Blogia

Bernot Berry Martinez (Turenne)

EL HOMBRE DE LAS OCHO (RELATO)

                                               

 

           Por:  Bernot Berry Martínez

 

 

     Sucedió en ese tiempo que con regularidad un grupo de jóvenes nos reuníamos por la noche, más o menos de siete a diez y media, a jugar ’Dominó’ y ’Tablero’ delante de una vivienda de un servicial y jovial señor. En tales juegos, aparte de las inevitables pequeñas discusiones originadas entre quienes perdían, el grupo se llevaba bien y nos ayudábamos en los problemas de la vida.

     Claro, había una condición impuesta por la señora del amigo para reunirnos allí. Era la prohibición total de ingerir bebidas alcohólicas y que no gritáramos palabrotas. Todo eso lo cumplíamos casi  de manera cabal, esencialmente lo relacionado al alcohol.        

     Las noches pasaban. Nosotros jugábamos a la vez que enfrentábamos con estoicismo la dura lucha por nuestra existencia. 

     Entonces fue que una noche, a eso de las ocho, súbitamente se apareció por el lugar un hombre fornido, de unos 35 años, tez colorada, para nosotros un desconocido total, el cual con lentitud, sin saludarnos, se acercó y en silencio se puso a contemplar con interés a los dos compañeros que en ese instante se enfrentaban en el ’Tablero’.  

     Quienes aguardábamos sentados en un banco de madera a que se levantaran los perdedores en ambos juegos para ocupar sus sitios, observamos al recién llegado con cierta cautela ya que eran tiempos dificilísimos, de aquellos terribles doce años del balaguerato (1966-1978), en los cuales el caliesaje (vigilantes políticos) era el pan de cada día, igualmente los allanamientos, asesinatos, desapariciones, angustias grandes en los padres. En fin, la juventud se encontraba ante una situación altamente peligrosa y depresiva. Desconfiábamos de cualquier individuo no conocido por todos. Por eso aquel hombre nos causó una honda preocupación, sucediendo que un gran silencio se fue apoderando del lugar mientras varios de nosotros nos preguntábamos con las miradas sobre quién era ese personaje.

     De inmediato nadie habló. Estuvimos callados, ojeando de cuando en vez al desconocido, el cual  tampoco conversó nada mientras se mantuvo mirando las distintas ’manos’ de ’Tablero’ durante el tiempo en que nos fuimos: 10:30. En tanto caminábamos para nuestras casas lo vimos quedarse en silencio observando al dueño de la vivienda entrando sillas, mesas, bancos, (siempre lo ayudábamos, pero esa vez nos largamos pronto.) Al otro día supimos con el señor que el individuo nada le dijo. Conocimos que ni siquiera le contestó las buenas noches cuando cerraba la puerta de la morada.

     La verdad fue que ese tipo nos intrigó. Algunos aconsejaron que estaban vigilándonos y que lo mejor era dejar esas reuniones por un tiempo. Empero, otros consideraron que si lo hacíamos se podría poner peor ya que los chivatos considerarían que efectivamente en ese sitio se "conspiraba contra el gobierno".  

     ¿Qué hacer entonces? La interrogante nos la hicimos en el patio de la casa donde vivía Manuel, un formidable jugador de ’Dominó’ y ’Tablero’, ganando siempre, sin nunca perder, un verdadero campeón, el más joven de nosotros, no más de 23 años.

     Decidimos por mayoría seguir yendo y continuar con los juegos. Eso se lo hicimos saber al dueño, quien lo aceptó complacido, diciéndonos que tal vez ese individuo no era ningún calié (un insignicante al servicio de la Policía Secreta), sino un pobre infeliz que por pura casualidad se apareció esa noche para atenuar su soledad. Afirmó además: "Vean, muchachones, es probable que jamás lo volvamos a ver", y sonrió con aquella característica suya de persona madura, con experiencia, sin malicia, sociable, trayendo tranquilidad a nuestros briosos corazones.

     Y volvimos al lugar. Aunque comenzamos a jugar nos encontrábamos inquietos, atisbando hacia los lados en busca del desconocido y de otros que podrían estar acechándonos. Pero a nadie extraño vimos. Todo hallábase normal. Por eso nos fuimos calmando, adentrándonos pausadamente en nuestra principal distracción. Y cuando nos encontrábamos de lleno en esa afición sorpresivamente advertimos que a las ocho en punto el mismo hombre apareció frente a nosotros, y sin saludar, altanero, se puso esta vez a contemplar las jugadas de ’Dominó’.

     Está claro que nos pusimos más intranquilos que la noche anterior. Empero, esta vez no nos quedamos callados: hablamos, reímos, atacábamos a quienes perdían, alabando a los ganadores, principalmente al campeón Manuel. No obstante, no había sinceridad en nuestros actos pues el desconocido nos tenía altamente preocupado.

     El dueño de la vivienda, quizá buscando intimidarse con aquel individuo le cuestionó si vivía cerca. Ese hombre lo miró con seriedad por unos segundos. Creímos que no le respondería. Y sin embargo, con voz grave, como si hubiera salido debajo de la calle no asfaltada, dijo: "¡Vivo por ahí!". Y nadie volvió a preguntarle nada. Y de igual modo pasaron varias noches: el tipo llegaba puntualmente a las ocho, se quedaba tranquilo mirando uno de los juegos, se iba cuando finalizábamos, retornando exactamente a la misma hora, sin importar mal tiempo ya que cuando llovía entrábamos a la morada.

     Realmente ese hombre nos mantenía turbado. Él ni siquiera se sentaba, quedándose levantado en el tiempo que duraba allí. Tampoco jugaba. Solamente contemplaba con atención las fichas del ’Dominó’ y el ’Tablero’ en las movidas que hacíamos. Y de esa manera pasaron unas tres semanas. Entonces, en una pesadumbre noche, sin nada él decir, se sentó a  jugar ’Tablero’ con uno de los jóvenes a quien todos le ganábamos.

     Al verlo entretenido empujando fichas, absorto en cuanto efectuaba, decidimos acercarnos para verlo en acción. La gran verdad fue que le dio una pela al amigo. Y asimismo con todos nosotros, hasta que le tocó el turno a Manuel, nuestro campeón, ganándole también con increíble facilidad. Todos nos hallábamos muy asombrados. Y tratamos de que jugara ’Dominó’. Y él, callado como siempre, levantó el índice y señaló uno contra otro, sin frente. Y así lo hicimos. E igualmente nos venció, incluyendo a Manuel. No perdió una ’mano’. Enseguida, aquel desconocido, sin hablar una palabra, los ojos brillantes de felicidad, con tenue sonrisa se levantó, y sin despedirse, inflado por el orgullo que manifiesta el vencedor, lentamente se fue caminando. Nuestras miradas lo persiguieron hasta que lo avistamos perderse entre la sombría callejuela. Desde esa ocasión no volvimos a verlo. Y otra cosa, sucedió que varias noches después, quizá por la frustración que se apoderó de nosotros, todos fuimos perdiendo interés por tales juegos, aconteciendo que definitivamente los dejamos y jamás hemos vuelto a practicarlos.                

     ¡Todavía nos interrogamos sobre quién era aquel hombre de las ocho!     

