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'ESOS NARCOTRAFICANTES DEL MUNDO'

 

Por: Bernot Berry Martínez  (bloguero)

 

    En varias ocasiones lo he escrito: es una guerra que se perdió hace tiempo. Nadie puede contra esa gente. Y todos sabemos la razón. No importa cuántos equipos bien entrenados hagan los países para combatirlos, con seguridad los narcos se saldrán con la suya. Es una guerra perdida porque ellos son más astutos y sabrán el modo de contrarrestarlos, como en afecto siempre lo realizan.

    Es que los narcotraficantes pacientemente se han infiltrado en todas las instituciones, sea militar, policial o anti narcótica, incluyendo religiosa.

    El dinero lo corrompe todo. Y los narcos conocen a la perfección cuánto vale una persona. Es por eso que la estudian cuidadosamente. Y le ofrecen dólares, euros, monedas del país, etc. con la finalidad de reclutarlo. De lo contrario, si se dan cuenta que puede ser incorruptible, entonces le dan plomo, lo asesinan y todo queda así pues nadie sabe o ve nada, quedando ese crimen impune, sin importar el ruido que hagan sus parientes por los medios de comunicación. Después el tiempo se encarga de ir borrándolo todo. Esto ha acontecido en casi todas las naciones del mundo.  

    Por tanto, que nadie se llame a engaños. Son muchísimos quienes han sido muertos en una forma u otra. Y todo para nada, ya que los principales narcotraficantes del planeta se hallan en las altas esferas sociales, bien protegidos. Regularmente son grandes empresarios, generales, senadores, diputados, funcionarios, religiosos, etc. Desde luego que existen algunas excepciones, pero tienen un miedo tremendo, no metiéndose en nada y tal vez por eso aún se hallan con vida, igualmente su familia.

    Ciertos intelectuales han pedido que para detener la alta violencia que ese tipo de droga origina, incluyendo lucha entre bandas, robos, tumbes, lo mejor es legalizarla, venderla de manera pública, sin  restricciones. Dicen que durante las primeras semanas la violencia crecerá, que los muertos aumentarán y tendrán que recogerlos con palas, pero que lentamente todo se normalizará.

    Puede ser que esos intelectuales tengan razón, ya que el alcohol y el tabaco hacen tanto daño como los narcóticos, y sin embargo se hallan legalizados, conociéndose que producen demasiadas muertes.

    Entonces, reconociendo que es una contienda perdida, que se derrochan numerosas vidas y dinero del pueblo en una lucha inútil, existe lógica en eso de legalizar los narcóticos.

    Ahora, ¿por qué no lo hacen?  Bueno, parece que teniéndolos prohibidos los grandes del imperio de la droga ganan muchísimo más dinero que en forma contraria. Ellos se encuentran bien protegidos en sus suntuosas mansiones y con hermosas chicas. Andan en lujosos ‘yipetones’ con vidrios ahumados. ¿Acaso no han notado que nadie les hace nada aunque todos conocen sus negocios?

    ¡Mientras tanto el miedo se pasea por nuestras sucias calles

 

bernotberrym2@hotmail.com 

 

                   

04/06/2011 19:58 Bernot Berry Martínez #. sin tema Hay 1 comentario.

'LA PROEZA DE DOS CAMPEONES'

                           

Por: Bernot Berry Martínez (bloguero)

   

    Aunque la misma no aconteció en Macorís, la incluimos a consecuencia de que fue celebrada con bastante satisfacción por algunos compueblanos residentes en la capital, como igualmente en nuestra ciudad, esencialmente por la juventud de Miramar ya que cuatro de los concursantes eran de aquella combativa barriada.     

    La hazaña sucedió cerca al mediodía del 16 de Agosto de 1960. Fue parte de la programación del Club Atlético de Natación y Pesca para festejar un nuevo aniversario de la Restauración y el 30 de haber tomado el poder político Rafael L. Trujillo Molina.  La Competencia se realizó en el Río Haina. Lo designaron como “Campeonato de Natación Candidatura Generalísimo Trujillo 1962”   

    Muy buenos nadadores de variados lugares del país, aparte de varios ‘Hombres Ranas’ del Cuerpo Élite de la Marina de Guerra, entrenados por magníficos mercenarios extranjeros, efectuaron enormes esfuerzos por llegar primero a la ansiada meta para convertirse en el Campeón Nacional de Natación de aquel evento.  

