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'DANILO MEDINA Y SU AUSTERIDAD GUBERNAMENTAL'

 

Por Bernot Berry Martínez (bloguero)

 

En la vida privada del Pdte. Medina se le reconoce como un hombre austero, de vivir muy modestamente, de andar en un mismo vehículo que con seguridad guardó para cuando salga de su actual alto cargo.

Lo anterior fue observado por ciertas personas dedicadas a seguir los pasos de gente importante. Danilo y su familia siempre han vivido una vida austera, pues esa es su forma.

Ahora bien, cuando Medina anunció al país su plan de austeridad, de inmediato nos recordó aquella manera de gobernar en sus primeros meses al fallecido Salvador Jorge Blanco, quien con su frase favorita, sonriendo cínicamente, afirmaba a los cuatro vientos, levantando los brazos: Manos limpias, manos limpias”.

Jorge Blanco se paraba en la luz roja, pagaba peaje, dio agua de coco en el Palacio Nacional. Economizaba luz y gasolina al dictar un decreto en que los vehículos oficiales no trabajaran los fines de semana, poniendo en sus puertas delanteras, una frase con letras negras: “para uso oficial solamente”.

Desde luego, todo esto se fue yendo a pique con el trotar de los meses, pues en una luz roja, y por estar de adulón, se llevaron por delante al general Cuervo Gómez, quien estuvo varios meses en un hospital. El agua de coco se fue al carajo y se bebió champán como nunca. Los vehículos fueron usados en parrandas por unos funcionarios que se reían del miserable pueblo que en cierta ocasión se levantó en ‘poblada’ y por consejos de Peña Gómez (“te vas a dejar tumbar”…) mataron a cientos de infelices que protestaban un 24 de abril contra las medidas del Fondo Monetario Internacional a petición de Jorge Blanco.

Todos conocemos cómo terminó el gobierno del árabe Salvador, sentenciado a 20 años de prisión por su enorme corrupción. Ha sido el único presidente dominicano condenado. Y aunque su carnal cómico trató de lavarlo un poco, en la Historia Dominicana quedará esa oscura y magna mancha para siempre.

Desde luego, no quisiera que a Medina le aconteciera algo semejante a Jorge Blanco. Pero los dominicanos somos muy simuladores y corruptos, sin importar hombres o mujeres. Somos los campeones estafando en cualquier empresa en que nos hallemos. Tenemos esa peculiaridad de engañar.

A nuestras mujeres les enseñan a mentir desde niñas. Muchas pierden la virginidad a muy temprana edad. Somos ingratos. No sabemos agradecer a la persona que nos extiende la mano en solidaridad. Cuanto deseamos es una ’botella’ sin hacer nada en el gobierno, esencialmente si nos dan una tarjeta del SIM, perdonen, el llamado DNI. Claro, nos encanta aparentar cuanto no somos y privar en el gran toro bravo del valle.

Cierto, ¡qué infelices somos! Solamente reímos con ron o cerveza en el cerebrito.

Y como me parece que Danilo Medina es un hombre a quien nadie le puede señalar, tengo la gentileza de aconsejarle, sin desear nada, mucho menos una tarjeta del DNI, que tenga mucho ojo avizor con sus funcionarios. La mayoría de ellos están podridos desde hace tiempo.

Cuídese, Sr. presidente, “el horno no está para galleticas”.

Don Juan lo sabía con franqueza. Ese fue su gran y enorme dolor, ya que igual a Bolívar y Duarte: “sembró en la mar”.

 


28/08/2012 10:23 Bernot Berry Martínez #. sin tema

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