         

     

     

 

 

 

 

         

ESE SINIESTRO 'OPUS DEI'

                                      Bernot Berry Martínez           

 

     ¿Qui       Quén fundó la terrible Secta Católica, con cerca de tres mil curas regados por el mundo –la mayoría jesuitas—  jesuítas, y unos 90 millones de laicos de clase media alta, y con grandes ricos como cooperadores,   mayoría jeconocida como “Opus Dei”, (Obra de Dios)? Su fortuna acumulada es enorme, desconocida. En Nueva York solaYork poseen desde años un edificio que les costó más de 90 millones de dólares.

    Su fun     El fundador, 1902-1975, lo fue el sacerdote español JOSE MARIA ESCRIVA DE BALAGUE ALBAS, creándola en 1928 dizque porque tuvo una “visión” en la cual el mismo Jesucristo --siempre el nombre del Maestro-- se le apareció para indicárselo. Y como regularmente acontece con estas sectas, comenzó con un llamado a los humildes hambrientos de todas partes para que se inscribieran y tuvieran la salvación divina. Empero, como también acontece, con los años fueron desplazándolos por personas pudientes: empresarios, gente de clase media alta, profesionales, etc., quienes actualmente la componen casi en su totalidad. En la actualidad esa secta dogmática funciona en más de 65 países. Actúan de manera muy clandestina. Es que son vigilantes de la sociedad, espías, y hasta tienen sicarios con fines de eliminar a los que consideren peligrosos para el bien funcionamiento de la Iglesia. Son individuos con doble y triple moral. Poseen una actitud sumamente conservadora en lo político. Son altamente derechistas y por eso han apoyado a grandes criminales fascistas que dominaron y sojuzgan a gran parte de la humanidad, principalmente en Europa, Latinoamérica, Africa, etc.

    Escrivá de Balaguer Albás apoyó de forma incondicional al nefasto tirano de España, aquel terrible criminal y traidor de Francisco Franco, uno de los principales golpista contra la Segunda República, originando la Guerra Civil Española que ocasionó más de un millón de muertos y millares de desplazados hacia distintas naciones. El Franquismo Falangista-fascista tuvo el apoyo de Hitler y Mussolini. En esa guerra los nazis probaron armamentos. Es por eso que en la Guerra Mundial Segunda el dictador español los socorrió de manera clandestina, permitiendo el reabastecimiento de barcos, aviones y submarinos, además enviando tropas --la División Azul-- a combatir contra la Unión Soviética.

    Después de la Guerra Mundial, la dictadura franquista permitió a los norteamericanos que tuvieran bases aéreas y marítimas en suelo español. Poseen esta colaboración porque los yanquis ayudaron mucho a que España fuera reconocida por las Naciones Unidas, con la desaprobación de numerosos países europeos.    

    El Opus Dei colaboró bastante, igualmente esos presumidos jesuitas --los llamados cuervos negros por J. M. Vargas Vila, uno de los grandes y olvidados escritores de América Latina, excomulgado por la Iglesia por sus rebeldes escritos--, a que el reaccionario Papa Pío XI o XII le otorgara al dictador Franco el vergonzoso título de: “Generalísimo Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios”, poseyendo las monedas de aquel tiempo (llamadas pesetas, vistas por mí cuando estuve por esa nación años antes de morir el tirano). Las mismas, sin importar denominación, tenían la efigie del bestial dictador con la indicada frase. Era una manera de satisfacer ese ego enfermizo suyo, tan grande como el de Trujillo. Por eso fue que la Península Ibérica tuvo la burla del mundo. Hasta se popularizó que “Europa comenzaba en Los Pirineos”. ¡Diantre, cuánto miedo contemplé en los rostros del pueblo humilde español! Es que Franco tenía informadores (‘chivatos’) hasta debajo de las piedras. Talvez por eso duró 39 años en el poder absoluto de la infeliz España: 1936-1975.   

      

    ¿Cuánt      ¿Cuántos obreros, campesinos, intelectuales, etc., fueron torturados y asesinados por esos sinvergüenzas pertenecientes a tan siniestra secta fanática? Bueno, son incontables los desaparecidos. Familiares del autor, llenos de vida, se encuentran entre los infelices que esos crueles bichos de dos patas hicieron desaparecer. Pero de nada valió que el dictador falleciera de prolongada y dolorosa enfermedad. Todavía allí no se ha realizado una verdadera justicia, pues los restos del asesino Franco “descansan” en un costoso mausoleo, mientras sus víctimas se hallan sepultadas en ignoradas tumbas-, y no pueden ser reclamadas por sus familiares, buscadas, porque la parasitaria “realeza” lo prohíbe. El pobre del Juez Garzón vive dando traspiés, con la vida dependiendo de un palito. Es que en tanto exista esa obsoleta monarquía, esencialmente el denominado rey Juan Carlos I de Borbón, traidor de su padre el rey Alfonso XIII, verdadero rey de España --hubo un salto en la sucesión debido a que así lo quiso Franco y la Iglesia--. El actual rey Juan Carlos I, a los 18 años mató dizque sin querer de un balazo de revólver a su hermano Alfonso, quedando todo como un accidente.   

    La ultr       La derecha es muy fuerte. Se ayudan unos a otros. En esa Península los gobiernos electos son títeres de la monarquía. Y lo grande es que gran parte del pueblo la adora. ¡Vaya ignorancia inmensa! No obstante, “todo tiene su tiempo bajo el Sol”, está escrito en Eclesiastés. El Opus Dei apoyó a Salazar, Moussolini, al horripilante Hitler, al ladrón y asesino deTrujillo, a Duvalier, Strossner, Pinochet, y diversos carniceros de Africa. De igual modo a terribles monarquías por todo el planeta. Un sacerdote de esa Secta bendijo una ametralladora para un atentado contra el General y Presidente, héroe de Francia, Charles de Gaulle. Ellos callan la matanza de los israelitas contra los palestinos, también las tremendas guerras que efectúan los yanquis contra Irak, Afganistán,  muriendo ya casi un millón de inocentes. Y así sucede por todo el mundo, pues lo esencial es vender armamentos para que ese imperio se mantenga, hurtándose sus recursos. Igual hicieron otras antiguas potencias, como el imperio griego, romano, egipcio, persa, turco, ingleses, franceses, holandeses, aquí en Latinoamérica, los Aztecas e Incas, alemanes, etc. Sin embargo, todos han terminado su gran dominio. Es que lo dominante, el poderío de ser más fuerte es provisional, nada dura para siempre.

    Emp        Empero, el enorme temor de la gente del Opus Dei, como de las demás sectas judeocristianas que ellos controlan, dominan, son los fanáticos musulmanes y su avance de manera peligrosa. Su mira es el Vaticano, Sede del Papa. ¿LleVatricano. ¿Llegarán? Esa es una tremenda incógnita.  

    Mientra    En tanto la Tierra sigue penetrando entre un desconocido Universo en la Vía Láctea, ignorándose qué nos aguarda. El genio de Nostradamus lo predijo para que pudiéramos evitar la tragedia actual: cambios climáticos, poderosos ciclones, grandes volcanes, terremotos, maremotos, etc. Los mayas dejaron ese esotérico desafiante 2012. Entonces, ¿qué nos aguarda? Los del Opus Dei lo saben, tambien los poderosos masones, pero callan para talvez evitar el enorme pánico que se armará entre la población mundial.