    El certamen deportivo, como ya se dijo, fue dedicado al dictador y a su hijo Radhamés. Se realizó en un medio hostil. Los ‘calieses’ del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) vigilaban atentamente a los competidores cual forma de intimidarlos. Es que los ordenadores del concurso no deseaban que ningún civil ganara, sino que lo hiciera un ‘Hombre Rana’, de esta forma quedarían bien con el despiadado régimen, evitándose posibles problemas.             

    Pero no ocurrió como los organizadores anhelaban. Los deportistas de Macorís no se intimidaron. Nuestros valerosos concursantes (Andrés Lara, Richard y Máximo Berry (*) se entrenaron intensamente en  Playa de Muertos bajo la estricta dirección del destacado profesor de  Educación Física, el siempre bien recordado Nicolás Beras. Por tanto, aunque no ingirieron el alimento balanceado que deben poseer los nadadores, esos jóvenes se hallaban imbuidos en obtener la victoria con la finalidad de lesionar la arrogancia de esa tiranía, trayendo el triunfo a Macorís, ciudad con muchos antitrujillistas, la Sultana del Este, odiada mucho por el tirano desde que comenzó sus andadas persiguiendo a los patriotas Guerrilleros del Este.    

    Y de igual modo aconteció. Aquellos jóvenes, sin importarles frases insultantes, aborrecibles miradas, evitando los famosos ‘ganchos’, al disparar el comandante de los ‘Hombres Ranas’, el macorisano Ramón Montes Arache, el estampido indicador de que la competencia comenzaba, los nadadores de Miramar, sin amilanarse, no compitieron por concursar, dejando la victoria a los militares, sino con aquel firme temple cuales poseen los seres con honor. Y dos de ellos, Máximo Berry y Andrés Lara (‘Chichí’ y ‘Larita’), sin temer cuanto pudiera venirles, empezaron a nadar raudamente hacia donde se encontraba la meta del torneo, logrando ambos el éxito ansiado con vehemencia. 

    Primero llegó Máximo Berry, convirtiéndose en Campeón Nacional de Natación, y poco después lo hizo Andrés Lara, quedando como Subcampeón. Esta crónica salió en el vespertino La Nación, fecha 16-8-60, Página 17, con tres fotos.        

    Con enorme emoción se abrazaron los campeones. Eran verdaderos triunfadores. Lograron cuanto se propusieron ejecutar en lo más íntimo de sus conciencias: herir la arrogancia de una dictadura en decadencia.        

    Los productores del programa no salían de su asombro, así lo advirtieron varios testigos. Por eso corrió un rumor sobre la posibilidad de que varios de esos organizadores quisieron desaparecer entre las aguas, para quizá no ofrecer seguras explicaciones. Sin embargo, el valeroso comandante de los ‘Hombres Ranas’, el oficial Manuel Montes Arache poseía una sonrisa  de satisfacción  por el triunfo de sus compueblanos, así también contemplaron los declarantes. 

    Los ganadores fueron recibidos con fuertes aplausos en las tristes calles de la barriada de Miramar. Chichí levantaba en alto el trofeo que le obsequiaron como vencedor en aquella competición, efectuada sin premio en metálico, con el solo donativo de dos cajas de refrescos.  

    Empero, se rumoreó que los principales componentes de la despótica y brutal dictadura, no olvidarían la humillación recibida, y dizque comenzó a vigilar más atentamente a los victoriosos nadadores, igualmente a sus cercanos familiares, aguardando el apropiado momento para su dulce venganza. Mas, aunque lo anterior pudo haber acontecido, también fue posible que dicho murmullo formaba parte del enorme dominio psicológico que poseía la autocracia de Trujillo sobre la temerosa población. Y aunque la tiranía no les dio paliza ni metió preso como algunos temían, no les permitió a ninguno de ellos participar en eventos internacionales de natación, perdiendo tal vez la nación dominicana de varias medallas de bronce, plata, y hasta quizá de oro, ¿por qué no?                                  

