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¿TONY, UN ALCALDE SIN CONCIENCIA

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Por: Bernot Berry Martínez   (bloguero)

 

    La gran realidad es que nuestro alcalde municipal, Tony Echavarría, es un ser amante del materialismo vulgar, de esos que tienen preferencia por las viviendas lujosas, el dinero (se afirma que es multimillonario), los vehículos de lujo, de los que tienen vidrios muy oscuros para que nadie lo vea, de poseer grandes fincas, de ser un potentado como en efecto lo es.

    No obstante, es un individuo resentido, sin sensibilidad artística, un sujeto vacío, como los que no tienen nada por dentro: un robot.

    Me apena cuanto le sucede, pues lo conozco desde su infancia en la Fello A. Kidd, cuando con cierta frecuencia visitaba a mi hermano Máximo en la Agencia Marítima. Recuerdo de las calamidades que sufrió junto a su gran madre, una enorme dama a quien siempre he admirado.

    Pero el Tony de aquel entonces y el actual no se parecen en nada. Tal vez el triunfalismo que le dio la politiquería de su partido, una organización (PRD) que defiende a los ricos, de la plutocracia, lo ha puesto de la manera más arriba señalada.

    Es por eso que el Macorís del Mar se encuentra tan desmoralizado. Sus aceras no sirven, llenas de hoyos, y las calles por igual. Qué triste se encuentra nuestro otrora pueblo.

    Hasta el guaraguao del parque Duarte (central le llaman los comejenes de dos patas, similar a como le dicen los santanitas), parece que se está muriendo por un gran hueco que posee en su parte baja, a consecuencia de que dicha arbolada plaza no posee sanitario y la gente se orina dentro del hueco. Esta cavidad ha ido creciendo porque el alcalde no hace nada para salvarlo, protegerlo, ya que es una reliquia de Macorís con más de 200 años de existencia, poseyendo toda nuestra historia entre el mismo, un ser viviente perteneciente al mundo vegetal que siente y padece.  

    Al alcalde se le importa un comino cuanto le acontezca al guaraguao del parque Duarte. Y eso que él de aquí, macorisano, quizá la única autoridad de Macorís. Y por eso me da mayor pique su indiferencia. Pero es que no posee sensibilidad artística. Tampoco le interesa nuestra historia, que el guaraguao sea bicentenario. Para él esas cosas son pendejadas de gente tonta, la que vive en el pasado cuando la “Danza de los Millones”.

    Cuán equivocado estás, infeliz alcalde, multimillonario, con pedilones y adulones por todas partes. En Macorís no todos somos iguales, y tú lo sabes bien.

    En ese Cabildo hay un funcionario, Ing. Agrícola, de nombre Luis Ozuna, que me dejó plantado en un par de ocasiones para dialogar sobre cómo ayudar al árbol guaraguao a vivir más tiempo, pues el mismo no quiere morir, y está creciendo por detrás del hueco, cual forma de contrarrestar cuanto han efectuado los parqueros con sus orines y posiblemente otras ignoradas cosas. Con razón no creo en politiqueros. ¿Me engañaste, Ozuna? ¡Qué va, te lo hiciste tú mismo! Es una característica de ustedes.  

    Averigüé en el Internet que esos huecos en árboles se curan con aserrín mezclado con abono para su género. Se tapa lo mejor posible, apretando el aserrín, humedeciéndole un poco, y cubriendo la cavidad con buena plancha, poniéndole una cerca de troncos para que nadie se acerque. El guaraguao se halla lleno de vida, así lo dicen sus hojas verdes, sus raíces que penetran profundamente hacia el suelo. Desde luego hay que quitarle la abundancia de comejenes (los insectos) que tiene  y fumigarlo como a todos los árboles de la plaza.          

                                        (Foto: Roberto Fadul)

15/11/2011 19:38 Bernot Berry Martínez #. sin tema

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