    El cura Escrivá de Balaguer fue beatificado por su sucesor, el Papa Pablo II, antiguo dirigente de esa secta, el 17 de mayo   de mayo de 1992 y canonizado por el mismo Papa el 6 de octubre de 2002. Esto originó manifestaciones de repudi en contra por varias  naciones. Ahora se aguarda que el actual Papa, Benedicto XVI, ex soldado nazi, en cualquier instante beatifique y canonice a Pablo II, ambos dirigentes de esa terrible secta católica.

    Felicitamos al excelente periodista y escritor Antonio Burgos por sus diversos comentarios sobre el Opus Dei, principalmente de su fundador. Afirma el escritor Burgos que Escrivá de Balaguer cometió numerosos errores, y que en vez de ese cura vividor y mentiroso, ultra conservador, protector de tiranos, hacer dicha secta, debió realizar una OMG, pues de esta forma no protestarían tanto el disparate de su canonización.                      

¿SERA OBAMA EL ULTIMO ANTICRISTO DE NOSTRADAMUS?

        

Por: Bernot Berry Martínez

    Cuando se observa la actitud teatrera y demagógica del actual presidente del imperio norteamericano, el mulato Barack Obama, su forma guerrerita peor que la de Busch, llevando tropas hacia cualquier rincón que le plazca, su forma arrogante de emperador, su sonrisa hipócrita que ya lo caracteriza, muchas personas ligadas a lo esotérico se hallan reflexionando si él --escogido y entrenado por quienes dominan el mundo--, acaso no es el anticristo de Nostradamus, el cual hará la Tercera Guerra Mundial que finalmente acabaría con la humanidad sobre la faz del planeta.

    Barak Obama es un individuo resentido, ya que viene de una mezcla de negro con blanca. Por tanto, él odia a todos, incluyendo a los asiáticos. Pero se olvida que en este planeta de todos nosotros tenemos el derecho a vivir, porque de aquí somos, no de Marte o Venus o de lejano planeta fuera de nuestra galaxia. En el fondo es un infeliz, que salió presidente de USA a consecuencia de engatusar a votantes que no deseaban más guerras, sino que sus pobres muchachos regresasen a sus hogares. No obstante ahora están comprendiendo que los estafó con su simulada sonrisa practicada frente a espejos, mientras era asesorado por expertos engatusadores de tontos.  

    El mulato emperador está sembrando bases militares por toda Latinoamérica y en diversas partes del mundo. Hasta en las islas Malvinas, pertenecientes a la Argentina, se afirma que ha colocado cohetes con ojivas nucleares. Claro, esto con el apoyo de sus lacayos monárquicos, sinvergüenzas ingleses, a la cabeza la llamada reina Isabel Segunda. Pero... ¿qué se puede esperar de un país donde a estas alturas todavía exista una monarquía atrasada compuesta dizque de nobles y plebeyos, en el cual ella, la anciana reina, posea el veto? De igual manera son varias naciones europeas: España, Holanda, Dinamarca, Portugal, Suecia, Noruega, etc. ¡Caramba, qué falta hacen los Republicanos en todos esos países, para que lo derrumben del poder y lleguen los pueblos a gobernar con sus presidentes electos por ellos! Es una falta grande de respeto a tales ciudadanos que vayan a votar por un supuesto "gobernante" y lo juramente un rey o reina. Entonces, se pregunta mucha gente, ¿quién eligió al rey o reina? Eso debe acabarse, la monarquía se halla obsoleta, son parásitos mantenidos por los quienes pagan impuestos, esencialmente los trabajadores. Es por eso, temiendo la venganza de los pueblos en nuevas Revoluciones a la Francesa, que los monárquicos apoyan con firmeza a Norteamérica, país antimonárquico, hecho por los masones, los cuales dirigieron la guerra apoyada por Francia contra Gran Bretaña, hasta obtener su Independencia, y en donde salió el primer presidente del mundo: George Washington.

    Mas, volviendo al soberbio Obama, quien se halla preparando casi públicamente la enorme guerra que talvez acabará con todos los animales de la Tierra, hay que notar que no respeta nada. El acuerdo sobre la provincia rebelde de China Continental, Taiwán, que ambas naciones firmaron para que USA no le vendiera armas poderosas a esa isla, ha sido violado por él, entregándole más de seis mil millones de dólares en misiles de alcance medio, quizá con bombitas atómicas. Dicho acuerdo fue respetado incluso por Busch, el llamado guerrerita, quien atacó a Irak porque supuestamente poseía armas de destrucción masiva, algo que comprobaron en el propio terreno que era una gran falsedad. Pero tuvieron que matar a miles de inocentes iraqueses, heridos incontables, y la destrucción de una hermosa ciudad que fue la cuna de la civilización, Babilonia. Y lo hicieron sin el apoyo de las Naciones Unidas, un organismo inoperante, el cual debería dejar de existir, y claro, con el firme sostén de varios países monárquicos: Gran Bretaña, España, Holanda, etc.

    El mundo debe hallarse preparado por este nuevo emperador, supuesto amante de la Libertad, que se encuentra vendiendo armas al mejor postor, de forma clandestina, pues el propósito esencial es vender armamentos para que sus amos, quienes lo escogieron y entrenaron, puedan vender sus armamentos. Pero ojo avizor. Todo se puede volver contra ellos. El simulador Obama tiene su plan diabólico, y si de veras es el supuesto anticristo, entonces se cumplirá perfectamente la profecía de Nostradamus.                                   

ESE ENTIERRO DE LUIS IBARRA RIOS (1940-1963)

Por: Bernot Berry Martínez

 

     Aunque aquello sucedió hace más de 42 años, aún mantengo en mi mente nítidas imágenes de aquel triste anochecer cuando la multitud llegaba al viejo cementerio de Villa Providencia con el cadáver del valeroso guerrillero, quien había caído junto a Rafael Faxas Canto (‘Pipe’), Adolfo Pérez Sánchez, José Padua Falet, Juan María Candelario (‘Naño’o Ñaño) y Roberto Hernández, en ‘La Berrenda’, loma de Miches, el 15 de diciembre de 1963, pertenecientes todos al Frente “Mauricio Báez”. Tal vez me acuerdo de esas escenas a consecuencia de que indignado e impotente me hallaba escudriñando los senderos del cosmos, reconociendo que intentaba en tan lamentable ocasión de encontrar alguna explicación lógica por la cual tantas valiosas vidas se pierden por socorrer al sufrido y engañado pueblo dominicano --igualmente los de Latinoamérica, también los del mundo--, en tanto los malévolos rufianes, ésos deshonrosos enemigos del progreso cultural y económico de la humanidad, asesinos de atalayadores ruiseñores, respetados por inmorales ciudadanos, cuando regularmente se mueren de viejos, ricos e influyentes, al poco tiempo sus nefastos compinches --tránsfugas de  la peor casta-- se  ponen a efectuar diligencias para que nuestras calles lleven sus odiosos nombres. 