    Es preciso revelar que unos años antes de celebrarse esa  competencia, Máximo Berry era el presidente del  denominado   Club  V.  C.  Miramar, compuesto por un conjunto de jóvenes deportistas. En ese círculo se practicaba gimnasia, lucha, también clavados y natación en el rompeolas. Estaba situado por la actual Domínguez Charro, en un viejo garaje de concreto armado que la familia Serrallés les había prestado a sus directivos. No obstante, el temible Servicio de Inteligencia Militar los vigilaba sigilosamente, sospechando el SIM que era un nido de posteriores conspiradores. Y tales agentes se propusieron averiguar cuanto sucedía en el mismo. Y trataron de introducir espías al círculo, pero no fueron admitidos. Y los integrantes del SIM en Miramar se pusieron más preocupados: temieron perder sus puestos, ser trasladados, echados en las ergástulas del régimen por flojedad. Por eso idearon otra manera para investigar cuanto sucedía en la interioridad del grupo. Se afirma incluso que perspicazmente les propusieron a unos miembros ofrecimientos de empleos, también dinero, con la finalidad de que divulgaran cuanto sabían. Pero que se  conozca, a nadie golpearon, tampoco torturaron. Se asegura que de esa forma constataron a un individuo que les contó el significado de las iniciales V. C., letras que tanto inquietaban a los del SIM. Manifiestan que ese tipo les narró que ellas figuraban ‘Vaguin Company’, tratándose de un club de jóvenes que satirizaba a una ‘Compañía de Vagos’, supuestamente ubicada en el barrio de  Miramar. 

    Se les recuerda a los lectores que la tiranía afirmaba que “los mejores amigos de Trujillo eran los hombres de trabajo”. Por tanto, el SIM se dispuso cerrar el Club V. C. Miramar porque dejaba entrever que era uno de holgazanes, algo imperdonable por el gobierno del jefe, principalmente durante el ‘Año del Benefactor de la Patria’, 1955. Y los de la Inteligencia Militar, sin ejercer ninguna violencia, actuando con la sutileza de una serpiente cascabel, desbandaron a la mayoría de los integrantes de ese círculo deportivo. El club fue quedando cada  vez más solitario, abandonado, con  pocos  jóvenes visitándolo  para  hacer ejercicios en las argollas sujetas al techo con soga. Dejaron de ir porque los del SIM vigilaban a cuantos entraban. El temor se encargó del resto. En la entrada del garaje quedó impreso hasta la década de los noventa, tal vez como forma de recordar aquella valiosa juventud deportiva, unas letras de color negro testificando que allí funcionó el Club V. C. Miramar, cuyos principales integrantes fueron: Máximo Berry Martínez (‘Chichí’), Marcial Fiorentino, Jesús Casas, Osorio Potter, Claudio Jhom, Francisco Garrido (‘Quico’), Antonio Martínez Rodríguez (‘El Gallo’), Homero de la Cruz Sánchez, José Torres, Ramón Reyes Valdez, José Ml. Fernández (‘Tirulí’), y otros.                   

    Hace unos años, 1988, que Máximo Berry Martínez falleció. Partió a destiempo. Una pequeñísima calle en la Villa Olímpica lleva su nombre, recordando sus dotes de buen nadador, deportista, hombre de alta moralidad, buen hijo, laborioso empleado, excelente hermano y amigo, cariñoso esposo y magnífico padre de cinco hijos: Máximo, Alexander, Dugo, July y Max Turenne.

  

(*) Hubo un excelente nadador en la ‘Punta de los Pescadores’, llamado Rafael Chapman, quien no pudo participar en el evento a consecuencia de que un hombre celoso le dio un machetazo que casi le desprendió la cabeza.  Se dice que si hubiese concursado con seguridad Macorís hubiera conseguido los tres premios.   

    Por su muerte llevaron de relleno a Frank Molina, el cual no era buen nadador pero poseía buenas relaciones con el régimen. Lo consideraron un infiltrado.   

 

bernotberrym2@hotmail.com 

 

NOTA: Esta narración pertenece a nuestro libro "Anécdotas Macorisanas y..."

