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Bernot Berry Martinez (Turenne)

¡OBAMA, QUÉ BUEN ACTOR ERES!

                          

 Por Bernot Berry Martínez   (bloguero)                                                                                   

    Al autor le apena muchísimo la terrible matanza de esos inocentes niñitos que fueron asesinados por un sinvergüenza drogradicto de apenas 20 años de edad en una escuela primaria. Nos unimos al inmenso dolor por el cual atraviezan los familiares de esos inocentes cuando se hallaban recibiendo el pan de la enseñanza. Ha sido otra amarga experiencia para esa comunidad como para toda Norteamérica.   

   A veces nos preguntamos si los Estados Unidos de América está cosechando lo que por años sembró por el mundo entero. Porque la Naturaleza se halla castigándolo de manera fuerte y lo que sucede a cada rato con su gente es muy preocupante.

    Lo que nos molesta bastante es la forma cual actúa Barack Husein Obama, el presidente de tan poderosa y rica gran nación imperial.  Él no escatima principios para usar su demagogia, engatusar a los yanquis negros, blancos, hispanos, asiáticos, y en el extranjero. Desde luego: tiene toda la prensa a su favor y pocos critican su forma de ser. Es más, lo alaban por cuanto realiza, pues esa es la orden que tienen de los dueños de los medios.

    Pero como nosotros no tenemos compromisos con nadie, somos independientes, podemos dar nuestra opinión sin esperar ninguna prebenda de nadie, ni siquiera una felicitación. Todo lo contrario. Guardan ese cobarde silencio o se alarman por escribir algo semejante.

    Obama, dirigiéndose a su país por la tragedia, tenía el rostro endurecido, fingiendio tristeza, y hasta exprimió unas cápsulas que se ponen debajo de los párpados para que salieran unas supuestas lágrimas que causaron gran impresión en quienes lo comtemplaban.

    Cuánta hipocresía y doble moral posee ese títere de los grandes empresarios del mundo, del famoso club y de los iluminatis. No obstante, se orgullese con sus grandes matanzas por Irak, Arganistán, Libia, Siria, los más de cien mil muertos en la frontera mejicana, etc.

    Para esos infelices no hay fingidas lágrimas ni ninguna consternación. Todo lo contrario: se felicitan por las masacres que hacen por el mundo, incluyendo niñitos de meses de nacidos.

    ¡Cuánta maldad hay en el mundo! Y todavía los tontos útiles aguardan a un tal Moisés, Jesús, Mahoma, y se matan entre ellos!

     ¡Qué triste es la ignorancia!

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

SIEMPRE TE RECUERDO, PIRIS, SIEMPRE

Por Bernot Berry Martínez (bloguero)

Aconteció en Diciembre 15 del 2000, aproximadamente a las seis de la mañana, cuando expiró Miguel Alfonso Mendoza, mejor conocido como ‘Piris’. Falleció a consecuencia de diversas complicaciones. Tenía 67 años. Fue sepultado en la Necrópolis “San Pedro” en plena tierra, donde se pensaba levantar próximamente el Panteón de la Prensa, el cual se hizo en otro lugar más adecuado del mismo camposanto.

‘Piris’ y yo fuimos amigos. Hubo respeto mutuo. Con frecuencia conversábamos de cultura en general. Poseía una inmensa memoria. Fue persona polémica. Defendía sus ideas con fogosidad. Era gran amante del ecosistema. A veces se iba a los puños con cualquiera en defensa de un árbol, una culebrita, algún cangrejito, sapo, pajarito, etc. Cierto, su vocación de servicio fue muy grande. Le agradaba enseñar. A nadie ponía mala cara cuando era interrogado sobre algún tema histórico, esencialmente si se trataba de algo relacionado con Macorís, pues la historia de este pueblo le apasionaba en demasía, llegando con frecuencia hasta la xenofobia localista. Quienes convivieron con él siempre recordaremos su frase: “Nosotros no somos petro, sino macorisanos”, la cual utilizaba cuando alguien, sin importar persona ni lugar, mencionaba nuestro gentilicio.