     Son muchos los que creen que esos cadáveres de Luis Ibarra Ríos y de Adolfo Pérez Sánchez fueron traídos juntos a Macorís. Pero no aconteció así. El de Ibarra Ríos fue primero, el de Pérez Sánchez unos días después. ¿Quiénes fueron quienes los trajeron? El de Luis lo hizo en una ambulancia don Elías Bobadilla Rejinco, audaz y decidido dirigente regional del 14 de Junio, cuyo lema es “a la patria no se le pasa factura”, pasando riesgosas vicisitudes con guardias y labriegos, de acuerdo a confesiones suyas para conmigo, afirmándome que eso acaeció el 17 de diciembre, dos días después de la muerte del combatiente, llegando al pueblo a eso de las seis y pico, deteniendo el vehículo en una vivienda de la Avenida Independencia, la #90, en la cual habitaban parientes cercanos del fallecido. Me explicó que como lo buscaban ciertos individuos con fines de asesinarle, buscó protección por otro lugar, no pudiendo asistir al culto religioso celebrado en la iglesia San Pedro Apóstol como tampoco al cementerio de Villa Providencia, en donde lo sepultaron con la asistencia de numerosos dolientes. En cambio, la viuda del mártir Adolfo Pérez Sánchez (1924-1963, de 39 años y seis meses, nacido coincidencialmente un 14 de Junio, quizás el de mayor edad de los caídos en aquellos frentes de ‘Las Manaclas’, ‘La Horna’, ‘La Berrenda’, ‘Bahoruco’ y ‘El Limón’), me afirmó que el cadáver de su esposo lo trajo a Macorís el Sr. Rafael  Santini (‘Fello’), un día que no recuerda bien, entre el 19 ó 20 de diciembre, y debido a que estaba bastante descompuesto lo quemaron para bajarlo, “trayendo ‘Fello’ los restos para sepultarlos en el antiguo cementerio durante un anochecer”... Noto que sus ojos se ponen más entristecidos de como siempre deben de hallarse. Intuyo que ya no pueden llorar más: lo han hecho demasiado. Por tanto, pensando que no debo continuar molestándola con preguntas que le deben traer tristísimos recuerdos, me despido, ya he venido tres veces, y mientras voy caminando estoy tratando de acordarme del entierro del maestro-oficinista, quien fue empleado de Rentas Internas y de la Cédula Personal, delgado, altísimo, muy amigable, amable, de sonrisa franca, que sin formación militar, con poca visión ya que usaba lentes de vidrios muy gruesos, con varios hijos pequeños, nos sorprendió cuando conocimos que formaba parte del Frente “Mauricio Báez”. Sin embargo, debemos reconocer --y tal vez podría ser la causa principal de su participación en la Guerrilla-- que Adolfo se encontraba altamente enamorado de ese noble ideal, como era la de combatir para que los golpistas volvieran a poner al profesor Bosch en el poder, igualmente la Constitución de 1963. Y por eso él se fue a las montañas. Y aunque trataron de que no fuera por distintos medios, incluyendo razonamiento personal, nada impidió que se fuera al encuentro con la dignidad auroral.

     Recuerdo que ambos sepelios fueron parecidos. Acontecieron en el anochecer. La Bandera Nacional y la del Movimiento 14 de Junio cubrieron sus féretros. Se cantó el himno de la Agrupación verdinegra. Semejante fue el dolor de quienes acudimos. Han pasado muchos años. Casi nadie ya se acuerda. Existen variadas confusiones. Es que sucedieron en un lapso conflictivo, de luchas y muertes, de vigilancia constante, de hogares allanados y humillados, encarcelaciones, deportaciones,... En fin, no existe algo más lastimoso que el fracaso por un prototipo. Trae hondas frustraciones. Es por eso que en Dominicana quedó una decaída generación, la cual ya va desapareciendo, aunque de ella son muchos quienes afirman, meditando en aquel abatido pasado, que preciso era haber tenido un encuentro con alguna bala asesina en profunda cañada, que vivir sin decoro y honor, en esta absurda y asfixiante realidad.

     Debido a que no pude averiguar los nombres de quienes pronunciaron los panegíricos ante los respectivos féretros de Luis Ibarra y Adolfo Pérez para ponerlos en este decoroso trabajo, con sinceridad pido disculpas. Parece que el tiempo se tragó sus apelativos. En aquel entonces yo laboraba en Melazas Dominicanas. Vivía en la calle Sánchez 91. Estaba esperando a unos jóvenes de Miramar con los cuales acordamos ir al entierro de Luis Ibarra (al de Pérez Sánchez acudí con el amigo Vinicio Castillo), y porque llegaron un poco tarde no pudimos concurrir a la ceremonia católica, uniéndonos al cortejo fúnebre cuando ya se encontraba próximo al viejo camposanto.      

     Con el dolor desgarrándonos las entrañas fuimos adentrándonos en la consternada muchedumbre. El gentío poseía enorme silencio. Eran momentos de solemnidad, de vasta pena, de unión familiar y amistad y compañerismo. Fue algo que lo llevo muy dentro, sintiéndolo hacerse más pesado con el paso de los años. Contemplé a mujeres y muchachas lloriqueando, adultos apretando sus puños, a jóvenes caminando con los brazos enganchados.                                                                                                                                             

    Mientras andaba con la energía de la juventud, por mi mente pasaron importantes acontecimientos históricos, todos relacionados al bienestar de la humanidad. Entre tales eventos me acordé del originado por el admirable Espartaco (en ese tiempo estaba de moda el filme “Espartaco”, protagonizado por Richard Douglas), aquel líder que con titánica lucha estremeció los cimientos del Imperio Romano, solamente por lograr el sueño dorado de que los esclavos vivieran en libertad. Igualmente memoricé los intensos padecimientos del Galileo de Palestina, el santo varón de paz y amor sacrificado por los sacerdotes judíos a morir en la cruz por sólo predicar que se amaran los unos a los otros... Empero, ahora, vaya que sí, me estoy poniendo a pensar en ese heroico proyecto de los Frentes Guerrilleros del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, honroso intento por restaurar el gobierno del profesor Juan Bosch, destituido el 25 de septiembre 1963 por siniestras fuerzas del mal cuando apenas llevaba cerca de siete meses en el poder constitucional, asegurándose que lo derrocaron porque era un hombre de luces, con liberal ensayo democrático que tal vez alumbraría la tenebrosidad en la cual aún cohabita nuestro pueblo.      

    Aquellos Frentes de Guerrilla estaban dirigidos por Manuel Tavárez Justo, incorruptible guía del 14 de Junio, valeroso ciudadano comprometido en subir a las cordilleras para defender la presidencia de Bosch si los mandos cavernarios lo derrumbaran. Y Manolo Tavárez  Justo, de 31 años, cumplió cuanto prometió en esa grandiosa manifestación catorcista en el Parque Independencia, cuando sentenció con su enorme elocuencia, que “el 14 de Junio mantendrá la lucha en la forma precaria en que hasta ahora le ha sido posible, mientras no se obtenga otra alternativa, pero óiganlo bien los señores de la reacción... el 14 de Junio sabe dónde están las escarpadas montañas de Quisqueya... y a ellas iremos, siguiendo el ejemplo y para realizar la obra de los héroes de Junio del 1959... y encenderemos la antorcha de la libertad, la justicia social, bajo el lema de los héroes de la raza inmortal: Libertad o Muerte”.    

     Y Manolo murió en Las Manaclas. Ejecutó con creces su empeñada palabra delante del Altar de la Patria. Por eso soy de quienes sostienen que no tenía otra opción. Él era un romántico de inmensa pasión revolucionaria. Y quizá por eso se ilusionó en que la población respaldaría el levantamiento guerrillero. No obstante, el pueblo no lo hizo porque todavía no se hallaba maduro para semejante acción, viniéndolo a efectuar un año y meses después, abril 1965, al apoyar plenamente a los constitucionalistas por el retorno de Bosch a la dirección republicana (la mayoría de los comandos revolucionarios estaban dirigidos por la organización catorcista), insurrección que logró malograr Norteamérica con nueva intervención armada, subiendo otra vez al poder político el Dr. Balaguer. 

