a salir del guardarropa (closet), como tambien favorecerte en las elecciones de noviembre con los homosexuales?

    ¡Cuánto sabes, mulato!

    Hasta te pusieron el símbolo universal de los gays: el aura. Je, je, je... 

 

 

19/05/2012 11:01 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'HIPOLITO NO QUERIA GANAR LA PRESIDENCIA'

Por: Bernot Berry Martínez (bloguero)

Algunos analistas políticos, incluyéndome, consideramos que Rafael Hipólito Mejía Domínguez, candidato presidencial del PRD y sus aliados, en el fondo de su intimidad no deseaba ganar las elecciones 2012-2016 debido a que no deseaba enfrentar una terrible realidad para la cual conscientemente sabe que no se encuentra preparado. Temió. Tembló como una hoja azotada por el viento con sólo pensar de ganar las elecciones. Por tales razones efectuó adrede los errores que cometió con la finalidad de que le afectaran en las votaciones. Por eso se manifestó contra los Jueces de la Suprema Corte de Justicia, de las trabajadoras domésticas, de haber dicho que no pagaran y cobraran ahora porque “las deudas viejas no se pagan y las nuevas se dejan poner viejas”, de que Obama es un africano que nació en Kenia y es presidente de EUA, y huyó de los debates, quedando a propósito mal en encuentro con las empresas de Corripio y otras, insultando de forma violenta a diestra y siniestra con la finalidad de la que comunidad empresarial, la clase media alta y alta, lo vieran como un peligro para sus intereses.

Rafael Hipólito se burló de los electores. ¿La razón? Para nosotros es que no deseaba el timón presidencial para guiar a una nave que se halla haciendo agua por todos lados. Es muy fácil criticar, estar al mando principal de la oposición que fajarse a dirigir el país hacia un destino feliz. Él fue Presidente, conoce lo fuerte que es, no es fácil tal “carguito”, y él lo sabe de forma perfecta pues lo vivió en carne y hueso. Y por eso prefirió quedarse atrás, dejar que el pobre ‘Danilito’ se faje hasta con el diablo para enderezar el rumbo que llevamos hacia ese abismo profundo y oscuro en el océano. Él lo ve como algo imposible de que escapemos a tan trágico final.

Rafael Hipólito está más bien del coco que muchos de todos nosotros. Puede ser que no se halla bien equilibrado de la mente, empero… ¿quién lo está? ¡Qué fácil es hallarse en la oposición sin responsabilidades, criticando por cualquier cosa, echarle la culpa a otro para de tal manera quedar bien con unas masas atrasadas, incultas, pertenecientes a la oscuridad laberíntica. Y no relajamos. A miguel le echarán la culpa de la derrota de Rafael Hipólito, cuando cualquiera puede darse cuenta que él mismo lo hizo, creó esos errores por lo ya informado.

Lo que sí estamos sorprendidos, y pensamos que Hipólito también, fue la cantidad de votos que obtuvo, cuando todos pensábamos que obtendría no más de 30%. Fueron competitivas estas elecciones, llenas de sorpresas. Quienes compraron cédulas perdieron su dinero, ya que la mayoría de aquéllos que pudieron venderlas poseían un duplicado. Este un país especial, capicúa. Nadie cree en nadie. El PLD fue el que hizo un ridículo papel. De nuevo consiguió la casilla No.2. Los pobres, creen que ganaron y no saben lo duro que les espera. Nada podrán hacer. Nuestra nación está quebrada, hundida entre el fango de la ignominia.

 ¡VIVA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE Y LA LIBERTAD DE EXPRESION!  ¡FUERA LOS COMUNICADORES Y PROGRAMEROS LAMBONES!

24/05/2012 20:48 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'EL EXTRAÑO PERRITO NEGRO' (Relato)

Por: Bernot Berry Martínez (bloguero)

 

Relato dedicado al amigo periodista Iván Santana, quien desde hace tiempo me lo ha estado pidiendo. El mismo fue publicado en la desaparecida revista “El Comercial”, la No.4, Pág.10, Agosto 1994.