Fueron famosas sus “Efemérides Macorisanas” en el desaparecido semanario ‘El Este’, del siempre bien recordado periodista Napoleón Santana. Asimismo lo era su columna ‘Nuestras Calles’, que con satisfacción publicaba en ‘El Higuamo’, ese combativo medio del periodista Víctor Pérez Quiñónez. Tales trabajos debieron estar ya impresos mientras vivía Miguel Alfonso, sin embargo él era un poco descuidado en estos asuntos de publicaciones, siempre lo dejaba para después (“luego lo haré, ya tú verás”), me decía cuando le aconsejaba que publicara sus laboriosos escritos. Incluso traté de ayudarle en las correcciones, asimismo diagramarlos en computadora, mas siempre lo dejaba para después. Entonces le sorprendió la muerte, llevándoselo para su misterioso dominio laberíntico. Ojalá no suceda lo peor, y que su inmenso trabajo se pierda con el tiempo, cumpliéndose aquel popular refrán de que “nadie sabe para quien trabaja”.

Miguel Alfonso Mendoza era duartiano. Enseñaba que Duarte es el único Padre de la Patria y que fue en el Este donde se proclamó nuestra Separación de Haití. Y lo efectuaba con vehemencia, defendiendo sus ideas en cualquier parte. Él no tenía miedo. Por su manera de ser fue salvajemente golpeado por paleros trujillistas y por la ‘banda colorá’ en el gobierno de Balaguer. Igualmente los hicieron ciertos trogloditas, dejándole profundas heridas, esencialmente emocionales, perdiendo casi la visión de un ojo. Personeros del pasado-presente, con ideas falangistas, incendiaron la vivienda donde residía en la calle Mella, quemándosele variados escritos históricos. Empero, debemos recordar que José Martí manifestó: “No tiene derecho a escribir quien no tiene el valor de defender con su vida cuanto escribe”. Y “Piris” se caracterizó por su enorme arrojo defendiendo sus notas. Y por eso fue odiado en demasía, esencialmente por su ética.

Fue considerado el decano del periodismo de Macorís. Laboró y cooperó con diversos medios de comunicación, tanto nacionales como locales, la mayoría de las veces gratuitamente. Pienso que lo hacía por amor a la comunicación.

Desde años se desempañaba como Asistente-Director del periódico ‘El Higuamo’.

Su cadáver fue velado en la Funeraria San Pedro. Como era capitán Honorífico de nuestro Benemérito Cuerpo de Bomberos, en su honor fue tocado la sirena, despidiéndolo, y a eso de las 5:35 de la tarde fue conducido delante del cercano Cuartel General en donde se le rindió los honores correspondientes a su rango. Después fue llevado a la Catedral San Pedro, seguido el carro fúnebre por familiares, colegas, amistades, vehículos. Al cortejo le tomaban fotos y fílmicas.

Yo me encontraba sumamente adolorido, sintiendo un hondo vacío por su partida que no pude hablar bien cuando Ramón Perdomo trató de entrevistarme (más luego comprendería que jamás ‘Piris’ se iría de las calles macorisanas pues su espíritu las continuaría caminando, pateando algún objeto, ojeando papeles que hallaba,...)

Llegamos a la catedral. No obstante, por algo que a varios nos pareció extraño, las puertas laterales no pudieron ser abiertas. Dizque el llavero no apareció. Y vaya, tuvimos que entrarlo por la puerta de atrás, por la cual Miguel Alfonzo afirmaba que deberían de entrar a los difuntos ya que era su entrada principal. Y ya frente al altar, aguardamos un buen rato antes de que apareciera un extravagante ‘religioso’, quien con rapidez, sin mencionar ni una vez el nombre del fallecido, rezó un Padre Nuestro, y casi de inmediato, mirando a los presentes con ojos cansados, loco por irse a dormir, haciendo en el aire la señal de la cruz dijo que se lo llevaran en paz. Creo que eso fue lo más apresurado que se le ha efectuado a un muerto en iglesia, algo así como un récord, una verdadera desconsideración a los asistentes, a los familiares que pagaron el dinero exigido por la parroquia para efectuar aquella ridícula ‘ceremonia’.