     Confieso que quienes murieron en aquellos Frentes del Honor me dolió enormemente. Nunca los he podido olvidar, sin importar a cuantos no tuve la nobleza de conocer, de estrechar sus francas manos. Y por tanto, debido a tan ilustre esfuerzo, incluyendo los que no fallecieron, por años, en noviembre y diciembre, por todo el país hay personas que se visten de negro y verde, como forma de respeto a esos combatientes que se alzaron en armas con la finalidad esencial de que sus conciudadanos regresaran al gobierno electo en diciembre de 1962, asimismo a la Constitución de 1963. Lucharon para que disfrutáramos de un régimen democrático La Patria de Duarte les honra. Están en los agradecidos corazones de todo buen dominicano. De cierto les recordamos, principalmente delante del sol. Los inmolados en dicho alzamiento fueron: Dr. Manuel Tavárez Justo (‘Manolo’); Luis Eduardo Ibarra Ríos; Adolfo Pérez Sánchez; José Padua Falet (‘Josecito’); Rafael Faxas Canto (Pipe); Juan María Candelario (‘Naño’); Roberto Hernández; Alfredo Peralta Michel; Antonio Filión (‘Mancháo’); Enrique Almánzar (‘Enriquito’); Piculín Fondeur; Francisco Bueno Zapata; Caonabo Abel; Gustavo Adolfo González (‘La Yerba’); Antonio Barreiro (‘Tony’); Danielito Fernández; Juan Escaño (‘Juancho’); Rafael Minaya (‘Ponono’); Polo Rodríguez; Dr. Francisco José Cabrera; Ing. Rubén Díaz Moreno; Alfonso Marte; Leonte Schot Michel; Francisco Ramírez (‘Papito’); Emerson Mota Galarza; Jaime Ricardo Socías; Ramón Martínez (‘Monchy’) y Domingo Sánchez Bisonó.       

     Aunque Manuel Aurelio Tavárez Justo ya lo era por mandato popular del pueblo, el 3 de Diciembre de 2004 el presidente Leonel Fernández promulgó la ley que el Congreso Nacional hizo Héroe de la República al grandioso dirigente del Movimiento 14 de Junio,  considerada una de las pocas honrosas agrupaciones políticas que ha tenido Dominicana en toda su historia, así lo certifican los hechos. Ese día, y lo sé bien porque mucha gente así lo percibió, el firmamento de la Patria se cubrió con un bello matiz verde y negro, esperanzador de un fructífero porvenir.

     Luis Ibarra Ríos y yo fuimos amigos. Hicimos camaradería en la mocedad, cuando estudiábamos en la “Academia Generalísimo” de las hermanas Crime. Esa escuela se encontraba delante de las ruinas del Teatro Colón, en la calle Mella, en donde viviría después un honorable y excelente abogado, el Lic. Laureano Canto (‘Galano’). Su directora era la inolvidable maestra doña Victorina Crime. Se afirma que los afectos se forman en la juventud. Él no era de Macorís, sino de Guaza, Ramón Santana. Por esa circunstancia algunos hijos de influyentes riquitos del pueblo lo relajaban llamándole ‘guacero’. Algo similar sucedía conmigo, pues como era de Miramar me voceaban “tigre miramaleño”. Tal vez esas burlas nos hicieron unir y a veces peleábamos contra los bromistas. Y aunque trataron luego de distanciarnos, --su padre en ese tiempo era Gobernador Provincial de Macorís--, él no les ponía caso y varias veces se apareció en su bicicleta por donde yo vivía. Le agradaba caminar por los montes cercanos. De vez en cuando me acompañaba a Playa de Muertos, disfrutando de sus quietas aguas, de su blancuzca arena. Escribiendo este trabajo me acordé de esa vez en que nuestra distinguida maestra, Srta. Apín Simón, tía del cardiólogo Johnny Jacobo Simón, al finalizar aquel culto religioso por el descanso del alma de Luis Ibarra Ríos el 2 de enero 1964, celebrado en la parroquia San Pedro Apóstol, abrazándome me susurró: ”Berry, sé que ustedes eran amigos, así que cuídate mucho, mucho”. La excelente profesora quizá sospechaba que en cualquier instante yo podría ser víctima de algún atropello. Empero, aunque en el lapso transcurrido he pasado muchas vicisitudes, revelo que Luis Ibarra y yo, cuando aún me hallaba en la Marina de Guerra y él estudiaba Derecho en la Universidad de Santo Domingo, USD, entre los años 1960-1961, nos encontrábamos en el Parque Independencia, al anochecer. Casi siempre él tenía ese vespertino de la Mella, ‘La Nación’, y conversábamos sobre diferentes asuntos, incluyendo políticos. Era muy formal. Poseía don de líder. Sin embargo, en 1962 prácticamente no nos vimos porque ya yo había salido de la institución militar. En 1963 nos hallamos varias veces, tanto en la capital como en Macorís, ¿En dónde fue la última vez que estuvimos juntos? Bueno, eso sucedió en la terraza del ‘Hotel del Mar’. Allá arriba, en su azotea, donde había un elegante bar y se apreciaba el mar y las estrellas, me lo encontré junto a bastantes jóvenes de ambos sexos, bailando y bebiendo. Se alegró mucho al divisarme. Un par de veces me abrazó, dándome golpecitos en la espalda, murmurando: “Ese tigre, ese tigre de Miramar”. Pero casi no pudimos conversar: se lo llevaban a danzar. Lo rodeaban con preguntas. De veras era muy popular. Ahora, sí recuerdo que me informó un asunto el cual se iba convirtiendo en un lamentable secreto a voces. Me expresó, poniendo su diestra sobre mi hombro: “Algo grande el Movimiento está por realizar pronto”. Pero deseando saber más de eso, no pudo responderme porque una linda muchacha se lo llevó a bailar un pegajoso merengue amplificado por la ‘Vellonera’. Sonriéndome  me voceó: “Yo te aviso, tigre, yo te aviso”. Mas esa comunicación jamás llegó. A los pocos días supimos que el 14 de Junio se había insurreccionado contra ‘El Triunvirato’, ese despreciable gobierno títere e impostor.       

     En tanto mi pensamiento se llenaba de variados recuerdos imposibles de borrar, subrepticiamente retorné al 17 de diciembre de 1963, en el viejo cementerio de Villa Providencia, al instante justo en que el gentío despedía al siempre memorizado Luis Eduardo Ibarra Ríos. Entonces, con los ojos lagrimosos, contemplando el tristísimo oscuro cielo, percibí asombrado que allá en lo alto, súbitamente, con resplandecientes letras verdes, se formó el 1J4, siglas del Movimiento 14 de Junio. Y por eso, esperanzado en que tendremos un porvenir mejor para nuestro bastante traicionado país, a todo pulmón también me puse a cantar:

            

            (Música: Héctor Jiménez. Letra: Vinicio Echavarría, Leandro Guzmán y Ángel Concepción). 

 

                                      “Llegaron llenos  de  patriotismo,

                                        enamorados  de  un  puro  ideal,              

                                        y con su sangre  noble prendieron,

                                        la llama augusta de la Libertad.