 

11/06/2011 20:19 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


'EL HOMBRE DE LAS OCHO' (RELATO)

 

Por: Bernot Berry Martínez     (bloguero)

 

     Sucedió en ese tiempo que con regularidad un grupo de jóvenes nos reuníamos por la noche, más o menos de siete a diez y media, a jugar ’Dominó’ y ’Tablero’ delante de una vivienda de un servicial y jovial señor. En tales juegos, aparte de las inevitables pequeñas discusiones originadas entre quienes perdían, el grupo se llevaba bien y nos ayudábamos en los problemas de la vida.

     Claro, había una condición impuesta por la señora del amigo para reunirnos allí. Era la prohibición total de ingerir bebidas alcohólicas y que no gritáramos palabrotas. Todo eso lo cumplíamos casi  de manera cabal, esencialmente lo relacionado al alcohol.        

     Las noches pasaban. Nosotros jugábamos a la vez que enfrentábamos con estoicismo la dura lucha por nuestra existencia. 

     Entonces fue que una noche, a eso de las ocho, súbitamente se apareció por el lugar un hombre fornido, de unos 35 años, tez colorada, para nosotros un desconocido total, el cual con lentitud, sin saludarnos, se acercó y en silencio se puso a contemplar con interés a los dos compañeros que en ese instante se enfrentaban en el ’Tablero’.  

     Quienes aguardábamos sentados en un banco de madera a que se levantaran los perdedores en ambos juegos para ocupar sus sitios, observamos al recién llegado con cierta cautela ya que eran tiempos dificilísimos, de aquellos terribles doce años del balaguerato (1966-1978), en los cuales el caliesaje era el pan de cada día, igualmente los allanamientos, asesinatos, desapariciones, angustias grandes en los padres. En fin, la juventud se encontraba ante una situación altamente peligrosa y depresiva. Desconfiábamos de cualquier individuo no conocido por todos. Por eso aquel hombre nos causó una honda preocupación, sucediendo que un gran silencio se fue apoderando del lugar mientras varios de nosotros nos preguntábamos con las miradas sobre quién era ese personaje.

     De inmediato nadie habló. Estuvimos callados, ojeando de cuando en vez al desconocido, el cual  tampoco conversó nada mientras se mantuvo mirando las distintas ’manos’ de ’Tablero’ durante el tiempo en que nos fuimos: 10:30. En tanto caminábamos para nuestras casas lo vimos quedarse en silencio observando al dueño de la vivienda entrando sillas, mesas, bancos, (siempre lo ayudábamos, pero esa vez nos largamos pronto.) Al otro día supimos con el señor que el individuo nada le dijo. Conocimos que ni siquiera le contestó las buenas noches cuando cerraba la puerta de la morada.

     La verdad fue que ese tipo nos intrigó. Algunos aconsejaron que estaban vigilándonos y que lo mejor era dejar esas reuniones por un tiempo. Empero, otros consideraron que si lo hacíamos se podría poner peor ya que los chivatos considerarían que efectivamente en ese sitio se "conspiraba contra el gobierno".  

     ¿Qué hacer entonces? La interrogante nos la hicimos en el patio de la casa donde vivía Manuel, un formidable jugador de ’Dominó’ y ’Tablero’, ganando siempre, sin nunca perder, un verdadero campeón, el más joven de nosotros, no más de 23 años.

     Decidimos por mayoría seguir yendo y continuar con los juegos. Eso se lo hicimos saber al dueño, quien lo aceptó complacido, diciéndonos que tal vez ese individuo no era ningún calié, sino un pobre infeliz que por pura casualidad se apareció esa noche para atenuar su soledad. Afirmó además: "Vean, muchachones, es probable que jamás lo volvamos a ver", y sonrió con aquella característica suya de persona madura, con experiencia, sin malicia, sociable, trayendo tranquilidad a nuestros briosos corazones.

     Y volvimos al lugar. Aunque comenzamos a jugar nos encontrábamos inquietos, atisbando hacia los lados en busca del desconocido y de otros que podrían estar acechándonos. Pero a nadie extraño vimos. Todo hallábase normal. Por eso nos fuimos calmando, adentrándonos pausadamente en nuestra principal distracción. Y cuando nos encontrábamos de lleno en esa afición sorpresivamente advertimos que a las ocho en punto el mismo hombre apareció frente a nosotros, y sin saludar, altanero, se puso esta vez a contemplar las jugadas de ’Dominó’.