 

Oye, voy a contarte un asunto que me aconteció años atrás con un raro perrito que repentinamente se me apareció por el faro de playa de muertos, cuando absorto contemplaba la belleza de un atardecer. De más está decirte que en aquel entonces por ese contorno no habían las viviendas que existen actualmente. Era un lugar solitario, con muchas matas uveras, playeras, y numerosos cocoteros.

Cierto, recuerdo que ese animalito era totalmente negro, con ojos amarillentos, rabo corto, y extremadamente juguetón. ¿De dónde había salido, pues de manera súbita lo vi a mi lado, contemplándome mientras meneaba el rabito, el hocico abierto, con sus patitas delanteras levantadas? Dicha interrogante me la he hecho muchas veces y a nada jamás he llegado que no sea la desilusión por descifrar lo ignorado, mejor dicho por no comprenderlo.

Me acuerdo que el perrito ladraba y daba graciosos saltitos cuado le decía: “Hey, hey, negrito, ¿cómo estás, cómo estás?”.

Debido a que lo noté limpio, sin hedor, traté de acariciar su lomo y su hociquillo. Sin embargo no se dejó. Traté varias veces en hacerlo, pero él reculaba con rapidez para que no lo hiciera, volviendo a aproximarse al intuír (eso siempre lo he sospechado) que otra vez no intentaría tocarlo.

Durante unos 30 minutos disfruté con sus brinquitos y ladridos, olvidándome del moribundo crepúsculo, el cual con un derroche majestuoso de rojizo colorido se despedía de los macorisanos. Entonces, como la oscuridad se iba apoderando de la región y tenía que retornar al pueblo, realicé un último y desesperado esfuerzo por agarrarlo, pues grandes eran mis deseos por acariciarlo, sentir la suavidad de su pelaje. Empero, el pequeño can tampoco se dejó. Y a consecuencia de que me le fui detrás gritándole “negrito, ven acá, no te haré daño, ven, ven”, él se alejó deprisa, introduciéndose entre la maleza, y aunque continué buscándolo un
buen rato, incluso llamándolo, no apareció.

Un inmenso silencio rodeó el contorno, estremeciéndome.

En aquel entonces yo poseía una bicicleta y me alejaba de la ciudad a leer, poder meditar mejor, buscar tranquilidad emocional. Era el tiempo en que luchaba por dejar el horrible hábito de fumar cigarrillos, ese vicio maldito del tabaquismo que tanto daño produce a la salud como a la Naturaleza.

Pues bien, debido a que el perrito no aparecía opté por irme. Agarré la bicicleta y me fui andando con ella. Cuando ya estaba llegando al caminito que pasaba por la playa, casi bajando de la costa, escuché unos ladridos próximos a mí, haciéndome detener, contemplar hacia atrás y encontrarme sorpresivamente con el ‘negrito’. Sonreí al verlo que se hallaba con sus patas delanteras levantadas, meneando su rabito, la boquita abierta, sus ojos amarillentos brillando en la penumbra. Me puse muy contento al mirarlo en esa forma. Y de nuevo volví a sonreír, esta vez de forma profunda, con mucha satisfacción. En eso, mientras gozoso contemplaba su graciosa demostración de cariño, me regresaron los anhelos por tocarlo, de percibir su cuerpo entre mis dedos. Me hallaba a menos de dos metros de él. Pensé que tal vez se dejaría palpar, incluso acariciar, y que podría llevarlo conmigo para que tuviera el calor de un hogar. La bicicleta dejé en el suelo. El animalito no se inmutó. Cautamente di un paso adelante. Me fui agachando con suma lentitud. Sus ojos se encontraban fijos en los míos. Tuve la sensación de que su mirada era poderosa.

De inmediato sentí que una fuerza misteriosa se introducía en mi interior, trayéndome enorme quietud. Prácticamente quedé inmovilizado. Entonces fue que me la ofreció, colega, y por la misma estoy recordando todo esto, ya que de cuando en vez me viene a la memoria lo que el perrito hizo, para enseguida ir retrocediendo lentamente, desapareciendo en la oscuridad. Cierto, como por encanto se fue de mí la inmovilidad, y con desespero creciente lo busqué un rato por los alrededores sin resultado positivo, cual tampoco apareció en los siguientes días que anhelante por hallarlo estuve rebuscándolo por aquel sector cerca del mar.