                                        Su sacrificio, que Dios bendijo,

                                        La  Patria  entera  glorificará,

                                        como  homenaje a  los valientes

                                        que allí cayeron por la Libertad.                                

                                         14 de Junio, gloriosa  gesta nacional,

                                         sus   mártires   están   en   el  alma

                                         popular.    

                                          Hermanas  Mirabal,  heroínas  sin

                                          igual, su grito valiente  es  el  grito          

                                          de la Patria inmortal”

 

                                                     (se repiten las dos primeras estrofas) 

 

RESPETEMOS LA MEMORIA DEL DR. GEORG

                                                                                                                                                                                                                         

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               : Bernot Berry Martínez

 

    Se afirma que un pueblo que no venera la memoria de sus grandes munícipes es uno que va directo a desaparecer, principalmente en su idiosincrasia. Esto es cuanto parece que le sucederá a nuestro San Pedro de Macorís, ya que por su forma tan apática de enfrentar sus problemas se ha quedado estancado, sin saber siquiera hacia dónde se dirige. Es imprescindible que los macorisanos hagamos un alto en nuestra manera de actuar o nos perderemos entre un tenebroso laberinto del cual nos será muy difícil salir, escapar, ver de nuevo la hermosa luz de la esperanza. Es lamentable que procedamos como lo estamos haciendo, referente a cuanto realizan individuos relacionados con la Iglesia Católica. No es correcto quedarse tranquilos, impasibles, cuando esas personas le quitan el honroso nombre del Hospital ‘Dr. Carl Theodor Georg’ y les ponen ‘Sagrado Corazón de Jesús’. Eso es algo absurdo, una grave falta de respeto a su memoria, pues todo verdadero hijo de Macorís conoce bien que el Dr. Georg fue un virtuoso galeno, un médico extranjero que honró a este pueblo con su útil vida. Fue él, con recursos propios,  quien mandó a construir el Hospital ‘San Antonio’ y una serie de complejos pabellones sanatorios, unidos por pasillos y puentes, que aún admiramos al contemplarlos. En éstos desarrolló el Dr. Georg una medicina que fue ampliamente admirada por toda Dominicana, también fuera del país,  laborando bajo su dirección excelentes médicos como Jaime Oliver Pino, Moscoso Puello, Luis E. Aybar, Manuel Vincitore, Ángel María Ponce, Antonio Musa, Luis Alam, Juan Silva, Mariano Maura, Emilio León, Gaspar Florentino, etc.

    El complejo levantado por el Dr. Georg pertenece al patrimonio de Macorís. Él fue un gran especialista en huesos. Se destacó como filántropo, socorriendo a numerosas personas a recuperarse de terribles lesiones, ayudando a jóvenes a estudiar medicina u otras disciplinas profesionales. Por tanto, no es posible que nos quedemos atontados contemplando a forasteros burlándose de nosotros, irrespetándonos. Si esto sigue como va, pronto le quitarán el nombre a la calle ‘Dr. Georg’, la cual empieza en dicho hospital.

    Debo subrayar que el combativo Dr. Juan Musa luchó bastante para que al hospital ‘Carl Theodor Georg’ no le fuera cambiado su decoroso apelativo. Este médico se quejó de manera pública por varios medios. Incluso escribió una carta con los detalles correspondientes y se la entregó a los últimos dos Presidente, Hipólito Mejía y Leonel Fernández. Nunca recibió respuesta de ambos. En dicha comunicación el galeno les recordó a los mandatarios que por Ley #5309 del 17-2-‘60, el Congreso Nacional cambió el nombre del hospital ‘San Antonio’ por el de “Dr. Carl Theodorg Georg”. De nuevo se lo acordó cuando el Presidente Leonel estuvo por Macorís en campaña.  Y otra vez le entregó una copia de su misiva. El Dr. Musa me informó que esa Ley salió publicada en la Gaceta Oficial del 24-2-‘60. Empero, de nada valieron sus nobles esfuerzos por conservar el apelativo oficial del hospital, ya que los “religiosos” se lo cambiaron por el de ‘Sagrado Corazón de Jesús’, sospechoso nombre bien pensado,  poseedor de una enorme influencia en esta sociedad donde lo mágico-religioso es sumamente poderoso en la siques del dominicano. Sin embargo, es importante informar que el apelativo de los curas se puede eliminar con facilidad, pues el mismo no se encuentra registrado oficialmente como lo está el del Dr. Georg. Recordamos que una Ley solamente puede ser anulada por otra. Pero no tenemos legisladores de valor para llevarla a cargo. Ellos se les tienen un miedo tremendo a esos curas y a sus dedos acusantes, como también a sus lenguas misileras. Es que talvez teman perder sus buenos pagados puestos, como a cuanto obtienen sin hacer nada, perdón, alzar la mano de cuan en vez.                       

    Entonces, veneremos la insigne reminiscencia del Dr. Carl Theodor Georg, respetando la Ley que lleva su nombre para el hospital que él fabricó. Debemos tener vergüenza. Y si la misma ya se alejó de nosotros, vayámonos preparando para que en pocos años recibir la posible humillación de presenciar a vociferantes santanistas (en Macorís hay muchos aduladores de “Pedro” --¿se acuerdan de Ramón Santana?--, por eso se lo pusieron a nuestro pueblo, aprovechando con el tiempo los sabihondos curas para agregarle el “San”), eliminando elos el ridículo y diminuto busto del grandioso Patricio Duarte, fundador de la Nacionalidad Dominicana, de nuestra plaza mayor, lanzarlo al Mar Caribe, y colocar en su lugar una gigantesca estatua del hatero Pedro Santana, traidor a la Patria, asesino de heroínas y héroes.                      

                  

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

                      

                  

 

SOBRE EL PROBLEMA HAITIANO

Es muy fácil echarle la culpa a otros de cuanto sucede en Haití, considerado uno de los territorios más pobre del planeta. Los vividores de las ONGs y ciertos intelectuales se lo achacan a Francia y Estados Unidos. No obstante el primero hace más de 200 años fue sacado del mismo por una cruenta guerra contra Napoleon, la cual fue apoyada por los países monárquicos de Europa (Inglaterra, España, Holanda, etc), quienes ansiaban acabar contra el ya mencionado guerrero corso, que hizo temblar las corruptas cortes de esas imperios. Ellos se "olvidan" que las ricas corruptas élites haitianas, las cuales viven como príncipes en lujosas mansionas de Canadá, Francia, USA, incluso Rep. Dominicana, han acabado con cuantas muchísimas ayudas enviadas a Haití a oligarcas haitianos se las han robado de una manera vergonzosa, dejando a su gente gente en la más espantosa miseria. Naide recuerda a tantos dictadores que a base de enormes matanzas han durado mucho tiempo en el poder absoluto de Haití. !Carmba, cuántos sinvergúenzas! Ahora quieren enriquecerse más echandoles la culpa a otros. Es que desean pescar en mar revuelto, porque es ganancia grande para ladrones. Es una lástima que estén en estos mismos momentos hurtando mucha ayuda internacional. Son genormess estafadores y simuladores, esencialmente ésos que andan con la famosa Biblia debajo de sus brazos. Los que se dejan engañar por tales falsantes son unos tontos. Tengan cuidado a cuál institución ayuden. Los ladrones de cuello blanco están haciendo su doble agosto. Basta ya de echarle la culpa a otros, cuando esa gente debió ser degollada por la justiciera guillotina de la ejemplar Revolución Francesa, la que les dio la libertad a los negros traídos por España y Portugal. Atrás los oportunistas. Vivia la Humanidad. Fuera la élite ladrona del pueblo haitiano. Esa élite de intelectuales desgració a Haití, poblacion que no posee identidad y mucho menos nación, porque esos malditos ladrones se las quitaron. Abajo el chantaje de tantos sirvergúenzas