En tanto avanzábamos en vehículos hacia la retirada Necrópolis, un repentino aguacero cayó sobre la ciudad. Temimos que la lluvia seguiría. Los motoristas buscaron protección. Sin embargo, así como vino también se alejó. El cielo se aclaró. Y llegamos al cementerio. Y cargamos el barato ataúd grisáceo hasta el terreno designado para sepultarlo, introduciéndolo en un hoyo en la recién mojada tierra. Observando todo con gran dolor medité que allí iremos a parar los que vivimos, sin importar clase social, en determinado tiempo ignorado.

Mientras las personas echaban tierra encima del féretro, algunas personas hablaron. Primero lo hizo Josefina, su hermana, y después tres periodistas, comenzando el directivo de la filial del Sindicato de Prensa, Eduard Leger; después Tomás Astacio Zorrilla, dirigente local del Colegio de Periodistas, y Víctor Pérez Quiñónez. del periódico El Higuamo.

Al mismo tiempo que la tumba iba siendo cubierta de flores y tierra, yo percibí una conmoción recorrer mi cuerpo, escuchando una susurrada voz diciéndome al oído: “Animo amigo, siempre estaré con ustedes”. Entonces, ligeramente sonreí al advertir el adusto rostro del fallecido, contemplándonos atentamente encima de una tumba cercana.

NOTA2: En tarde grisácea, de llovizna de cuando en vez, el 3-4-’08, los restos de Miguel Alfonzo Mendoza (‘Piris’) fueron exhumados y conducidos al Panteón de la Prensa, introduciéndolo a la vera del periodista-sindicalista Ramón Martínez Félix, quien había fallecido días atrás.

En ese traslado asistieron poquísimas personas: Agustín Vega, Eduard Leger, Francis Aníbal, Iván Santana, Rafael Soto y quien escribe.

 

EN EL DOCE ANIVERSARIO DE SU ASESINATO

 

Por Bernot Berry Martínez (bloguero)

 

NOTA: este es el último trabajo que haré sobre el crimen del guaraguao del parque Duarte. Han pasado doce meses y el sitio en el cual vivió por más de 200 años, un símbolo de Macorís, nuestro ícono, aún sigue vacío, ningún árbol ha sido sembrado por nuestro honorable alcalde, Sr. Antonio Echavarría (Toni).

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Foto cortesía de Roberto Fadul

NOTA2: Lugar en donde por más de 200 años vivió el guaraguao del parque Duarte de Macorís. Fue el símbolo de este pueblo, su ícono. Lo tumbaron porque estaba un poco enfermo, aunque nunca trataron de curarlo, teniendo ellos el deber de hacerlo. Parece que no querían gastar unos cientos de pesos en ello. Es una lástima que carguemos todos esa enorme irresponsabilidad.

 

Quise contribuir en su restablecimiento, pero las autoridades del Ayuntamiento no nos hicieron caso, es más se rieron porque yo, un ciudadano en todo su derecho de pedir su cura, tratara de que nuestro símbolo fuera arreglado, con una verja metálica para que nadie se le orinara encima, le pusieran una tarja en la que se mencionara su vejez, el cual vio crecer a Macorís hacia todas direcciones.

Lo que le hicieron al símbolo de Macorís es imperdonable, una gran falta de respeto, una desconsideración sin límite. No obstante, todo se paga aquí, no en un cielo celestial como afirman los vividores de los tontos útiles. Porque aquí, ahora, existen más ’indios’ que cuando vino Colón.

El Sr. Roberto Salcedo, buen alcalde del Distrito Nacional, les salvó la vida a muchos preciosos árboles que se hallaban en peores situación que nuestro ícono. Hoy adornan con orgullo ciertas avenidas de la capital.

Han pasado doce meses de su asesinato, un año, y con la excepción nuestra nadie ha protestado. Por eso dicen que Macorís es un pueblo de indiferentes.

