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NUESTRA PENOSA SITUACION

                                      

 

Por Bernot Berry Martínez (bloguero)

 

Macorís es un pueblo en decadencia total, con calles destruidas y calzadas deshechas por ciertos forasteros motoristas que vinieron a nuestra  otrora pujante ciudad a desbaratarla, a detener su rápido avance en la historia de esta Nación.

Y lo han ido logrando a pasos agigantados. No se detienen ni siquiera en la luz roja de los semáforos, ocurriendo accidentes en cualquier instante. Es algo que da pena. Se llevan a la gente por delante. Y riéndose por lo sucedido siguen su rumbo sin que nadie los persiga. Ellos son los amos de las vías y aceras. No tienen placas ni papeles. Es por eso que muchos aseguran que este es un país muy especial. Es tan cierto que los agentes tratan de cuidarlo a ellos, ordenándoles ponerse el casco protector de la cabeza, y no les hacen caso. Pero lo grande es el pasajero o quien va en la parte trasera del motor, ya que sale volando por los aires y se rompe el cráneo al darse contra el suelo, a ése, pobre, no se lo exigen, parece que se halla invisible, algo muy distinto en la mayoría de las naciones con avances en la protección de sus habitantes que exigen que ambos lleven el casco.  

¡Qué infeliz grande es quien camina a pie! Hay enorme razón en aquellos que afirman "que quienes andan a pie no son gente".          

Los motoristas o motoconchistas se suben en las calzadas, buscando la sombrita, y el peatón tiene que tirarse a las riesgosas calles para continuar su camino. Y eso es porque aquí no hay autoridades que pongan el ejemplo, que sean mano dura con aquellos violadores de la Ley de Tránsito. Y no lo hacen para no perder votos con ellos y sus familiares. Es por eso que la denominada "democracia" nuestra es una ridícula caricatura  de los politiqueros liberales. 

Vamos cayendo en un oscuro precipicio que no tiene final ni principio. Este país necesita mucha educación. Esto lo afirmó don Juan Bosch en 1963 cuando el general Luna le pidió comprar aviones de combate. Y por eso lo tumbaron los curas jesuitas, los más perversos de la Iglesia Católica -- culpables de las grandes matanzas de los indígenas de la isla--. Estos asesinos de hábitos negros tumbaron del poder al literato  y político  con el apoyo de la rancia oligarquía cibaeña y los grupos militares vendidos al imperio que hoy dirige el simulador mulato Barack Obama. 

10/02/2014 11:26 Bernot Berry Martínez #. sin tema

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