RECORDANDO A NIKITA KHRUSCHOW

RECORDANDO A NIKITA KHRUSCHOW

    Lo cierto es que cuando se lee sobre la vida de Nikita Jruschov --un campesino de familia pobrísima que comenzó a laborar la tierra desde los siete años en vez de estar aprendiendo a leer y escribir--, se siente gran admiración por aquel ser humano que prefirió perder el máximo poder de la Unión de las Repúblicas Socialista Soviéticas (URSS), 1953-1964, antes que llevar a la humanidad, animales y árboles del planeta Tierra, a una total extinción en una estúpida y horrorosa guerra nuclear durante aquellos grises días de la denominada ‘Crisis de los Misiles en Cuba’, 1963.  

    Nikita Khruschow nació en Kalinovka, Rusia, el 17 de abril de 1894, falleciendo el 11 de noviembre de 1971, cuidando su hermoso jardín, pues era gran amante de la Madre Naturaleza. Vivió de una modesta pensión. Está sepultado en el cementerio de Novodevichy, Moscú. Y si Ud. está leyendo este artículo, debe saber que se lo debe a él, a ese hombre olvidado por la ingratitud de los políticos, quienes quieren mantener entre penumbras, olvidado, a hombres como Nikita, vilmente calumniado.     

    En 1908 su familia se fue para Ucrania, en donde su padre trabajó como minero y su madre lavaba ropa en diversas casas. Teniendo 15 años laboró en una industria limpiando hollín de enormes calderas. Más luego se hizo obrero metalúrgico, recibiendo un mejor sueldo, quedando por su profesión exonerado del Servicio Militar y de su participación en la Primera Guerra Mundial.   

    Tuvo una excelente participación en la Revolución Bolchevique en 1917. Se distinguió luchando con el Ejército Rojo durante la Guerra Civil, 1918-1920. Consideran que fue un formidable combatiente. Realizó carrera política en el Partido Comunista de Ucrania. Debido a su capacidad de acción, mando  y trabajo, escaló rápidamente en esa organización, llegando a ser primer secretario de la región de Moscú y de la República de Ucrania.  

    Nikita se distinguió en la horrible Guerra Patriótica contra los invasores nazis. Guerra que duró  Alemania nazi, entre 1941-’45, siendo Comisario Político con el rango de Teniente General. A consecuencia de la invasión germánica organizó el partido para defender Ucrania. Luchó contra los llamados ‘nacionalistas’ aliados de los alemanes, pero fue mandado a buscar por Stalin  ante la caída de Kiev. Fue luego enviado a Stalingrado, actual Volgogrado, a dirigir la defensa de tan importante ciudad, ruta principal para llegar a los pozos petroleros de la URSS. Allí mantuvo a raya a los nazis, quienes perdieron muchas tropas, aviones, tanques con la resistencia del Ejército Rojo y el pueblo soviético. En esa batalla, tenida como la más sanguinaria y horrenda conocida por la humanidad, murieron más de cuatro millones de personas entre militares y civiles de ambas partes, principalmente de soviéticos. La ciudad quedó totalmente destruida. Empero fue ganada por sus defensores ante la formidable contraofensiva dirigida por Kruschov contra el poderoso Sexto Ejército Nazi. Los alemanes murieron por millares, rindiéndose miles, entre éstos gran cantidad de altos y medianos oficiales. Se la considera una de las batallas decisivas para derrotar a Hitler y sus arrogantes tropas. Fueron combates de casa en casa, con francotiradores por doquier, de incesantes emboscadas a cualquier hora, y con un terrible frío que dejaba a los soldados congelados. Los alemanes la llamaron Ratternenkneg: “guerra de ratas”.    

    Con la muerte de Stalin (1953) fue electo Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, PCUS. Lentamente fue eliminando el culto al estalinismo, ya que consideraba que el marxismo-leninismo lo prohibía. Su popularidad creció por tales medidas. Sin embargo, por esa forma de actuar le trajo fuertes críticas de China, la cual lo acusó de ‘revisionista’. Esto trajo un distanciamiento entre ambas naciones, trayendo que los partidos comunistas del mundo apoyaran a los rusos o a los chinos. Tal división les convino a los países capitalistas, aprovechándola al máximo.       

    Al tomar los revolucionarios cubanos dirigidos por Fidel Castro el poder en Cuba en Enero de 1959, derrumbando la dictadura pro-norteamericana de Fulgencio Batista, la situación mundial tomó un peligroso rumbo. John Kennedy, presidente de USA en esos momentos, un hijo de ricos cuya fortuna se dice fue hecha haciendo alcohol clandestino durante la Ley Seca, no simpatizando con el gobierno de Fidel, preparó una invasión de cubanos anticastristas que entraron por Bahía de Cochinos. Estaba apoyada por aviones gringos, los cuales bombardearon y ametrallaron a los revolucionarios que defendían su país contra aquella intervención dirigida por Norteamérica. La aventura tuvo un humillante  fracasó en pocos días. Esto trajo un alejamiento entre USA y Cuba, acercándose los cubanos a la URSS para hacer que la revolución sobreviviera, pues los norteamericanos les pusieron sanciones económicas con fines de que la se derrumbara. Las mismas aún están en plena vigencia. Y es que así actúan los imperios con un territorio que les perteneció y que se hallaba en total rebeldía.

    Los soviéticos, que tenían frente a sus narices cohetes USA de alcance medio, nucleares, en Turquía, aprovechando la situación cubana comenzaron a instalar en ese territorio cohetes San-4 y 5 con cabezas nucleares. Además llevaron 35 mil soldados. Aviones U-2 los descubrieron y Kennedy se alarmó, igualmente el Pentágono. Hubo pánico en las altas esferas norteamericanas. Entonces comenzó la peligrosa Crisis de los Cohetes de 1962 (‘Crisis de octubre’ la llaman los cubanos). Fue cuando la raza humana y toda clase de seres vivientes de nuestro sufrido planeta estuvieron al borde de un desastre o exterminio total. La locura colectiva se iba a manifestar a plenitud. Sin embargo, a pesar de los insultos, del bloqueo naval impuesto a la isla por los yanquis con la participación de buques latinoamericanos (destructores argentinos y venezolanos, dos fragatas dominicanas, etc.), el Ultimátum dado por Kennedy a los soviéticos para que sacaran los cohetes o habría una guerra atómica, la razón lógica de Kruschow se impuso. Y tal vez pensó: ¿”Y cómo voy a llevarme de este riquito y arrogante enemigo de la Clase Humilde,  corrupto, que se le importa un pepino sus semejantes debido a que estará dizque protegido con su gente en un refugio antiatómico a destruir este todavía hermoso planeta en el cual vivimos”? Y Nikita retiró los cohetes, pero también los gringos hicieron lo mismo en Turquía. Y logró comprometer a Estados Unidos en no atacar a Cuba. Fue una decisión valiente la tomada por Kruschow. Aunque se asegura que por calles habaneras una multitud de enojadas personas gritó: “Niki, mariquita, lo que se da no se quita”, la verdad es que Cuba hubiera desaparecido del mapa, y los que aún estamos vivos se lo debemos a él, a Nikita Kruschov, salvador de la actual humanidad.