Bueno, ya no seguiremos casi escribiendo sobre esto. Pienso que he cumplido con mi deber de periodista y escritor. Nadie me apoyó, pues las prebendas que reciben quienes podían hacerlo hacen que miren hacia otro lado. Además, la mayoría son de monte adentro, igual a nuestro alcalde, y no les importa nada de este pueblo al cual vinieron a matarse el hambre.

¡Sí, siempre recordaré al querido guaraguao del parque Duarte, asesinado el 5 de diciembre del 2012!

LOOR POR SIEMPRE A DELIO GOMEZ OCHOA

Por Bernot Berry Martínez  (bloguero)
 
 
 
AUNQUE NUNCA HE PERTENECIDO AL MOVIMIENTO IZQUIERDA UNIDA, MIU, ME SOLADARIZO CON HONOR POR SU GRAN INICIATIVA DE PONERLE EL NOMBRE DEL  HÉROE NACIONAL, COMANDANTE DELIO GOMEZ OCHOA, QUIEN LUCHO EN LA SIERRA MAESTRA JUNTO A FIDEL CASTRO, CUBANO QUE SOBREVIVIO EN LA GESTA HEROICA DE LA EXPEDICION GUERRILLERA CONTRA LA TIRANIA TRUJILLISTA DE CONSTANZA, MAIMON Y ESTERO HONDO, A UN LOCAL DE SU ORGANIZACION POLITICA EN MOCA.
 
¡FELICITACIONES POR TAN DIGNA DESIGNACION! 
 
¡LOOR POR SIEMPRE AL GLORIOSO COMANDANTE DELIO GOMEZ OCHOA Y SUS COMPAÑEROS REVOLUCIONARIOS DE VERDAD, NO DE PACOTILLA, DE FIGUREO EN LA PRENSA ESCRITA Y TELEVISIVA!
 
LA PALABRA ES PARA DECIR LA VERDAD, NO PARA ENCUBRIRLA (José Martí).
 
 
  
     

¿Y DE VERDAD TIENE DIGNIDAD?

 

Por Bernot Berry Martínez  (bloguero)

            

Un sujeto politiquero, millonario, perteneciente a la rancia oligarquía fascista cibaeña –la misma que tumbó a don Juan Bosch--, ha afirmado con su arrogancia demencia enfermiza, que él no ha felicitado a quien lo derrotó porque con dolor en su alma no puede hacerlo aunque quisiera, debido a que posee DIGNIDAD.

Bueno, parece que ese individuo no conoce a fondo la palabra dignidad, ya que se está burlando por su ignorancia de quienes lo escucharon. Por eso sería interesante que él, igual sus dirigntes vejetorios y sus seguidores perseguidores de prebendas, se busquen un buen diccionario y examinen con decencia, sin fanatismo y bajos rencores, el verdadero significado de la misma.

No es bueno tratar de engañar a la gente. Eso conduce a que esa persona se vaya rebajando más de lo que está. Porque, ¿existe algún tipo sin cerebro que no recuerde que este sujeto hizo capitán del Ejército a un hombre vinculado al narcotráfico y que ahora se encuentra preso en Norteamérica? Es cierto que gran parte del pueblo dominicano no tiene memoria, que vive el momento, pero existen unos miles que no olvidan con facilidad lo relacionado a la nación duartiana.

¡No todos podemos ser políticos! Esa es una profesión que se estudia para defender al pueblo, ayudarlo, conducirlo por los senderos de la prosperidad, de construir obras para beneficiar a todos, de hacerlo más amante de la Patria.

Cierto, ese tipo puede ser buen cómico, con chistes de la vieja guardia trujillista. Pero eso quedó en el pasado y jamás volverá. Los ancianos debemos buscar el sitio que nos corresponde. Y usted debería saberlo con exactitud antes que un gran vendaval lo conduzca al zafacón de la historia.

      

'EL LUGAR DE LA CITA'

           

NOTA: Complaciendo varias peticiones he puesto esta relato perteneciente a mi libro "Anécdotas Macorisanas y"... 

 

Por: Bernot Berry Martínez (bloguero).

 

Hay hechos que escapan a nuestro raciocinio, fenómenos paranormales a los cuales uno no les haya una lógica explicación.