Caramba, pasan cosas raras en el mundo. Es por eso que en estos instantes me acuerdo una vez más del bello obsequio suyo antes de esfumarse de mi asombrada vista para siempre:

¡Una hermosa sonrisa humana.

 

26/05/2012 10:40 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'LIC, DANILO MEDINA, PDTE ELECTO DOMINICANO'

Por: Bernot Berry Martínez (bloguero)

 

Felicitamos a usted y a quienes les acompañaron en la obtención del enorme triunfo logrado en tan titánica lucha electoral. Le deseamos los mejores parabienes en su mandato para bien de sus gobernados.

Se nos ha ocurrido, y le pedimos excusas, aconsejarle en ciertos aspectos de cuanto sucede ahora, ya que después será tarde. Es mejor que tenga en cuenta que los vividores de la política no lo dejarán en paz, contrario a su adversario quien quedará solo, igual a como dejan a los muertos al ser sepultados. Mucho ruido, y nada, al final los dejamos tranquilitos en sus ataúdes para que las hormiguitas rojas vayan comiéndoselo hasta del mismo dejar sus huesos solamente. Pero más penoso es el que se va, en este caso Leonel Fernández, nadie lo acompaña ni siquiera a su vivienda, exceptuando su pequeña escolta que ya no le interesa estar con el ex presidente, pues acompañan a un ser en cierto modo amargado por la costumbre de la adulonería. Y como nadie es más “lambón” que un guardia… Bueno, ¿Ud. nos comprende, eh? En caso contrario lo entenderá después, al final de su mandato.

Empero, lo esencial de nuestro trabajito es confirmarle (lo sabe mejor que nosotros) que esta triste nación se halla quebrada, casi hundida entre el fango ignominioso de la desesperación. Además, tenemos un pueblo en gran parte bueno, aunque poseemos enormes letrinas andantes con rostros sonrientes.

Pues bien, consideramos que usted podría conducir a la nave Dominicana por el sendero de la austeridad. De este modo podríamos atracar en un puerto más seguro y salir de este mar tormentoso en el cual nos encontramos. Hay que bajar los sueldos de todos los altos funcionarios, incluyendo senadores y diputados. Si no quieren que se vayan a la porra, porque primero se halla el pueblo. Hay que bajar la Cámara de Diputados a la mitad. Son demasiados. En relación a naciones grandes, poseemos más diputados cobra cheques que aquéllas. Eso es una gran vagabundería. Existen también demasiadas provincias, las cuales cuestan al pueblo bastante dinero. Con diez o quince provincias, pensamos, lo haríamos mejor. Hay que quitar a las llamadas vicealcaldesas, quienes son ‘botellas’ del erario.

Ya está bueno de tanta politiquería barata, de que “yo me fajé muy duro y necesito ganar bien”. Que se vayan a picar cañas o sembrar plátanos. Mire, Sr. Presidente electo, tales individuos no son amigos de nadie, mucho menos de usted. Son vividores. Así que dele pa’lante a la maquinaria de la nave, que aún puede llevarnos a donde Ud. quiere, como lo ha ha informado a los cuatro vientos. De lo contrario tendríamos un pueblo que podría sublevarse, ya que es un derecho que posee para sobrevivir.

Quite tantos ministerios tontos. Fusiónelos. Haga de uno dos o tres. Siga sus instintos y tendrá el respeto de la gente humilde y la clase media. Igual haga con las embajadas: un embajador para varios países. Somos una nación pobrísima. No podemos tener a tantos cobradores de cheques con sus respectivos vividores regados por el mundo. Pero, ¿nos estamos volviendo locos copn tantos cobradores de la vaca nacional? No podemos imitar a los Estados Unidos, y nosotros tenemos más cónsules que ellos.

Todo lo anterior se lo pedimos de corazón. No ansiamos pertenecer a su gobierno. Jamás hemos estado en uno. Tenga a don Juan Bosch en su conciencia. Prefiera ser derrumbado defendiendo a la democracia, al humilde pueblo, como Bosch lo hizo. Y usted ha dicho, incluso ante su tumba, que es bochista.

¡Ya veremos si lo demuestra!

 

31/05/2012 10:37 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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