    Eso de que “el tigre es un pedazo de papel” es un gran disparate, como también lo fue “el gran salto hacia delante”, el cual sucedió al revés. Ya no estamos en guerras convencionales de fusilería y cañonazos. Eso es para hacer dinero los armamentistas y robar los recursos naturales de naciones débiles. Una posible guerra entre potencias sería con armamentos sumamente poderosos, imposible de imaginarnos las consecuencias que nos ocasionarían.   

    Por tanto, inclino mi cabeza en honor a un gran revolucionario de paz, creador de la Coexistencia Pacífica. No es culpable de cuanto aconteció después en la Unión Soviética. Él es una personalidad meritoria que debería otorgársele, in memoriam, a años de su muerte, el Premio Nobel de la Paz. Se lo merece en demasía.

 

 

 

‘Un mensaje para reflexionar’ (Ecológico)

‘Un mensaje para reflexionar’  (Ecológico)

     Claro que fue verdad. En lejanísimo día, un ‘hombre’, melancólico desde que comenzó su vagar por las costas, embelesado ante la grandeza y preciosidad del mar, decidió orinar profusamente entre las azulinas aguas de un mundo incomprendido por él, empezando así a ensuciar nuestro puro y hermoso planeta.

     Las gaviotas se espantaron. Y aunque son aves de paz, enojadas trataron de impedírselo. Empero, aquel individuo, impetuoso y altamente egoísta, imponiendo su fuerza las espantó con las armas que el tiempo había puesto en sus manos.

     ¡Cierto, a todo pájaro marino mantuvo a raya!

     Con el curso de los años prosiguió orinándose encima de la mar, riendo de manera infantil, mientras se fue volviendo fortísimo y poderoso, pero totalmente inmaduro.

     Los siglos continuaron pasando cuando de forma sorpresiva las aguas principiaron a ponerse turbias, muriendo especies que no abandonaban su hábitat, creando pánico entre los moradores que vivían próximo al sitio infectado.

     Sin embargo, aunque ese sujeto contempló lo que estaba sucediendo frente a su altanera nariz, no se inmutó ni preocupó por tan terrible acontecimiento. Sí, él nada trató de hacer. Y porque en demasía le desagradó el hedor ambiental, cargando modernos armamentos marchó mar adentro, buscando mayor profundidad y limpieza. Y allá, en lontananza, riendo cual demente, disparando contra supuestos enemigos, siguió expulsando sus orines con más fuerza, ahora en tremendos chorros, los cuales hicieron cambiar con prontitud la tonalidad azulosa del océano en otra rojiza y repulsiva.

     Despavoridos huyeron del área contagiosa gran cantidad de géneros marinos. Por montones morían los peces. En diversos mares se formó un enorme tapiz con sus putrefactos cuerpos.

     ¡El horror trotó por los rincones del mundo!

     No obstante, ese personaje permaneció con su risa loca, ignorando cuanto sucedía y siempre orinando. Vaya, ¡cuán considerable hallábase su ignorancia!

     Numerosas ballenas con sus ballenatos, mamíferos muy sensibles, gritando “tenemos derecho a vivir”, se suicidaron delante del poblado del arrogante sujeto. Pero aquel sinvergüenza, gozando al conocer lo acontecido, persistió afanosamente en su demencia de ensuciarse encima de la mar, sin respetar a nadie, ni siquiera a sus paisanos. Para nada valían las protestas: él era el vigoroso hombre del poder.       

     El planeta se enfermó. Ríos y arroyos se exterminaron. Desaparecían zonas verdes. Casi no se advertían aves ni mariposas con sus vuelos serpenteados. El hambre realizaba estragos por el mundo. Toda clase de vida se fue apagando. Se creyó que los reinos animal y vegetal desaparecerían, quedando sustituidos por un terreno fangoso y fétido.

     Entonces vino a suceder una forma de milagro. Cierto, ese tipo, sin dejar de orinar y reír, de mantenerse en guardia con su fusil automático, percibiendo que el panorama en su redor no marchaba perfectamente, con cautela se puso a contemplarlo.

     ¡Se estremeció por lo que ojeó! Fue entonces que, dejando su risa demencial, acongojado, tuvo deseos de huir hacia un paraje apto para la vida humana pues consideró que la suya peligraba.     

    Detuvo sus intensos chorros de orines. Lamentándose retornó al litoral. Atisbó por sus sofisticados aparatos que la Tierra era hediondez total. Y asustado, echando la prevención a un lado, arañado por su poquísima conciencia, ansió tranquilizarse, calmar su abatido espíritu.

     Las penumbras lo envolvían. Y poseído por inmensa tristeza, conmovido, se puso a formar un bulto con cuanto llevaba consigo: su fusil, el uniforme con polvo de muchos vientos, las odiosas botas humillantes del más apartado arroyuelo, el casco salpicado de astros, el sujetador cinturón de continentes…, todo lo que cargaba lo convirtió en gran lío, un enorme paquete, y lo lanzó con fuerte bríos hacia el parduzco espacio en donde se esfumó entre el cosmos.

     Desnudo, meditativo, parado sobre el vastísimo lodazal en que había convertido el bellísimo mundo heredado por seres salidos de la mar, lleno de pesar, elevando su vista al taciturno firmamento, con sollozante voz sentenció:

     --¡Caramba, soy un desagradecido, un terrible egoísta!

     De inmediato, inclinando su cabeza, comenzó a llorar profusamente. En principio sus lágrimas eran oscurísimas, luego parduzcas, después turbias, hasta que con el paso del tiempo fueron clareando, volviéndose lentamente tan límpidas como las vertidas por inocente infante.

     La verdad fue que el sincero humor segregado por sus ojos, con lentitud limpiaron la pestilencia del planeta, poniéndose el cielo azul igual que la mar, viéndose de nuevo a las estrellas brillar. Y por eso él, ya convertido en ser colectivo, oteando el alba en lejanía, detuvo su sollozar, sonriendo al hermoso amanecer arrastrado por una enorme bandada de gaviotas. Claro, la ciclización volvió a manifestarse plenamente, regresando las aguas a henchirse de vidas, igualmente los montes, valles y cimas.

     Nuevamente la Tierra, cual otrora, se hallaba bellísima. El antiguo ‘orinador’, ya feliz, admirando al colibrí, silbando con el ruiseñor, en su frente luz redentora, rodeado de aves, él, hombre formado entre espinas, duro como callao, exterminador de especies por desconocimiento, un arcoíris a su espalda, sonreído, plantado entre el mar y cerca de la orilla, trayendo la brisa un susurro de que el planeta es de todos sus vivientes”, llegando al clímax del goce humano por la satisfacción cumplida, sin señal de adioses, un color de rosa envolviendo el lugar, dejando generaciones dichosas, ante millares de ojos se transformó en monumental estatua con cierta semejanza al Coloso de Rodas.           

         

    Y para terminar señalo: que durante bastante tiempo hubo paz en la Tierra, porque la Luz había vencido a las tinieblas.