Cierto, conozco diversas de esas raras manifestaciones pero narraré una que le aconteció a un conocido mío. Me contó el amigo, a quien llamaré Carlos, que el asunto comenzó hace tiempo, cuando él tenía poco más de 20 años y perdidamente se enamoró de una joven de 17, estudiante de un colegio católico. Su principal problema consistía en que pertenecían a clases sociales diferentes y no podía acercarse a ella fácilmente para tratar de ganar su amor. Además, él era algo introvertido, lo cual contribuía en aumentarle su dificultad amorosa.

Carlos, impotente, temiendo ser rechazado con fuertes epítetos como en otras ocasiones, veía pasar a su idolatrada cuando salía en las tardes de la escuela, regularmente protegida por familiares y amistades. Y la perseguía con su mirada hasta perderse lejos, absorbida entre el rojizo y bello crepúsculo veraniego de aquellos tiempos. Pero otras veces no se quedaba solamente mirándola, sino que seguía al grupito desde prudente distancia, soportando con estoicismo las risitas y señalamientos de las estudiantes cuando advertían su presencia.

La madre de su gran amor le llamó la atención duramente, afirmándole que se pusiera en su puesto y procurara muchachas de su clase. Sin embargo, él era perseverante, esto lo había aprendido de su progenitor-- un esotérico incomprendido--, enseñándole a no renunciar con prontitud a cualquier ideal, continuando combatiendo con firmeza, sin desesperarse, pues al final podía llegar a contemplar el sin igual arco iris, al cual sólo tienen derecho a otear los virtuosos guerreros protegidos de los dioses.

En cierta oportunidad, mientras aguardaba verla cruzar con sus protegidos por el otro lado de la vía, se apareció el padre de su venerada con un bate de béisbol sobre el hombro. Venía caminando en la misma calzada en que él se hallaba parado, junto a la pared de una vieja casa. El ambiente estaba muy tenso: fue un momento de salir huyendo o quedarse sin importar consecuencia. Mas, el joven era sereno, izquierdista, bien entrenado, participante en la Guerra de Abril de 1965, andando regularmente con una oculta pistola ‘32 entre su cinturón cubierta con la camisa que siempre usaba por fuera, teniéndola ‘sobada’ con el seguro puesto (esta narración sucedió durante los horribles doce años del balaguerato, régimen que asesinó a miles de jóvenes de la izquierda revolucionaria). Y él optó por quedarse en el mismo lugar. Le quitó discretamente el seguro al arma, colocando su diestra cerquita de la culata, casi tocándola. Así esperó al individuo, un arrogante tipo cuyo padre fue un insignificante calié trujillista, robador de terrenos, cuatrero, verdadero azote de un cercano ingenio azucarero. No obstante, el sujeto pasó a su vera sin contemplarle, no efectuando ningún movimiento de agresión… Carlos lo percibió nervioso, asustado. Además, notó que apuraba su andar, manteniendo el bate encima del hombro. El joven, sin quitarle la vista, intuyó que el individuo estaba ansioso por alejarse de allí.

Ahora bien, ¿quiso ese hombre asustarlo para que saliera corriendo y ellos se rieran después, haciendo sus comentarios entre sus amigotes? ¿Acaso fue una idea de la madre con ese propósito? Eso sólo lo conocerán ambos. Cuanto sí era cierto es que esa tarde el destino o lo que sea evitó una horrible tragedia en Macorís, en el mismo centro del pueblo, ya que con seguridad el joven le hubiera dado varios certeros balazos en pleno pecho, si trataba de hacer cualquier intento de agresión.

Empero, Carlos gozaba con su tristeza cuando ella pasaba por el otro lado --siempre escoltada como si fuera una princesa de la engreída monarquía española--, pues experimentaba que la chica le observaba con afectos, dulcemente, lo que le daba cierta animosidad para continuar con su silente y conocido enamoramiento.