     Está claro que nos pusimos más intranquilos que la noche anterior. Empero, esta vez no nos quedamos callados: hablamos, reímos, atacábamos a quienes perdían, alabando a los ganadores, principalmente al campeón Manuel. No obstante, no había sinceridad en nuestros actos pues el desconocido nos tenía altamente preocupado.

     El dueño de la vivienda, quizá buscando intimidarse con aquel individuo le cuestionó si vivía cerca. Ese hombre lo miró con seriedad por unos segundos. Creímos que no le respondería. Y sin embargo, con voz grave, como si hubiera salido debajo de la calle no asfaltada, dijo: "¡Vivo por ahí!". Y nadie volvió a preguntarle nada. Y de igual modo pasaron varias noches: el tipo llegaba puntualmente a las ocho, se quedaba tranquilo mirando uno de los juegos, se iba cuando finalizábamos, retornando exactamente a la misma hora, sin importar mal tiempo ya que cuando llovía entrábamos a la morada.

     Realmente ese hombre nos mantenía turbado. Él ni siquiera se sentaba, quedándose levantado en el tiempo que duraba allí. Tampoco jugaba. Solamente contemplaba con atención las fichas del ’Dominó’ y el ’Tablero’ en las movidas que hacíamos. Y de esa manera pasaron unas tres semanas. Entonces, en una pesadumbre noche, sin nada él decir, se sentó a  jugar ’Tablero’ con uno de los jóvenes a quien todos le ganábamos.

     Al verlo entretenido empujando fichas, absorto en cuanto efectuaba, decidimos acercarnos para verlo en acción. La gran verdad fue que le dio una pela al amigo. Y asimismo con todos nosotros, hasta que le tocó el turno a Manuel, nuestro campeón, ganándole también con increíble facilidad. Todos nos hallábamos muy asombrados. Y tratamos de que jugara ’Dominó’. Y él, callado como siempre, levantó el índice y señaló uno contra otro, sin frente. Y así lo hicimos. E igualmente nos venció, incluyendo a Manuel. No perdió una ’mano’. Enseguida, aquel desconocido, sin hablar una palabra, los ojos brillantes de felicidad, con tenue sonrisa se levantó, y sin despedirse, inflado por el orgullo que manifiesta el vencedor, lentamente se fue caminando. Nuestras miradas lo persiguieron hasta que lo avistamos perderse entre la sombría callejuela. Desde esa ocasión no volvimos a verlo. Y otra cosa, sucedió que varias noches después, quizá por la frustración que se apoderó de nosotros, todos fuimos perdiendo interés por tales juegos, aconteciendo que definitivamente los dejamos y jamás hemos vuelto a practicarlos.                

     ¡Todavía nos interrogamos sobre quién era aquel hombre de las ocho!

 

     

18/06/2011 10:17 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'GADDAFI, COBARDE, HUYENDO COMO RATA'

             

Por: Bernot Berry Martínez   (bloguero)

 

    El llamado coronel Gaddafi, temible dictador de Libia, que lleva 42 años en el poder matando y abusando de su pueblo, robándose cuanto ha podido, asesinando y abusando con horrible crueldad, hoy se halla evadiendo a las bombas de la OTAN, escondiéndose cual enorme rata que es en cualquier escondrijo junto a civiles, tratando de burlar a quienes lo persiguen.

    Este terrible animal, astuto como el bicho que es, es tan cobarde que en vez de ir al frente de sus tropas para dar el ejemplo, se esconde entre infantes de ambos sexos en escuelas, clínicas, viviendas humildes y hasta chozas de barriadas pobrísimas con la finalidad de escapar a la tremenda persecución que la OTAN lleva en su contra.

    Es cierto que la Alianza ha cometido ciertos errores lanzando sus bombas para exterminarlo, muriendo infelices civiles inocentes, a veces niños, porque el maldito asesino se pudo escapar a tiempo.

    He informado que en la OTAN existen posibles colaboradores de Gaddafi que le avisan por distintos medios (nos hallamos en la era de la rápida comunicación) de las intenciones de ataque de la OTAN. Esos sinvergüenzas, con mucha posibilidad de ser burócratas, se hallan vendidos al asesino tirano. Es por eso que el alto mando de la OTAN debería de realizar con más discreción sus ataques, tratando de que menos personas los conozcan, y a la vez tratar de indagar cuáles son los traidores que se encuentran entre su seno.          