Fue en un sabatino atardecer que sorpresivamente él se encontró con una primita de su idolatrada, quien estaba enterada de todo y se llevaban bien. Con frecuencia andaban juntas. Y Carlos, aprovechando la casualidad que se le presentó (“el destino me la puso ahí”, me afirmó), armado con ese valor espartano que posee todo enamorado, se le acercó y le manifestó: “Eh, perdóneme, pero hágame el gran favor de decirle a Luisita que ansío hablarle rápido o me volveré loco. Dígale que es mañana domingo, a las siete en punto, en la Duarte con Domínguez Charro, y que por favor no deje de ir”.

La jovencita, algo sorprendida, sin hablarle nada, movió su cabeza de manera afirmativa, como diciéndole que sí, que se lo informaría. Y Carlos, contentísimo, la muchacha contemplándole asombrada, dio un salto y riendo se fue trotando por la calle Sánchez, la gente observándole cual demente. Llegó a detenerse cuando llegó al Malecón, sentándose allí sonreído, su corazón latiéndole deprisa, complacido por la hazaña efectuada, esperanzado en que ella acudiría a la cita, era un motivo especial para los dos, lo sentía en lo más hondo de su ser.

En esa ocasión no pudo dormir. Las horas fueron pasando lentamente, levantándose del lecho varias veces. Creyó escuchar el enorme sonido (TIC-TAC, TIC-TAC) del reloj del mundo. “Fue la noche más larga de mi vida, pensé que jamás amanecería”, me indicó esa tarde en la cual por pura casualidad nos encontramos frente al río, junto a la muralla en la que yo admiraba la preciosidad de un crepúsculo y de cuando en vez el lanzamiento de una atarraya por un hombre sin camisa, descalzo, de tez cobriza, encaramado encima de una solitaria roca).

Sí, fue en aquel muro gris que conocí la interesante historia que cuento aquí. Me dijo que por fin sonó la sirena de los Bomberos anunciando las seis de la mañana, y que ahí mismo restó el tiempo faltante para la cita: 13 horas exactas. Lo consideró un lapso larguísimo para el grandioso encuentro entre él y Luisa, la amadísima joven de hermosos ojos negros, sonrisa sin igual y lindísimos carnosos labios. Me señaló que se encontraba tan emocionado meditando en eso, que lanzó un alegre fortísimo chillido que hizo corretear a sus familiares hacia su dormitorio, debiendo decirles una mentirita acerca de una supuesta pesadilla que tuvo.

Carlos me narró que fue contando hasta los minutos para el gran momento. Habló solo. Su madre le contempló preocupada, preguntándole si le sucedía algo. Los hermanos se rieron: sabían que estaba obsesionado por una joven que no le hacía caso. Prácticamente no desayunó ni almorzó, tampoco casi cenó. Con frecuencia su vista estaba en el reloj de pared, asimismo en el suyo. Dos veces se bañó y afeitó, y tres veces fueron las que cambió de parecer sobre la vestimenta que llevaría.

Y por fin la sirena aulló, avisando las seis de la tarde de aquel domingo veraniego, precioso, aún azuloso, especial para tan apreciable encuentro. Y Carlos terminó de prepararse para partir. Entonces, nervioso por el tiempo que ahora pasaba con prontitud, se puso en la camisa, el cuello, las orejas y el velludo pecho, un líquido de ciertas flores introducidas entre un perfume barato, comprado a una hechicera la cual le aseguró que no existía fémina que pudiera resistir a un enamorado si éste lo llevaba puesto, cayendo inmediatamente bajo su hechizo. No obstante, él no creía en eso, se lo puso porque se lo recomendaron unos jóvenes mujeriegos. Entonces se lo quitó con jabón, poniéndose otra camisa, pues consideró que si Luisita lo amaba no debía de hacerle trampas, eso no iba con sus principios.

Regocijado, apenas oyendo a su madre de que tuviera cuidado en la calle pues la cosa está peligrosa (incluso se le olvidó la pistola), sin cavilar ni un instante en la posibilidad de que la joven no acudiría a su invitación por razón ignorada, salió con pasos firmes hacia el lugar escogido para el grandioso momento durante ese atardecer dominguero, día en que Luisa regularmente acudía con su prima a la misa de las siete.