    Aunque las bombas de la OTAN hayan matado a esos pobres inocentes que Gaddafi los utilizó como escudos humanos, la realidad es que el verdadero culpable fue el sátrapa criminal que no desea abandonar el poder cuando un pueblo en arma, heroico, desarmado, empleando el armamento ruso que les quita a los mercenarios gadafistas, trata de arrancarlo de una vez por toda de quitarlo del poder para ellos gobernar como lo desean.

    Gaddafi cada vez está más solo. Sus funcionarios lo han abandonado y los poquísimos que aún tiene andan buscando la forma de escapar a sus criminales matarifes, los que a cualquier intento de fuga los matan como a perros furiosos, con rabia. Él sabe bien que no tiene un país a dónde ir pues nunca ha confiado en ninguno, y mucho menos en políticos.

    Es por eso que le hago un llamado a la gente de Trípoli: no sean tontos útiles de Gaddafi. La OTAN le dará mucho más duro que hasta ahora; traten de levantarse contra él, no le hagan el juego, cuanto busca es ganar tiempo con las muertes de ustedes. Sin embargo, sepan que en cualquier momento Gaddafi se irá al infierno, y en Libia comenzará una hermosa luz a brillar.

    Será una estrella de redención.       

 

Twitter: @Bernot03

 

20/06/2011 19:44 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'A DON ELIAS BOBADILLA REJINCOS

 

Manifiesto Público:                        

 

Por: Bernot Berry Martínez     (bloguero)

 

    Usted conoce bien --es hombre graduado en la mejor universidad del mundo: la de la vida-- que existen hombres que nunca han corrido en contra de la corriente política, principalmente si ésta es tiránica como la fue la del criminal Rafael Trujillo Molina (‘Chapita), quien durante unos 31 años mandó con puño de hierro la República Dominicana. Estos seres jamás fueron perseguidos, torturados, allanadas sus moradas, asesinados, etc., viviendo tranquilos, muchos trabajando en sus distintas profesiones o en altas posiciones del gobierno. 

    Hoy, si se hallan vivos, hablan de política con esa jactancia que caracteriza al individuo cobarde, acechador, calié, mentiroso, buscador de honras y prebendas. Cierto, son sujetos deshumanizados los cuales han obtenidos y poseen actualmente hasta altas posiciones en nuestra vernácula politiquería. Usted conoce bien a muchos de ellos, es persona observadora que no olvida nombres y apellidos pero que perdona a consecuencia de que es hombre superior, fuera de serie, un ser venido aquí tal vez de lejana estrella para ayudar a tantas gentes que se nos hace imposible numerarlas de manera aproximada.

    Don Elías, y lo informo de todo corazón que para mí usted se encuentra en un lugar cimero de nuestra confusa sociedad. De veras siento una inmensa admiración por cuanto ha realizado, por traernos cierta tranquilidad espiritual, aunque para conseguirla tuvo usted que pasar grandes sacrificios, vicisitudes, atropellos, torturado, detenido en variadas ocasiones, jugándose la vida en aquella rebelde juventud que tuvo.

    Bueno, no voy a colmar demasiado en esta especie de manifestó público que me he atrevido a efectuar antes de que nos llegue la parca a cualquiera de nosotros, ya que somos un par de envejecientes y que de seguro la afrontaremos con esa dignidad que siempre nos ha caracterizados, usted mucho más que yo.  

    Don Elías, aunque no lo desea y me perdona, pienso que usted debería ser reconocido en algún acto público ahora que aún se encuentre entre nosotros. Lo digo con toda sinceridad. Demasiados estafadores y fingidores se han nutrido de cuanto se han inventado. Usted es un hombre de luz, verde como la esperanza, jamás un oportunista sinvergüenza.

    Por tanto, don Elías, le doy gracias por haberle conocido, por tenerme como un cercano amigo, por haber estrechado sus bondadosas manos en distintas oportunidades y que a numerosas personas socorrieron en variadas oportunidades y que cuanto a ciertos de ello necesitó –oh mundo-- le volvieron la espalda como si nunca lo hubiesen visto.

     ¡Ojalá que esta petición no caiga en oídos sordos!

                        

 

26/06/2011 11:05 Bernot Berry Martínez #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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