Faltando diez minutos para la hora indicada, Carlos llegó al sitio de la cita, parándose en la intersección de las indicadas calles, junto a una antigua casa de cemento armado construida en 1915. Ojeaba para todas partes buscando la figura de su adorada, ya que la oscuridad iba envolviendo el ambiente. Se paseaba inquieto. Ni siquiera sabía qué le diría cuando la viera llegar. En eso le llegó una idea negativa, nublando su mente: ¿Y si ella no viene porque su parienta nada le dijo, ah? (“No, no puede ser, la muchacha me afirmó con su cabeza que se lo diría, yo la entendí bien”, dizque pensó). En ese instante se dio cuenta de que no tenía su arma, de que se hallaba desarmado en lugar peligroso. Y quiso ir a buscarla, pero el tiempo de la reunión se le venía encima, decidiendo quedarse, enfrentar la situación originada por sí mismo.

En eso le pregunté: “Carlos, ¿acaso no creíste que ella no acudiría aunque su prima se lo dijera, eh?” Pero me respondió que no, que no temía tal cosa pues poseía esa honda intuición de que la joven le amaba intensamente.

La verdad es que todo aquello me intrigó. Y como ansiaba conocer el final, su desenlace, elegí no estorbarle, dejándole continuar relatándomelo. Y seguí oyéndolo con fascinante interés. Me contó que la angustia le estaba ocasionando estragos. Pensó hasta en salir huyendo si Luisa no llegaba pronto. Empero, observando que en su reloj de pulsera eran las siete, mirando la calle Duarte --vía por la cual consideró vendría--, la alcanzó a ver que se aproximaba abrazada de su prima. La contempló más hermosa que nunca en ese vestido de color azulino, sintiendo introducírsele una felicidad imposible de narrar.

Me explicó que la emoción lo embriagaba, que su corazón latía con rapidez. La primita los dejó solos, después de comunicarles que vendría a buscarla a las ocho, cuando terminara la misa. Me informó que se tomaron de las manos instintivamente, mirándose con dulzura, dirigiéndose enseguida hacia el Muro de Contención, y que desde ahí, delante del río, hablaron de su amor. Se besaron y abrazaron con pasión, jurándose amarse más allá de la muerte, hechizados por un circundante agonizante crepúsculo.

--Fue como si nos conociéramos desde un largo tiempo --comentó Carlos con la vista perdida en aquel recuerdo.

Me contó que así estuvieron, dominados por un estupendo encantamiento, hasta que la primita regresó, poco más de una hora, y que continuaron viéndose durante unos domingos, amándose cada vez con mayor intensidad en el mismo lugar, pero que los padres de ella lo averiguaron con los acechadores que comenzaron a vigilarlos, principalmente a su persona. Y por tal motivo decidieron mandarla hacia Norteamérica, para apartarla de él, quedándose por su partida muy afligido, tan adolorido que poca cosa le faltó para no perder la razón.

Relató que con frecuencia iba por el lugar donde pasaron felices instantes, recordándolos con nitidez, aconteciendo en ciertas ocasiones que veía la imagen de su adorada surgiendo por la esquina, en el sitio de la primera cita. Detalló que el llanto lo envolvía, pero que a veces no podía soportarlo y lloriqueaba frente al Río Higuamo (el Macoríx), comunicándome que luego de unos años (“Es algo increíble de creer”, expresó con sollozante voz), su gran y único amor, Luisa en persona, no una ilusión de su imaginación, volvió a manifestarse en el mismo lugar e igual tiempo, 7:00 PM, esa vez sola, y que se abrazaron ardientemente, llorando ambos de felicidad, y que abrazados caminaron hacia la orilla del río, amándose de manera apasionada. Me indicó que días después se casaron (claro, sin la participación de los familiares de ella, exceptuando a la prima, algunos de sus parientes, unos amigos) y que partieron para Miami, viviendo allá varios años, siete, retornando al pueblo para festejar junto al río el séptimo aniversario del hijo, nacido un día siete, a las siete del atardecer del séptimo mes del año 1977.

Realmente yo quedé maravillado. En ese instante, una voz infantil gritó:

--Papi, papi, papi,...

Carlos ojeó su reloj, y me manifestó:

--Es la hora, allá vienen. Míralos. Ven, ven para que los conozcas...

 

¿SE QUEDARA SOLO ISRAEL?

 

 

Por Bernot Berry Martínez  (bloguero)

 

Reconociendo que el principal aliado del Estado de Israel son los Estados Unidos, y mirando que Husein Obama es posiblemente un musulmán en secreto, la gente se pregunta si la nación hebrea se quedará sola en su lucha contra los palestinos.

Bueno, lo cierto es que nadie sabe hacia dónde irá la política exterior de los EUA, pues no es un secreto que este poderoso país se halla en condiciones económicas muy desfavorable para hacer una guerra. Parece que va en picada, camino hacia su destrucción como imperio, con bastante posibilidades de que se sus estados se desintegren lentamente.

Es que todo es por un tiempo en la Tierra. Los que ayer fueron grandes y feroces leones traga naciones, son hoy indefensos gaticos que apenas pueden maullar. Es una Ley de la Naturaleza que no se puede violar. Entonces sale otra u otros y el mundo sigue su curso, si es que no nos borra a todos de su superficie en venganza del enorme daño que les hemos causado.

¿Y qué acontecerá con Israel, la supuesta nación de Jehová? ¿Vendrá a protegerla de su desaparición física como afirman las escrituras bíblicas, o se quedará de brazos cruzados, demostrándose que todo es un mito creado por los vividores de la religión judía, de la musulmana y de la cristiana?

El tic-tac del reloj del tiempo prosigue su recorrido. Por lo tanto, lo anterior se irá conociendo tal vez en poco tiempo.

¿EXISTE O NO EXISTE?

 

 

 

 

 

'DEFENDAMOS NUESTRA LIBERTAD DE EXPRESION'

 

 

Por Bernot Berry Martínez (loguero)

 

La Libertad de Expresión se halla en peligro en Dominicana. ¿Qué desean las autoridades actuales con ese proyectro que cursa en el Congreso? ¿Quitar a los periodistas lo que tanto trabajo les ha costado conseguir? No y mil veces no. Eso sería una Ley Mordaza para que los verdaderos comunicadores con ética no puedan ejercer su peligrosa vocación, la cual es informar la verdad al pueblo, nunca lo contrario, como hacen los amarillos por dinero, viviendo muy bien, comiendo mejor, con buenos autos, casas, sin que los sicarios los persigan y asesinen en cualquier esquina como ya ha pasado en muchas ocasiones.

Si los reales periodistas no pueden escribir o comunicar por radio o televisión algo interesante para que la población lo conozca, entonces están más en peligro de cuanto hoy se hallan.

Una vil trama está planeada para que los periodistas serios no puedan comunicar lo que se encuentra pasando. ¿Acaso quieren que digan lo que ellos anhelan, que mientan o callen por temor a los tres años que podrían pasar tras las rejas?

Como miembro de hace años del Colegio Dominicano de Periodistas, CDP, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, SNTP y de la Asociación de Periodistas y Escritores, ADPE, evoco a los congresistas defensores del pueblo, a que no aprueben ese artículo. El mismo nos podría llevar a una nueva forma de tiranía. No podemos permitir que aprueben ese artículo enemigo del pueblo, pues éste merece estar bien informado por los verdaderos comunicadores. Si nos los prohíben, entonces escribiremos en las piedras.

Apoyemos a nuestros directivos que se hallan en lucha permanente defendiendo la misión del comunicador que es informar con veracidad cuanto ocurre en nuestra sufrida comunidad. No podemos claudicar. Los dueños de los medios son poderosos. Poseen demasiados de ellos para confundir al pueblo. Pero los periodistas con ética, los que no se venden, los podrán encerrar en mazmorras como a muchos hicieron, los podrán apalear, hacerles las vida muy difícil, incluso asesinar, pero siempre habrá una pluma, una voz, que salga de las tinieblas a alumbrar a los muertos en vida.

En todo momento lo he gritado a plenitud: ¡VIVA LA LIBERTAD DE EXPRESION!

¡FUERA EL CRUEL DESPOTISMO!